Villavicencio: seis señales de alerta sobre el rumbo de la ciudad

En las últimas semanas, varios indicadores han comenzado a mostrar señales de deterioro en Villavicencio. Esta situación invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la ciudad en materia de servicios públicos, costo de vida, empleo, gestión municipal y capacidad institucional para convertir las decisiones en resultados. No se trata de atribuir automáticamente cada problema a una sola administración ni de desconocer los factores externos que inciden en la economía local. Se trata de evaluar los resultados y preguntarnos si las decisiones públicas están contribuyendo a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, o si por el contrario, estamos ante un retroceso que nos obliga a repensar el futuro. A mi juicio, seis asuntos merecen especial atención.

1. El servicio de acueducto: una tarifa que presiona hogares y empresas

Uno de los asuntos que más preocupación ha generado entre los ciudadanos en los últimos meses es el comportamiento de la tarifa del servicio de agua potable que presta la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio – EAAV ESP EICE. En el último año el costo del metro cúbico de agua potable se ha duplicado, al pasar de $2.423,70 en julio de 2025 a $4.929,18 en julio de 2026, un incremento del 103,38%, lo que ubica a Villavicencio entre las tres ciudades capitales con la mayor tarifa de agua potable para el sector residencial, después de Barranquilla ($5.095,66) y Medellín ($4.978,29). En el caso del comercio, la tarifa se incrementó en la misma proporción al pasar de $3.999,11 y $8.133,15, por lo que los comerciantes de la capital del Meta cuentan con la tercera tarifa más alta a nivel nacional, únicamente superados por Sincelejo ($8.714,84) y Barranquilla ($8.153,06).

La Resolución 1032 de 2026 de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) introdujo una nueva metodología tarifaria con aplicación a partir de julio del presente año. Esto generó un impacto moderado en la mayoría de capitales del país, con incrementos ordinarios situados mayoritariamente entre el 3,5% y el 8%, como el caso de Bogotá con el 6,67%. Sin embargo, existen en la actualidad tres casos atípicos a nivel nacional: 1. En un extremo figura Yopal que destacó como la única capital con una reducción tarifaria del -11,85% por la corrección en el indicador de pérdidas de red (Consumo Corregido por Pérdidas – CCP), 2. El Acueducto Metropolitano de Bucaramanga – EMB ESP anunció un incremento de hasta el 37% en el consumo de agua potable. Sin embargo, la EMB ESP tomó la decisión de congelar las tarifas hasta el próximo mes de diciembre de 2026 para evitar una mayor presión inflacionaria en la economía local y a la espera de un concepto de la CRA, 3. Villavicencio, esta última con un incremento récord del 90,26% en la tarifa de consumo básico de agua potable (frente a la tarifa aplicada hasta junio de 2026).

No siendo suficiente el incremento excesivo de las tarifas del servicio de agua potable en Villavicencio, la Junta Directiva de la EAAV ESP autorizó un incremento adicional en el número de metros cúbicos de referencia para los hogares en los que no es posible la toma de lectura del micromedidor, pasando de 12 a 14 metros cúbicos mensuales, medida que se adoptó a partir del mes de julio de 2026 y que tiene efectos directos en la facturación, afectando especialmente a los hogares más vulnerables de la capital del Meta.

La magnitud de estos cambios plantea interrogantes sobre sus efectos en la economía de los hogares y en la estructura de costos de los establecimientos comerciales e industriales. No hay que olvidar que el comercio y los servicios (incluye restaurantes y hoteles) tiene un papel preponderante en la actividad económica de la ciudad y es el mayor generador de empleo, por lo que el precio de un servicio esencial puede convertirse en un factor de presión para los negocios y, potencialmente, para los consumidores. Asimismo, la agroindustria, renglón con alto potencial de crecimiento, tiene en el costo de abastecimiento de agua un factor que le resta competitividad frente a otras ciudades capitales del país con tarifas más asequibles. Finalmente, el incremento tarifario adoptado por la EAAV ESP no solo afecta la economía de las familias y empresas, también tendrá un impacto importante en las finanzas públicas, dado que el Municipio de Villavicencio tendrá que transferir a la EAAV ESP cerca de $24.800 millones anuales por concepto de subsidios a los estratos 1, 2 y 3. Es decir, cerca de $6.100 millones adicionales cada año y que se financiará con los impuestos que pagamos los villavicenses.

El debate no debería agotarse en el valor del metro cúbico. El Alcalde debe darle la cara a la ciudad y explicar qué inversiones respaldan el incremento en el costo de las tarifas, qué avances se esperan en la reducción de pérdidas, cómo mejorará la prestación del servicio y qué mecanismos existen para proteger a los usuarios. Una tarifa más alta exige transparencia sobre sus fundamentos y resultados verificables para la ciudadanía.

2. El costo de vida: una presión adicional para los hogares

El segundo indicador que amerita un análisis es el comportamiento de los precios de la canasta básica familiar. Según los datos del DANE recopilados para septiembre de 2026, Villavicencio registró una variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 1,14%, frente al 0,37% del promedio nacional. La diferencia fue de 0,77 puntos porcentuales (p.p.), una señal desfavorable para el bolsillo de los ciudadanos.

Por divisiones de gastos, la información consultada reporta incrementos mensuales del 2,78% en alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, y del 1,65% en alimentos y bebidas no alcohólicas. En contraste, transporte presentó una variación del -0,26%. En su conjunto, la variación mensual de los precios de la canasta básica familiar en Villavicencio representa un retroceso en el bienestar de los hogares con menores ingresos, puesto que un mayor costo de arrendamiento y servicios públicos implica un menor presupuesto disponible para compra de alimentos.

En la variación anual para la vigencia 2026 también se destacan los resultados reportados para restaurantes y hoteles, con un incremento del 10,90%, e información y comunicación, con el 6,60%, por lo que Villavicencio acumula la mayor inflación en estas dos divisiones de gastos entre el total de ciudades capitales del país. La división de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró una variación acumulada en lo corrido del año del 7,23%, siendo este el tercer mayor incremento a nivel nacional, superado únicamente por Armenia (8,08%) y Medellín (7,56%).

Cuando los precios de los bienes y servicios aumentan, la capacidad de compra de los hogares puede verse comprometida, especialmente cuando sus ingresos no crecen al mismo ritmo de sus gastos. El efecto puede sentirse en las decisiones cotidianas: qué comprar, qué gastos aplazar y cuánto destinar a alimentación, vivienda, transporte y educación. Por lo tanto, el comportamiento de los precios debe formar parte de la discusión sobre el desarrollo de Villavicencio. La pregunta no es únicamente cuánto está aumentando el costo de vida, sino qué condiciones económicas, productivas y laborales permitirán a los ciudadanos afrontar esas presiones.

3. Mercado laboral: más informalidad y un deterioro en la desocupación

Las cifras del mercado laboral ofrecen otra señal que requiere un análisis de fondo, por ser un factor determinante en la economía de los hogares. De acuerdo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE, la tasa de desocupación de Villavicencio pasó del 7,3% en el trimestre móvil junio-agosto de 2025 al 8,0% en el mismo periodo de 2026, un aumento de 0,7 p.p.

La informalidad laboral presenta un comportamiento especialmente preocupante. En el mismo periodo, la proporción de ocupados informales aumentó del 51,7% al 54,8%, es decir, un aumento de 3,1 p.p. De acuerdo con la comparación de las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas publicada por el DANE, Villavicencio registró el mayor incremento frente al año anterior, y el segundo mayor incremento nacional después de Florencia (Caquetá). En contraste, el promedio de las 13 principales ciudades disminuyó del 41,9% al 40,7%, una reducción de 1,2 p.p.

El desempleo juvenil también aumentó en el mismo periodo al pasar del 12,4% al 14,2%, es decir 1,9 p.p., mientras que el promedio de las 13 principales ciudades pasó del 14,3% al 15,7%, un incremento de 1,4 p.p. A ello se suman las estimaciones de población desocupada (cerca de 22.597 personas), subocupada (21.919) y de fuerza de trabajo potencial (11.294). En conjunto, estos indicadores sugieren dificultades que van más allá de la posibilidad de encontrar un empleo: también importa la calidad de las oportunidades disponibles y la capacidad de la economía local para generar ingresos estables para sus ciudadanos.

Estos resultados no demuestran, por sí solos, que todos los cambios sean consecuencia directa de la gestión municipal. Sin embargo, sí justifican examinar cuales son las políticas de desarrollo económico que está implementando la ciudad, cómo se articula la administración municipal con el sector privado, gremios y academia, cuáles son los avances en formación para el trabajo y cuales son los programas orientados a facilitar la inserción laboral de jóvenes y población vulnerable.

Una ciudad que aspira a crecer necesita que sus habitantes encuentren oportunidades de empleo formal y productivo. Cuando aumenta la informalidad, la discusión debe centrarse tanto en las condiciones que la generan como en las medidas que pueden contribuir a revertirla.

4. La Agencia Pública de Empleo: planeación y responsabilidad en el uso de los recursos

Otro asunto que requiere atención es la autorización para que el municipio preste el servicio público de empleo a través de una agencia territorial. La información recopilada para este análisis señala que, mediante la Resolución 0338 del 13 de agosto de 2026, la Unidad Administrativa Especial del Servicio Público de Empleo – UAESP habría negado la solicitud de autorización presentada por el municipio de Villavicencio.

Ante esta decisión, es necesario establecer cuáles fueron las razones de la negativa, qué requisitos estaban pendientes y qué alternativas existen para garantizar la prestación de los servicios de intermediación laboral. La ciudadanía tiene derecho a conocer si hubo fallas en la planeación, en la presentación de los requisitos o en la coordinación entre las entidades involucradas. Al consultar la página de la UAESP se observa que a la fecha la Alcaldía de Villavicencio (Municipio) no aparece como un prestador autorizado para la intermediación laboral.

La situación también plantea preguntas sobre la planeación y el uso de los recursos públicos. Se ha señalado la existencia de contratos de prestación de servicios y de arrendamiento de instalaciones en el Centro Empresarial Potenza, relacionados con el funcionamiento de la Agencia Pública de Empleo. Para evaluar sus implicaciones, es indispensable revisar el objeto de los contratos, sus obligaciones, los pagos realizados y la ejecución efectiva de las actividades previstas.

La existencia de estos contratos no demuestra, por sí sola, un detrimento patrimonial. Sin embargo, sí hace necesario establecer si los recursos se comprometieron de manera oportuna, si se cumplieron las condiciones previstas y si la Administración adoptó las medidas necesarias para proteger el patrimonio público. La transparencia sobre estos aspectos es fundamental para determinar las responsabilidades que pudieran existir.

5. La percepción sobre la gestión: un resultado que merece explicación

El Panel de Opinión de Cifras y Conceptos constituye una referencia para examinar la percepción de líderes de opinión sobre asuntos políticos, económicos, sociales y ambientales. En la edición 2026, la información consultada ubica al alcalde de Villavicencio, Alexander Baquero, en el puesto 16 entre los 16 alcaldes evaluados, con una calificación de 38 puntos sobre 100 posibles.

Este resultado merece una reflexión sobre la percepción de la gestión municipal y los factores que pueden estar influyendo en ella. Es importante precisar que el estudio recoge las respuestas de los líderes de opinión participantes y no representa una medición directa de la opinión de todos los habitantes de Villavicencio. Tampoco reemplaza una evaluación técnica de los resultados de gobierno. Sin embargo, la percepción constituye una señal que puede contrastarse con otros elementos: el comportamiento de los servicios públicos, los indicadores económicos, avances en seguridad, empleo, movilidad, cumplimiento de metas institucionales, capacidad de respuesta de la Administración ante las necesidades ciudadanas, etc.

El reto de un gobierno local no consiste únicamente en ejecutar programas, anunciar proyectos u organizar las mejores actividades culturales posibles. También implica demostrar resultados, explicar sus decisiones, reconocer las dificultades y generar confianza en las instituciones. Por eso, más allá de la posición en un ranking, la pregunta relevante es qué factores explican esta deficiente valoración y qué acciones pueden contribuir a mejorar tanto los resultados de la gestión como la confianza de los ciudadanos en la administración municipal.

6. La EAAV ESP acumula pérdidas durante los dos primeros trimestres de 2026

En la información financiera reportada por la EAAV ESP para el primer trimestre de 2026 se evidencian pérdidas acumuladas por valor de $283 millones, mientras que para el segundo trimestre (corte a junio de 2026) las pérdidas ya superan los $1.719 millones, con un margen de utilidad neta del -3% y un déficit acumulado que supera los $48.500 millones. Los problemas de la empresa remontan a decisiones tarifarias adoptadas durante la última década. El 1 de julio de 2016 la EAAV ESP implementó, mediante un cálculo tarifario técnicamente inadecuado, la Resolución CRA 688 de 2014 mediante la cual se proyectó un Plan de Obras e Inversiones Regulado – POIR a 10 años por cerca de $1,2 billones, inversión que se esperaba financiar con la facturación de los servicios públicos domiciliarios de acueducto y alcantarillado, específicamente, a través del componente tarifario Costo Medio de Inversión – CMI.

La realidad es que en dicho periodo la empresa logró invertir menos del 13% de lo proyectado en el POIR, por lo que estuvo en un riesgo permanente de intervención administrativa, técnica y financiera por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. Las deficiencias en la planeación tarifaria que condujeron a la formulación de un POIR sobredimensionado, bajo el supuesto de una proyección de volumen facturado totalmente distorsionada de la realidad, le permitió a la empresa mantener el recaudo a costa de su viabilidad en el largo plazo. Las inversiones proyectadas en el POIR incluían entre otras obras, la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales – PTAR, obra que nunca se ejecutó, pero que una buena parte de dicha inversión proyectada sí se cobró a los usuarios en sus facturas. A la fecha, la EAAV ESP aplica una devolución por las inversiones no realizadas, las cuales se pueden observar en las facturas en el apartado; Otros cobros, (-) Devolución x inversiones ACU R287.

Durante el presente año la EAAV ESP (con el mismo equipo tarifario de 2014), estableció la nueva tarifa, en la que se factura al usuario un CMI de $3.228,01 por metro cúbico de agua potable (un incremento del 222,73%) y de $2.269,56 el metro cúbico de alcantarillado (+13,57%). De esta forma la Junta Directiva de la EAAV ESP, en cabeza de Alexander Baquero, alivia la crítica situación financiera de la empresa, pero le deja un nuevo problema a la ciudad en el mediano y largo plazo. La proyección tarifaria implica pasar de ingresos ordinarios (acueducto y alcantarillado) por valor de $117 mil millones a cerca de $150 mil millones al año, de los cuales cerca de $87.239 millones corresponden al CMI, es decir, recursos que recauda y que debe destinar cada año la empresa exclusivamente para inversión en captación, conducción y distribución de agua potable y al desarrollo de la infraestructura de alcantarillado.

Sin embargo, la realidad de la empresa es que los elevados costos de administración y operación, la alta burocratización, los presuntos malos manejos administrativos, los insostenibles y crecientes beneficios laborales asociados a la convención colectiva, la elevada deuda con Findeter y la banca privada que asciende a más de $26.300 millones y el creciente pasivo pospensional que supera los $15 mil millones, implica que más del 60% de los ingresos destinados a inversión se tendrán que utilizar para cubrir el insuficiente recaudo por concepto de Costo Medio de Administración – CMA (cargo fijo), Costo Medio de Operación – CMO y Costo Medio de Impuestos, Contribuciones y Tasas – CMICT.

Por lo anterior, es importante que se dé una amplia discusión ciudadana en torno al futuro de la EAAV ESP para hacerla nuevamente viable financiera, técnica y operativamente. Lo que no pueden permitir los villavicenses es su privatización. La gestión de los servicios de acueducto y alcantarillado pueden ser nuevamente rentables para la ciudad, pues a pesar de la deficiente administración a que ha sido sometida la empresa durante los últimos años, el suministro de agua siempre será un gran negocio para la ciudad, pues el agua es un bien que se extrae de los afluentes hídricos a un costo irrisorio, el agua llega a la planta de tratamiento por gravedad y los costos reales de insumos para el tratamiento del agua no superan el 9,3% de los costos totales de transformación (costos de venta).

Una reflexión sobre el rumbo de Villavicencio

Los seis asuntos examinados muestran dimensiones distintas de los desafíos que enfrenta la ciudad, al observarlos en conjunto permite plantear preguntas necesarias sobre las prioridades de la Administración municipal, la eficacia de las políticas públicas y la forma en que se están utilizando los recursos disponibles. A mi juicio, Villavicencio necesita una discusión pública que vaya más allá de la confrontación política. Una discusión que reconozca los avances cuando existan, identifique las dificultades con evidencia y exija explicaciones cuando las cifras plantean señales de alerta. El desarrollo de una ciudad no se mide únicamente por las obras que se anuncian o los proyectos que se ejecutan. También se refleja en la capacidad de sus habitantes para acceder a servicios esenciales, mantener su poder adquisitivo, encontrar empleos de calidad y confiar en sus instituciones.

Las cifras no ofrecen todas las respuestas, pero sí nos obligan a formular mejores preguntas. ¿Qué decisiones deberían convertirse en prioridades para mejorar las condiciones de vida de los villavicenses? ¿Qué otros indicadores tendríamos que examinar para comprender el momento que atraviesa la ciudad? Y, sobre todo, ¿qué estamos dejando por fuera de esta reflexión?

Comente, comparta y comprométase con su ciudad. Los leo.

¿Por qué Villavicencio y el Meta no logran desarrollar todo su potencial? 12 frenos estructurales

Durante los últimos años he tenido la oportunidad de analizar la evolución de diferentes indicadores que permiten aproximarnos, con mayor objetividad, al desempeño del departamento del Meta y de su capital, Villavicencio, en sus dimensiones económica, política, social, institucional, ambiental, tecnológica y territorial. Los resultados, en muchos casos poco satisfactorios, nos llevan a reflexionar sobre por qué una de las regiones más ricas del país, que cuenta con ventajas comparativas únicas, no ha logrado traducir su enorme potencial en mayores niveles de desarrollo y bienestar para sus ciudadanos.

La pregunta es especialmente relevante cuando observamos problemas persistentes relacionados con la calidad del empleo, la informalidad, la seguridad, la infraestructura, la movilidad, los servicios públicos, la productividad, la diversificación del tejido empresarial, la innovación, la capacidad institucional y la transparencia en la gestión de los recursos públicos. Esto no significa desconocer que en los últimos años Villavicencio y el Meta han experimentado algunos avances y que existen empresas, instituciones, universidades, organizaciones sociales y ciudadanos que trabajan diariamente por el desarrollo de la región. Sin embargo, los avances puntuales no han sido suficientes para transformar las condiciones estructurales que limitan el desarrollo de la ciudad y el departamento.

Villavicencio tiene una posición geoestratégica privilegiada como principal centro urbano del Meta y como puerta de entrada a la Orinoquía colombiana. El departamento, a su vez, cuenta con recursos naturales, producción agropecuaria, biodiversidad, potencial turístico y agroindustrial y una población con capacidades que podrían convertirse en motores de crecimiento y desarrollo. A esto se suma el potencial para avanzar en la generación de energías limpias y en la transición hacia una matriz energética más diversificada y sostenible. Sin embargo, seguimos enfrentando problemas que llevan décadas sin resolverse completamente. Aunque, a mi juicio, existen múltiples causas, considero que hay 12 factores relevantes que actúan como freno al desarrollo de Villavicencio y del Meta.

1. Corrupción y captura de lo público

El primer factor, y posiblemente el más importante, es la corrupción. Cuando los recursos públicos dejan de asignarse exclusivamente de acuerdo con criterios de necesidad, impacto social, eficiencia y rentabilidad pública, la capacidad del Estado para transformar el territorio se reduce considerablemente. La corrupción no solamente significa que alguien se apropie ilegalmente de los recursos públicos. También puede manifestarse en decisiones que privilegian intereses particulares sobre el interés colectivo, en contratación deficiente, en obras que no responden a las verdaderas necesidades de la población, en sobrecostos, retrasos o proyectos que terminan sin cumplir adecuadamente su propósito.

El costo de esta práctica va mucho más allá del dinero perdido. Cada peso que no produce el beneficio social para el cual fue destinado representa una oportunidad perdida; una beca que no se financia, una vía que no se construye, un sistema de agua que no se mejora, un emprendimiento que no se apalanca, un colegio que no se fortalece o una infraestructura de salud que no se desarrolla. La corrupción también destruye la confianza de los ciudadanos cuando perciben que sus impuestos no se traducen en mejores servicios, seguridad, infraestructura y oportunidades, lo que disminuye la legitimidad institucional y deteriora el contrato social. La corrupción, por tanto, no es solamente un problema jurídico o moral; es un problema que impacta de manera directa el desarrollo económico y social de la ciudad y la región.

2. Clientelismo y debilitamiento del mérito

Muy relacionado con lo anterior aparece un segundo problema: el clientelismo. Durante décadas se ha construido en el Meta y en Villavicencio una relación perversa entre política y acceso a oportunidades laborales, contratos y posiciones dentro de las entidades públicas. Cuando el mérito deja de ser el principal criterio para acceder a las instituciones del Estado y es reemplazado por relaciones políticas, familiares o personales, la administración pública pierde capacidad técnica. El problema no es solamente quién obtiene un cargo; el problema es que el funcionario o contratista puede no tener los incentivos para alcanzar su mejor desempeño, por lo que terminamos construyendo una institucionalidad incapaz de resolver adecuadamente los problemas de los ciudadanos.

Una administración moderna necesita profesionales capaces de formular proyectos, gestionar recursos, utilizar información para la toma de decisiones, incorporar tecnología, evaluar resultados y resolver problemas complejos. Si el acceso a las oportunidades depende fundamentalmente de pertenecer a una u otra casa política, el incentivo para los ciudadanos termina siendo perverso: en lugar de invertir en formación, experiencia y mérito, pueden percibir que resulta más rentable construir relaciones políticas. De esta manera se reproduce un círculo difícil de romper: el resultado es una pérdida progresiva de capacidad institucional y, al mismo tiempo, una fuga de profesionales que no encuentran espacios para desarrollar su talento.

3. Baja capacidad institucional y burocratización

Una administración pública eficiente no se mide por el número de funcionarios que tiene en su nómina, sino por su capacidad para generar resultados. Sin embargo, la realidad es que cada nuevo gobierno incorpora estructuras, cargos y dependencias, incrementando los gastos de funcionamiento sin realizar previamente una revisión profunda de las necesidades reales de la organización. Esto puede terminar generando administraciones más costosas y, paradójicamente, menos eficientes. El problema también está relacionado con la baja apropiación tecnológica, la persistencia de procesos administrativos que no generan valor para los ciudadanos, la limitada utilización del trabajo flexible y la ausencia de soluciones que permitan hacer más con los mismos recursos.

En 2025, Villavicencio registró Ingresos Corrientes de Libre Destinación (ICLD) por $264,8 mil millones, mientras que sus gastos de funcionamiento ascendieron a $154,2 mil millones, equivalentes al 58% de sus ICLD. Esta proporción resulta elevada frente a la registrada por otras ciudades intermedias como Manizales (30%), Pereira (32%), Tunja (36%), Ibagué (42%) o Bucaramanga (29%). Este dato revela que una proporción significativa de la capacidad fiscal de la ciudad termina destinada a sostener su propia estructura administrativa, limitando la capacidad de financiar las transformaciones que se requieren. Una administración pública moderna debería buscar permanentemente simplificar procesos, digitalizar servicios, evaluar resultados y optimizar sus gastos de funcionamiento, de manera que cada peso destinado a la administración se traduzca en mayor valor para los ciudadanos.

4. Ineficiencia en la asignación del gasto público

Incluso cuando los recursos se ejecutan respetando el marco legal, todavía existe una pregunta fundamental; ¿Estamos gastando el dinero público en aquello que genera el mayor beneficio para la sociedad?. Esta es una discusión diferente a la corrupción. Una administración puede ejecutar correctamente su presupuesto y, aun así, asignarlo de manera ineficiente. El desarrollo requiere priorizar inversiones capaces de generar efectos multiplicadores; educación de calidad, infraestructura estratégica, innovación, productividad empresarial, primera infancia, formación de capital humano, seguridad, movilidad, servicios públicos y adaptación al cambio climático.

El problema aparece cuando las administraciones se concentran en resolver permanentemente las urgencias del presente y dejan de construir las soluciones estructurales del futuro. Reparar una vía es necesario, pero si esa misma vía debe repararse varias veces en un corto periodo de tiempo, debemos preguntarnos si estamos solucionando el problema o simplemente administrándolo. Cada año, el departamento del Meta y sus 29 municipios invierten miles de millones de pesos en festivales, conciertos y otras actividades de ocio que podrían ser cofinanciadas por la iniciativa privada. Sin embargo, proyectos que son prioritarios y estratégicos para el territorio se quedan sin presupuesto para su ejecución.

5. Baja capacidad fiscal y dependencia de recursos externos

Una ciudad que quiere desarrollarse necesita contar con una estructura fiscal sólida. No basta con tener grandes presupuestos. Es necesario disponer de ingresos propios suficientes, sostenibles y administrados eficientemente. Una baja capacidad de recaudo limita la autonomía de las administraciones y aumenta la dependencia de transferencias, regalías y otras fuentes externas. Esto es particularmente relevante en un territorio como el Meta, que durante décadas ha recibido importantes recursos asociados a la explotación de hidrocarburos. Sin embargo, se encuentra en riesgo de descender de primera a segunda categoría político-administrativa y fiscal por no alcanzar un recaudo impositivo propio que se ajuste a lo exigido por la normatividad y la ley.

Las regalías pueden convertirse en una extraordinaria oportunidad de desarrollo, pero solamente cuando se transforman en infraestructura, capital humano, innovación, productividad y nuevas fuentes de riqueza. El propio Departamento Nacional de Planeación (DNP) ha identificado la necesidad de fortalecer la capacidad territorial para optimizar el manejo de las regalías, mejorar la articulación de los proyectos en el departamento del Meta y evitar la atomización de los recursos en un centenar de proyectos de bajo impacto económico y social. No hay que olvidar que el petróleo es un recurso no renovable y que, en unos años, no contaremos con esta importante fuente de ingresos para apalancar el tan anhelado desarrollo.

6. Un aparato productivo poco diversificado y de baja productividad

El Meta tiene una enorme capacidad productiva. Sin embargo, contar con recursos naturales y actividades económicas importantes no significa necesariamente tener una economía diversificada y sofisticada. Una economía vulnerable es aquella que depende excesivamente de pocas actividades, pocos mercados o pocos productos. La verdadera transformación económica requiere avanzar hacia actividades de mayor valor agregado, fortalecer las cadenas agroindustriales, desarrollar servicios especializados, impulsar el turismo sostenible y aprovechar las ventajas logísticas y territoriales de la Orinoquía. Villavicencio se caracteriza por una alta concentración de su actividad económica en el comercio y los servicios de bajo valor agregado, una constante pérdida de empleos en el sector industrial y un monopolio de la facturación en las grandes superficies donde no se comercializan productos locales.

El reto consiste en pasar de vender principalmente materias primas a producir conocimiento, tecnología, servicios y productos más sofisticados. Esto también implica aumentar la productividad de las empresas existentes. Una empresa pequeña no necesariamente tiene que convertirse en una gran empresa para aportar al desarrollo, pero sí necesita mejores procesos, tecnología, acceso a financiación, talento humano capacitado y posibilidades de integrarse a mercados regionales, nacionales e internacionales. Para ello, debe existir una política pública de reindustrialización y de desarrollo del aparato productivo, con recursos importantes para cofinanciar el escalamiento de nuestras empresas en las cadenas de valor.

7. Un ecosistema débil de innovación, emprendimiento y conocimiento

Una región no puede construir un futuro competitivo únicamente con las actividades económicas del presente. Necesita crear las condiciones para que aparezcan las actividades económicas del futuro. Para ello se requiere una relación mucho más fuerte entre universidades, empresas, Estado, centros de investigación y emprendedores. El conocimiento que se produce en las universidades debe encontrar caminos para convertirse en innovación, empresas, soluciones tecnológicas y nuevos productos y servicios que tengan una aplicación real en el mercado.

Del mismo modo, las empresas necesitan encontrar en las universidades talento, investigación aplicada y capacidades que les permitan aumentar su productividad. Villavicencio y el Meta tienen más de una veintena de instituciones de educación superior, empresarios y emprendedores con capacidades importantes. El desafío está en conectarlos. Sin un ecosistema de innovación suficientemente articulado, resulta difícil generar empresas de alto crecimiento, atraer inversión para el desarrollo tecnológico y crear empleos altamente cualificados.

8. Informalidad laboral y escasez de empleo de calidad

El empleo es probablemente uno de los indicadores que mejor refleja la capacidad de una economía para generar bienestar para sus ciudadanos. No basta con que una persona tenga alguna fuente de ingreso; el desarrollo requiere empleos productivos, estables, formales y con posibilidades de crecimiento. La informalidad reduce la productividad, limita la protección social, disminuye la capacidad de ahorro de los hogares, restringe las posibilidades de construir trayectorias laborales de largo plazo y genera una mayor presión sobre el presupuesto público en subsidios de salud, hogares geriátricos para los adultos mayores y comedores comunitarios y escolares.

Además, genera un círculo vicioso difícil de romper; la baja productividad genera bajos ingresos, lo que se traduce en informalidad, baja capacidad de inversión y, por ende, baja productividad. Por eso, combatir la informalidad no puede limitarse a perseguir vendedores informales o imponer sanciones a quienes no cumplen el marco legal. Es necesario crear condiciones para que las empresas puedan crecer, formalizar trabajadores, generar empleos de mayor productividad y desarrollar un ecosistema emprendedor con un fuerte apalancamiento financiero. El verdadero objetivo debe ser que las familias puedan progresar económicamente gracias a su trabajo, no que tengan que depender permanentemente de subsidios, ayudas estatales o relaciones políticas.

9. Déficit de infraestructura y servicios públicos

Una ciudad competitiva necesita infraestructura que funcione: vías, transporte público, acueducto, alcantarillado, energía, conectividad digital, espacio público y equipamientos urbanos son condiciones básicas para la actividad económica y la calidad de vida. Infortunadamente, los villavicenses hemos sufrido durante décadas de una infraestructura y de servicios inadecuados. El sistema de abastecimiento de agua ha enfrentado durante años dificultades asociadas a la vulnerabilidad de sus fuentes y de la infraestructura de aducción. La intermitencia del servicio de energía, la inestabilidad de la conexión a Internet y el costo creciente de los servicios públicos deterioran la capacidad de consumo de los hogares, generan mayores costos y por ende, afectan la calidad de vida de los ciudadanos y la productividad de las empresas.

En 2025, por ejemplo, la ciudad permaneció durante buena parte del año sin un suministro continuo de agua potable, por lo que tuvo que incorporar el caño Susumuco como fuente alternativa, con una capacidad anunciada de aproximadamente 400 litros por segundo. Que una ciudad tenga que destinar permanentemente recursos a solucionar problemas básicos significa que una parte importante de su capacidad financiera y administrativa se consume atendiendo déficits acumulados y, lo peor del caso, sin que se logre brindar una solución definitiva a la problemática. El desarrollo exige pasar de la lógica de reparar permanentemente a la lógica de planificar, prevenir y construir infraestructura resiliente.

10. Vulnerabilidad climática y crecimiento urbano desordenado

El desarrollo urbano de Villavicencio enfrenta un desafío adicional: las condiciones ambientales y geográficas del territorio. La expansión urbana hacia zonas vulnerables, la presión sobre ecosistemas, la ocupación informal del suelo y la exposición a inundaciones y movimientos en masa aumentan los costos que posteriormente deben asumirse con el presupuesto público. Cuando una ciudad no planifica adecuadamente su crecimiento, primero permite que aparezcan asentamientos y posteriormente debe invertir enormes cantidades de recursos para llevar vías, agua, alcantarillado, transporte, equipamientos y mitigación del riesgo.

Por estos días se habla mucho de la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), por ser, sin lugar a dudas, un importante instrumento para darle orden al crecimiento de la ciudad durante la próxima década. Sin embargo, de nada nos sirve construir el mejor POT posible si la ciudad no tiene la capacidad administrativa, técnica, operativa y financiera para su implementación. El POT debe servir como instrumento para apalancar financieramente el desarrollo de la ciudad. Por lo tanto, la planificación urbana no es simplemente un asunto de urbanismo; es una política económica. Una ciudad que crece desordenadamente termina siendo más costosa de administrar y menos competitiva.

11. Dependencia de la conexión Bogotá–Villavicencio

La posición geográfica del Meta representa simultáneamente una de sus mayores ventajas y una de sus mayores vulnerabilidades. Villavicencio es la puerta de entrada a la Orinoquía, pero gran parte de su conexión económica con el centro del país depende de un corredor vial particularmente vulnerable a movimientos en masa y fenómenos naturales. Los cierres de la vía Bogotá–Villavicencio han demostrado repetidamente que una interrupción del corredor puede afectar el transporte, el abastecimiento, el turismo, el comercio y las actividades productivas.

En septiembre de 2025, por ejemplo, un deslizamiento provocó el cierre total del corredor y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) informó inicialmente que no existía una fecha estimada para su reapertura. Esta situación demuestra que el Meta necesita pensar más allá de la carretera. La competitividad regional exige diversificación logística, infraestructura multimodal y conexiones alternativas que reduzcan la vulnerabilidad de la economía ante el cierre de un único corredor estratégico. Sin una vía estable, difícilmente llegarán inversionistas privados a instalarse en Villavicencio o cualquier otro municipio del departamento.

12. Pérdida de capital humano y débil cultura ciudadana

Finalmente, existe un factor que pocas veces aparece en los planes de desarrollo, pero que considero fundamental: el capital humano y el capital social. Una ciudad pierde competitividad cuando sus jóvenes más preparados sienten que, para desarrollar su carrera profesional, deben marcharse a Bogotá, Medellín, Cali, otras ciudades del país o incluso al exterior, en busca de las oportunidades que se les niegan en su propia tierra. El talento que se forma en el territorio con recursos públicos y que luego se fuga es, al mismo tiempo, causa y consecuencia del estancamiento.

Si los profesionales más capacitados se van, disminuye la capacidad local para crear empresas, investigar, innovar, ocupar posiciones técnicas y transformar las instituciones. Pero también necesitamos hablar de cultura ciudadana. El desarrollo no depende exclusivamente de alcaldes, gobernadores, concejales, diputados o congresistas; se requieren ciudadanos que tengan sentido de pertenencia por la ciudad y el departamento, que respeten las normas, participen en las decisiones públicas, ejerzan control social y exijan resultados. Una sociedad que tolera el clientelismo, normaliza la corrupción o considera que «así funcionan las cosas», o que incluso llega a justificarlo bajo la premisa de «que robe, pero que haga», termina reproduciendo el mismo sistema que critica.

La literatura económica ha estudiado ampliamente el fenómeno conocido como «maldición de los recursos» o «paradoja de la abundancia», el cual se relaciona con el hecho de que algunos territorios ricos en recursos naturales no necesariamente alcanzan mayores niveles de desarrollo institucional, diversificación productiva o bienestar para sus ciudadanos. El Meta, a pesar de ser un territorio con enormes recursos naturales y productivos, no ha logrado alcanzar un nivel de desarrollo acorde con su potencial, por lo que vale la pena preguntarnos si hemos utilizado nuestros recursos minero-energéticos para construir nuevas fuentes de riqueza y bienestar social o simplemente para financiar el funcionamiento del presente; un escenario que sugiere que el departamento está repitiendo esta clásica trampa económica.

«Una región verdaderamente desarrollada no es aquella que tiene abundancia de recursos naturales estratégicos; es aquella que utiliza dichos recursos para construir capital humano, infraestructura, empresas, conocimiento, tecnología e instituciones capaces de generar un círculo virtuoso de crecimiento incluso cuando esos recursos naturales disminuyan».

@DiegoVilla_CO

Los problemas descritos anteriormente no funcionan de manera independiente, se retroalimentan. La baja calidad institucional puede generar una mala asignación del gasto y el desvío de los recursos públicos, lo que limita el desarrollo de la infraestructura necesaria para impulsar el progreso y desarrollo, reduce la competitividad y, por ende, limita la generación de empleo formal. La falta de empleo de calidad aumenta la informalidad (rebusque), lo que, a su vez, reduce la productividad y la capacidad tributaria. La baja capacidad fiscal limita nuevamente la inversión pública, generando menos oportunidades y estimulando la migración de los jóvenes con mayor formación. Así se construye el círculo vicioso que nos mantiene atados al subdesarrollo.

Romper este círculo requiere algo más que cambiar de alcalde, gobernador o de partidos políticos. Necesitamos un nuevo contrato social basado en el mérito, la transparencia, la responsabilidad fiscal, la planeación de largo plazo, la innovación, la productividad y una participación ciudadana más activa. Necesitamos una administración pública en la que acceder a un cargo dependa de las capacidades y los resultados, y no de las relaciones políticas; empresarios que encuentren condiciones para invertir y crecer; y universidades conectadas con las necesidades reales del territorio.

Necesitamos ciudadanos que no solamente reclamen, sino que también participen y ejerzan control sobre lo público, y gobiernos que tengan la capacidad y, sobre todo, la voluntad de tomar decisiones que quizá no produzcan resultados electorales inmediatos, pero que puedan sentar las bases de una transformación real de la ciudad y el departamento de cara a los próximos quince o veinte años. El desarrollo departamental requiere fortalecer los municipios, las cadenas agroindustriales, la conectividad regional, el turismo, la producción rural y las capacidades institucionales de todo el territorio.

El verdadero desafío no es solamente hacer de Villavicencio una mejor ciudad; es construir un Meta más competitivo, productivo, innovador, equitativo y sostenible, en el que Villavicencio pueda ejercer plenamente su papel como capital regional y ancla para el desarrollo de la Orinoquía. Tenemos los recursos, la ubicación, el talento, empresarios, universidades, productores y ciudadanos con capacidad para transformar el territorio. Lo que todavía nos falta es convertir todo ese potencial en un proyecto colectivo de desarrollo de largo plazo.

¿Qué otros factores consideran ustedes que están frenando el desarrollo del Meta y de su capital, Villavicencio? ¿Qué estamos dejando por fuera de esta reflexión? Los leo.

La brecha entre cifras y realidad: el desafío de la seguridad en Villavicencio

Durante el primer trimestre de 2026, la seguridad en Villavicencio vuelve a posicionarse como una de las principales preocupaciones ciudadanas. Aunque las autoridades municipales han destacado en los últimos días avances operativos, las cifras más recientes evidencian una realidad más compleja, marcada por incrementos en delitos de alto impacto y una percepción creciente de inseguridad.

De acuerdo con cifras de la Policía Nacional de Colombia, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y reportes consolidados del Ministerio de Defensa Nacional, entre enero y marzo de 2026 se evidencian cambios significativos frente al mismo periodo de 2025:

  • Extorsión: creció de 62 a 83 casos, un aumento del 33,9%
  • Hurto a residencias: subió de 182 a 218 casos (+19,8%)
  • Muertes violentas: pasaron de 91 a 104 casos (+14,3%)
  • Hurto a personas: aumentó de 1.298 a 1.431 casos (+10,2%)

Estos delitos son especialmente sensibles porque afectan directamente la vida cotidiana, la tranquilidad en los hogares y la actividad económica. Por ello, son considerados de alto impacto, especialmente la extorsión y el hurto. En contraste, algunos indicadores muestran reducciones que no compensan el impacto de los delitos que más inciden en la percepción ciudadana:

  • Hurto a vehículos: bajó 50% (de 8 a 4 casos)
  • Hurto a comercio: cayó 22,3% (de 166 a 129 casos)
  • Hurto a motocicletas: disminuyó 6,3% (de 208 a 195 casos)
  • Homicidio: se redujo levemente 4,7% (de 43 a 41 casos)

En conjunto, los delitos de alto impacto (extorsión, hurtos y homicidios) pasaron de 1.967 casos en el primer trimestre de 2025 a 2.095 en el mismo periodo de 2026, lo que representa un aumento del 6,5%. A pesar de ello, en medios locales las autoridades han destacado capturas, operativos y reducciones puntuales como evidencia de una mejora en la seguridad.

Este enfoque, centrado en resultados operativos y comparaciones selectivas, presenta al menos tres problemas; 1. Prioriza los delitos que muestran reducción, mientras minimiza aquellos que están creciendo, como la extorsión y el hurto a personas, 2. Desconoce que, para el ciudadano promedio, el aumento en robos y extorsiones pesa más que la disminución en otros delitos, y 3. No visibiliza suficientemente los puntos críticos o barrios con mayor deterioro en seguridad, lo que limita la capacidad de la ciudadanía para anticipar y mitigar riesgos.

El incremento en delitos como el hurto a personas, el hurto a residencias y la extorsión tiene un efecto directo en la percepción de seguridad. Se traduce en una mayor sensación de vulnerabilidad en el espacio público, desconfianza en la capacidad institucional y cambios en los hábitos cotidianos, como la restricción de horarios, la movilidad y el consumo. Esto termina afectando la tranquilidad de los ciudadanos, turistas y el comercio en general, por lo que aunque algunos delitos disminuyen, la experiencia urbana deteriora la calidad de vida de los villavicenses.

Los datos del primer trimestre de 2026 sugieren que Villavicencio enfrenta un desafío estructural más que coyuntural: crecimiento de economías ilegales (extorsión), persistencia de delitos en espacio público (hurto a personas) y limitaciones en prevención y control urbano. Esto indica que no se trata solo de más operativos, sino de una estrategia integral de seguridad que hoy no resulta evidente para la ciudadanía.

En este contexto, las últimas administraciones han mantenido un enfoque tradicional basado en la construcción de Centros de Atención Inmediata – CAI y la entrega de vehículos y equipamiento como estrategia central para el fortalecimiento institucional. Sin embargo, la incorporación de tecnología —clave en los sistemas de seguridad de los principales centros urbanos del mundo— sigue siendo marginal, lo que limita la capacidad de respuesta frente a las nuevas dinámicas delictivas. No se debe desconocer que la Policía Nacional hace su mejor esfuerzo para garantizar la seguridad ciudadana. Sin embargo, sin las herramientas adecuadas dificilmente se puede avanzar en este propósito.

En conclusión, Villavicencio no está entre las ciudades más inseguras del país, pero tampoco entre las más seguras. Se encuentra en un punto intermedio, con señales claras de retroceso. Negar o maquillar esta realidad no resuelve el problema; por el contrario, retrasa las decisiones que se requieren con urgencia. Sin liderazgo, focalización territorial y una política de seguridad coherente con la realidad —con tecnología de punta e inteligencia policial como eje central de la lucha contra la delincuencia común y el crimen organizado—, dificilmente recuperaremos la confianza ciudadana. No olvidar que la inversión social, la reducción de la pobreza y el hambre y la generación de oportunidades para los jóvenes, son factores determinantes para una mejor convivencia ciudadana.

¿Considera que la seguridad ciudadana en Villavicencio ha mejorado o empeorado en el primer trimestre de 2026? y ¿Cualés deben ser las prioridades de la institucionalidad en pro de la mejora de la seguridad en Villavicencio?

Entre buenas cifras y malas realidades: El panorama del empleo en Villavicencio

Villavicencio continúa entre las ciudades capitales con menor tasa de desempleo del país, aunque la informalidad laboral sigue siendo significativamente superior al promedio de las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas. De acuerdo con las cifras del DANE, la tasa de desocupación en Villavicencio pasó de 9,0% en el primer trimestre de 2025 a 8,0% en el mismo periodo de 2026, siguiendo la tendencia nacional (que cayó del 10,5% al 9,6%). Asimismo, en materia de informalidad laboral, la ciudad presentó una mejora al disminuir de 53,6% a 51,4% (-2,2 puntos porcentuales). De igual forma, el desempleo juvenil también registró una reducción de 2,9 puntos porcentuales, al pasar de 15,2% a 12,3% en el mismo periodo.

Aunque a primera vista estos resultados podrían interpretarse como una señal clara de mayor dinamismo del mercado laboral local, al observar con mayor detalle las cifras aparecen matices que no deben ignorarse. El problema de fondo no es solo cuántos nuevos empleos se están generando, sino cuál es la calidad de estos empleos. En el último año se generaron cerca de 14 mil nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, más de la mitad de estos se concentraron en actividades relacionadas con la administración pública, la educación y la salud. Sectores que, si bien son fundamentales para la ciudad, dependen en gran medida del gasto público y de decisiones institucionales. Esto plantea una pregunta necesaria: ¿estamos fortaleciendo un tejido productivo sostenible o simplemente ampliando una economía altamente dependiente del gasto público?

Villavicencio enfrenta una paradoja: mejores cifras de desempleo, pero persistentes debilidades estructurales en su mercado laboral.

Al mismo tiempo, sectores estratégicos para la generación de empleo urbano, como la construcción y las actividades inmobiliarias, muestran señales claras de debilitamiento, con una pérdida acumulada de cerca de 3 mil puestos de trabajo en el último año. La ausencia de obras de infraestructura pública, la desaceleración de los proyectos de vivienda de interés social y una menor inversión privada en el sector inmobiliario se traducen en menos oportunidades de empleo formal y de calidad.

A esto se suma un fenómeno que suele pasar desapercibido: cada vez más personas están trabajando, pero no en las condiciones deseadas. La subocupación creció cerca de un 30% en el último año. Actualmente, alrededor de 26 mil villavicenses trabajan menos horas de las que requieren para garantizar niveles de vida adecuado o se desempeñan en empleos que no corresponden a sus competencias. Detrás de este dato hay miles de historias reales: profesionales conduciendo, técnicos subutilizados y jóvenes aceptando cualquier ingreso disponible que les permita subsistir.

Aún más preocupante es el crecimiento de la fuerza de trabajo potencial que aumentó cerca de un 63%, al pasar de 8 mil personas en el primer trimestre de 2025 a 13 mil en el mismo periodo de 2026. Es decir, personas que podrían y quieren trabajar, pero que han dejado de buscar empleo activamente porque perciben que las condiciones del mercado laboral no son favorables. Este indicador es un termómetro claro de la desconfianza de los ciudadanos en la calidad del empleo disponible.

Y, por supuesto, está el elefante en la habitación: la informalidad. Aunque la tasa disminuyó ligeramente, en términos absolutos hay más personas en la informalidad. Actualmente, de las 255 mil personas ocupadas en Villavicencio, cerca de 131 mil se encuentran en esta condición, es decir, dos mil más que el año anterior. Esto implica que el crecimiento del empleo sigue siendo, en buena medida, de baja calidad. No solo significa menor estabilidad e ingresos, sino también menor acceso a la seguridad social y mayor vulnerabilidad económica para miles de hogares.

Celebrar la reducción del desempleo es válido, pero quedarnos ahí sería, en el mejor de los casos, ingenuo. Como ciudad, necesitamos liderazgo. Un liderazgo que entienda que el empleo debe ser sinónimo de calidad de vida para las familias; que promueva la articulación entre el sector público, el sector privado y la academia; y que impulse proyectos estratégicos de infraestructura, vivienda y nuevas apuestas productivas como verdaderos motores de generación de empleo.

El verdadero desafío está en transformar la estructura productiva local, dinamizar sectores estratégicos y generar empleo formal, estable y de calidad. Porque, al final, no se trata solo de tener trabajo, sino de que este permita construir bienestar, estabilidad y futuro para las familias. Y en ese frente, Villavicencio aún tiene una gran tarea pendiente.

¿A dónde van nuestras regalías? El alarmante salto en pobreza multidimensional en el Meta

El pasado 14 de abril de 2026, el DANE publicó los resultados de la Encuesta de Calidad de Vida (ECV 2025), la cual mide de manera objetiva los avances y retos de las regiones en torno a la pobreza y las condiciones de vida de los ciudadanos. El país recibió una noticia alentadora: la Incidencia de Pobreza Multidimensional (IPM) a nivel nacional descendió -1,6 puntos porcentuales (p.p.), pasando del 11,5% al 9,9% en el último año. Sin embargo, mientras Colombia avanza, el departamento del Meta parece ir en contravía con un crecimiento en el índice de pobreza de +1,9 p.p., enfrentando un panorama social que exige explicaciones urgentes por parte de nuestros dirigentes.

Infortunadamente, el Meta sufrió un retroceso significativo en su lucha contra la desigualdad, registrando un incremento del 18% en el IPM, que escaló del 10,4% al 12,3% en el periodo 2024-2025. El impacto más crítico se observa en la zona rural, donde la pobreza saltó del 18,2% al 26,4%; un aumento devastador de +8,2 puntos. Esto implica que el departamento sumó +23 mil nuevos pobres en tan solo un año, alcanzando un total de 142 mil personas en dicha condición. Además, quienes ya eran pobres se hicieron aún más pobres, pues la intensidad de sus privaciones subió del 39,4% al 41%.

Los mayores retrocesos se concentraron en necesidades básicas insatisfechas: la falta de acceso a agua mejorada creció +6,6 p.p. y la inadecuada eliminación de excretas subió +4,8 p.p. Asimismo, las barreras de acceso a servicios de salud y el hacinamiento crítico aumentaron considerablemente. En el ámbito laboral, la informalidad subió +3,5 p.p., mientras que indicadores sensibles como el trabajo infantil y la inasistencia escolar también mostraron importantes deterioros. Como contraparte, las únicas mejoras notables se dieron en rezago escolar (-3,0 p.p.) y desempleo de larga duración (-1,3 p.p.), este último explicado por el incremento en la informalidad laboral.

Un análisis más detallado de las estadísticas revela datos alarmantes: el número de personas con barreras de acceso a la salud se triplicó, pasando del 1,9% al 6,4% en el último año. En cuanto al saneamiento, la eliminación inadecuada de excretas se duplicó en el mismo periodo. Por otro lado, aunque el rezago escolar mejoró un 13%, las cifras siguen siendo inaceptables, afectando al 19% de los niños, niñas y adolescentes en zonas urbanas y al 26,9% en zona rural. Finalmente, la informalidad laboral no da tregua, alcanzando el 74,5% en las cabeceras municipales (+4,2 p.p.) y un 82% en el sector rural (+0,5 p.p.).

El Meta hoy destaca negativamente entre los cuatro departamentos con mayores tasas de trabajo infantil en el país, cifra que se duplicó en los cascos urbanos en el último año. En términos de salud, el panorama es igual de sombrío: somos uno de los cuatro departamentos con más barreras de acceso y ocupamos la tercera posición nacional en falta de aseguramiento en salud, superados solo por Arauca y Guainía. Esta desprotección es especialmente grave en el área rural, donde la población sin seguro creció del 8,8% al 16% en tan solo un año, en buena medida explicada por los altos índices de informalidad laboral y la falta de presencia del Estado en zonas apartadas.

Ante este lamentable panorama, surgen interrogantes que la Administración Departamental no puede evitar: ¿Cómo explicar que uno de los departamentos más ricos de Colombia registre este crecimiento acelerado de la pobreza en contravía de la tendencia nacional? ¿Por qué los más de $1,8 billones de regalías petroleras por bienio no están impactando en la calidad de vida de los metenses? ¿Qué pasará cuando se agoten las rentas petroleras y, por ende, se reduzca el presupuesto de inversión de manera significativa? ¿El Plan de Desarrollo Departamental tiene problemas de ejecución o de impacto? La falta de control político por parte de la Asamblea Departamental y la responsabilidad ciudadana al elegir a sus gobernantes son temas que hoy, más que nunca, deben ponerse sobre la mesa.

El desempleo baja y la informalidad sube: El desalentador panorama del mercado laboral en Villavicencio

El DANE publicó las cifras de empleo, desempleo e informalidad laboral del trimestre noviembre 2025 – enero 2026. Villavicencio se mantiene como una de las tres ciudades capitales con menor tasa de desempleo del país (7,7%), después de Bogotá y Manizales. Sin embargo, la informalidad laboral subió hasta el 52,9%, en contra vía de la tendencia de las 13 ciudades capitales y áreas metropolitanas que presentaron un importante descenso en el último año. De otra parte, la desocupación juvenil en Villavicencio se mantuvo en 12,2% sin ninguna variación en el último año, demostrando una ralentización en las dinámicas de empleo y enciende las alarmas por las graves deficiencias estructurales en el mercado de trabajo que afectan la calidad de vida de los hogares.

Comparación 13 ciudades capitales vs. local

En las 13 ciudades y áreas metropolitanas, la tasa de desocupación descendió -0,8 puntos porcentuales (p.p.), pasando de 9,4% a 8,5%. En Villavicencio, la tasa se ubicó en 7,7%, -0,3 p.p. por debajo del mismo trimestre del año anterior (8%). Aunque la ciudad se mantiene entre las tres capitales con menor desempleo, el ritmo de mejora es más lento que el promedio nacional. En desempleo juvenil, las 13 ciudades registraron una reducción de -1,3 p.p. (de 16,3% a 15%). En contraste, Villavicencio permaneció en 12,2%, sin variación frente al año anterior. En informalidad laboral, mientras el promedio de las 13 ciudades cayó -1,1 p.p. (de 42,1% a 41%), Villavicencio aumentó levemente de 52,8% a 52,9%, profundizando una tendencia en contravía al comportamiento nacional.

Indicador13 Ciudades y A.M.VillavicencioVariación Local vs. 13 Ciudades y A.M.
Desempleo general9,4% → 8,5% (-0,8 p.p.)8% → 7,7% (-0,3 p.p.)Ralentización
Desempleo juvenil16,3% → 15% (-1,3 p.p.)12,2% → 12,2% (0 p.p.)Estancamiento
Subocupación7,2% → 6,4% (-0,8 p.p.)6,8% → 8,3% (+1,5 p.p.)Retroceso
Informalidad laboral42,1% → 41% (-1,1 p.p.)52,8% → 52,9% (+0,1 p.p.)Tendencia Contraria
Fuerza de trabajo potencial1667 mil → 636 mil (-5%)9 mil → 15 mil (+61%)Alerta Crítica

Actualmente, Villavicencio cuenta con 257 mil personas ocupadas, de las cuales 136 mil son trabajadores informales y 23 mil están subocupadas (desean trabajar más horas a la semana o esperan un empleo más acorde a su formación y experiencia). Adicionalmente, 21 mil personas buscan empleo activamente y 15 mil personas (desmotivados) esperan mejores condiciones del mercado laboral para iniciar una búsqueda activa de empleo. Por lo tanto, más de la mitad de los trabajadores en Villavicencio percibe ingresos de subsistencia inferiores al salario mínimo, limitando la movilidad social y generando una alta vunerabilidad por carencia de protección social.

Contexto Internacional: Colombia en la OCDE

El problema no es solo local. Frente a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Colombia presenta la mayor tasa de informalidad entre sus miembros, el tercer lugar con el mayor porcentaje de empleos temporales y una de las mayores tasas de desocupación del bloque (8,5% frente a un promedio OCDE de 4,9%). Esta realidad compromete la sostenibilidad fiscal futura y la calidad del crecimiento económico, lo que se refleja en; precarización de ingresos, una generación que no tendrá acceso a la pensión de vejez, fuga de talento joven, ocupación informal del espacio público y un ecosistema emprendedor de bajo valor agregado. Si no se corrige esta tendencia, la ciudad continuará atrapada en un modelo de baja productividad y empleo precario, donde el grueso de la población no vive sino sobrevive.

Propuestas para una agenda laboral real

Aunque existen una infinidad de alternativas para la generación de empleo y el autoempleo de calidad, es importante que se de una discusión en torno a la eficiencia de la instituciones a la hora de brindar soluciones e implementar acciones puntuales que incidan en la realidad de nuestro mercado laboral:

  1. Revisar la permanencia de la Secretaría de Competitividad y Desarrollo, que ejecuta recursos cercanos a los $10 mil millones anuales sin un impacto real. Se debe evaluar su transformación para que los recursos de funcionamiento se destinen a programas directos que impacten la productividad y empleo.
  2. Aprovechar proyectos tipo del DNP con recursos del Sistema General de Regalías – SGR, especialmente en empoderamiento económico de mujeres y poblaciones vulnerables. Villavicencio cuenta con cerca de $66 mil millones en regalías para el bienio 2025–2026.
  3. Exigir mayor liderazgo de la Cámara de Comercio de Villavicencio – CCV en desarrollo empresarial y competitividad regional, una de sus tres funciones misionales.
  4. Poner en marcha el Centro de Fomento Empresarial municipal, creado hace más de dos años pero aún inactivo por falta de voluntad política
  5. Fortalecer el Fondo Público Económico de Desarrollo Local, midiendo su impacto en número de empleos formales generados.
  6. Diversificar la oferta técnica y tecnológica en instituciones de educación superior, alineándola con las necesidades productivas regionales.
  7. Fortalecer la inspección laboral por parte del MinTrabajo, garantizando cumplimiento normativo y protección de derechos, lo que se debe traducir en formalización laboral.
  8. Convocar al menos $20 mil millones anuales en alianza con el SENA – Fondo Emprender (SENA aporta $0,8 por cada peso de aliados), Alcaldía, Gobernación, Ecopetrol, CCV y sector privado.
  9. Posicionar a Villavicencio como destino turístico internacional (salud, educación, naturaleza y MICE).
  10. Impulsar agroindustria y transformación local, ampliando y tecnificando áreas de producción agropecuaria hacia productos que ya se están exportando (cacao, cachama, café, carne premium, guayaba, gulupa, lima tahití, madera de reforestación y muebles, mangostino, maracuyá, papaya, rambután, tilapia, etc.).
  11. Implementar estrategia “Villavo Compra Local”, fortaleciendo calidad de productos locales y conciencia ciudadana.
  12. Alianzas comerciales con grandes superficies y cadenas nacionales para posicionar productos locales en anaqueles de cadenas de retail (Ara, Éxito, Carulla, Olímpica, D1, tiendas de barrio, etc.).

Villavicencio no necesita más diagnósticos sectoriales, ni políticas públicas sin presupuesto, ni anuncios de nuevas alianzas de papel: necesita decisiones estratégicas, articulación institucional y metas medibles en términos de generación de empleo formal. La Administración Municipal no se debe quedar en el discurso grandilocuente de la baja tasa de desocupación, la Administración debe asumir con responsabilidad uno de los mayores retos que enfrenta la ciudad y es sentar las bases para la diversificación del aparato productivo y la generación de empleo de calidad. No podemos seguir permitiendo que nuestros jóvenes emigren en búsqueda de oportunidades por nuestra incapacidad de brindarles alternativas de desarrollo personal y profesional, que miles de familias siguan sumidas en la pobreza por que sus ingresos son insuficientes para sostener una vida digna y que la población siga envejeciendo sin una pensión que garantice su mínimo vital. Es hora de asumir con altura el reto más importante que tenemos como ciudad; mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a partir de la generación de empleo de calidad.

  1. Fuerza de trabajo potencial: son las personas dentro de la población fuera de la fuerza de trabajo que han manifestado su interés en trabajar ↩︎

Meta 2040: el informe de McKinsey que redefine la hoja de ruta económica para el departamento

Un reciente estudio de la firma consultora internacional McKinsey & Company, titulado Seizing the moment: Latin America’s productivity opportunity, ubica a Colombia entre las economías de la región con mayor potencial de crecimiento de cara al 2040. El informe destaca siete sectores a priorizar con los que el país podría alcanzar un crecimiento superior al 50% en su PIB en los próximos 15 años; productos agrícolas, frutas y vegetales, biocombustibles y biogás, gas natural, servicios de TI, business process outsourcing (BPO) e industria de centros de datos. Asimismo, resalta la oportunidad para América Latina de incursionar en el sector de Manufactura de Próxima Generación (vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y dispositivos médicos), dada su cercanía con Estados Unidos, lo que reduce a la mitad los tiempos de entrega y costos logísticos frente a los grandes centros de producción asiáticos.

Surge entonces una pregunta clave: ¿cuál es el papel del Meta en este nuevo escenario económico y qué oportunidades tenemos para insertarnos en las cadenas globales de valor?. Actualmente, el Meta se ubica como el octavo departamento por PIB a nivel nacional, impulsado por la producción petrolera (cerca de 50% del PIB departamental). Sin embargo, en el Índice Departamental de Competitividad (IDC 2025) el Meta se ubicó en el puesto 16, lo que evidencia que las rentas petroleras no se han traducido en productividad, empleo formal ni diversificación del aparato productivo, a pesar de que se han hecho importantes esfuerzos de prospectiva dirigidos a crear las condiciones para que el departamento logre escalar hacia actividades de mayor valor agregado.

Producto de estos esfuerzos, en el año 2011 la Gobernación del Meta publicó un importante informe titulado Meta Visión 2032: territorio integrado e innovador, en el que se planteó un escenario de apuesta económico‑tecnológico para el departamento. Allí se proyectaba que, junto con la economía petrolera, el turismo y la agroindustria se consolidarían como base de la fortaleza económica, mientras la masificación de TIC y la apropiación de la ciencia y tecnología disparaban la innovación y la creación de empresas de base tecnológica. El petróleo no solo se veía como recurso, sino como base de una economía industrial más compleja, con refinación, producción de abonos y polímeros, articulada con centros de investigación y desarrollo para la agroindustria.

En esa visión, el Meta aparecía como el cluster agroindustrial, turístico y petrolero del oriente colombiano, con el piedemonte llanero especializado en biotecnología y aprovechamiento sostenible de la biodiversidad. Sin embargo, luego de 15 años, la realidad es que el departamento no ha logrado consolidarse como un polo agroindustrial de referencia para el país, ni como centro de innovación tecnológica regional. El ecosistema emprendedor de base tecnológica es incipiente, la academia no genera patentes ni marcas, el departamento sigue por fuera de los flujos crecientes de turistas internacionales y la actividad petrolera continúa reducida a la extración y transporte del crudo.

El informe de McKinsey ofrece insumos para la construcción de una nueva hoja de ruta para América Latina que el Meta no puede ignorar si quiere mejorar su posición competitiva frente a otras regiones del país y del continente; revitalizar la base industrial, aprovechar la digitalización y potenciar sus ventajas naturales. Aunque el Meta no parte de cero en este esfuerzo, sí parte de un modelo basado en la explotación de recursos no renovables con altas rentas petroleras (enfermedad holandesa), más no sobre la capacidad productiva, el empleo de calidad y la innovación sistemática, lo que ha generando una brecha creciente entre su potencial productivo y su desempeño económico real.

Cuatro apuestas para el Meta

En ese contexto, la primera gran apuesta para el Meta es convertir su vocación agropecuaria en una agroindustria de alto valor y la bioeconomía, articulada con cadenas de agroalimentos, bioproductos y servicios logísticos. El sector agropecuario, con base en ganadería, palma, arroz, frutas tropicales, entre otros, puede escalar mediante tecnificación, riego y transformación local, emulando modelos como el de Mato Grosso, en Brasil, con seguridad jurídica en tenencia de la tierra, encadenamientos eficientes, acceso a insumos agrícolas claves y acceso al crédito. Un salto de productividad en el campo permitiría aumentar el PIB sin ampliar la frontera agrícola, lo que sumado a amplias extensiones de tierras disponibles y baja presión demográfica, generaría nuevos empleos formales.

La segunda apuesta cruza el petróleo con la transición energética y la infraestructura estratégica, reconociendo que el Meta es uno de los motores de hidrocarburos del país, pero también un escenario con ventajas en energía alternativas (fotovoltaica y bicombustibles de segunda generación) y conectividad. El reto es que la renta petrolera financie la infraestructura estratégica necesaria para la conectividad regional, la educación técnica, proyectos de energías renovables, centros de datos y minería sostenible, construyendo un puente hacia una economía menos vulnerable a los choques de los precios internacionales del crudo. En este punto, el Meta se alinea con la visión de McKinsey sobre la importancia de la energía y los recursos naturales en el crecimiento regional, sin depender exclusivamente de la extracción petrolera.

En tercer lugar, la apuesta por servicios intensivos en conocimiento y digitalización permite que el departamento compita en sectores de alto valor agregado, como software, BPO y servicios empresariales digitales. La cercanía horaria y cultural con Estados Unidos, la base de talento joven y la creciente oferta de conectividad posicionan al Meta como un posible hub tecnológico de la Orinoquía, más allá de su rol tradicional de proveedor de commodities. Para ello se requiere una gran apuesta por diversificar la oferta formativa en disciplinas STEM (biotecnología, nanociencia, bioinformática, genética, química, física, medicina, desarrollo de aplicaciones web/móviles, ciberseguridad, big data, robótica, telecomunicaciones, ingeniería informática, electrónica, mecánica, biomédica, matemáticas, estadística, análisis de sistemas, economía cuantitativa, etc.).

En cuarto lugar, la apuesta por el turismo y servicios territoriales avanzados permite que el departamento aproveche su diversidad natural, cultural y logística para generar ingresos estables y de actividades productivas diversificadas. El reto es pasar de un modelo de eventos aislados y turismo de fin de semana hacia un sistema de productos turísticos integrados (naturaleza, MICE, salud, educación), que aumenten el gasto y la estancia de los visitantes. El posicionamiento internacional del Meta como destino, el aeropuerto internacional de la Orinoquía, la construcción de infraestructura y el apoyo técnico y financiero a las diferentes rutas turísticas, son pasos necesarios para el desarrollo de la industria del turismo.

Si el Meta logra avanzar de manera coherente en estas cuatro apuestas, puede aspirar a ubicarse como el quinto PIB del país hacia 2040, detrás de Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y Santander, con una estructura económica más diversificada. Este escenario no es automático, pues requiere que la ventaja comparativa en recursos naturales, tamaño territorial y cercanía a mercados se convierta en ventaja competitiva mediante inversión, regulación adecuada y formación de capital humano. El Meta puede dejar de ser un eslabón pasivo en la cadena nacional y posicionarse como un actor regional con capacidad de atracción de inversión nacional y extranjera.

Para lograrlo, el departamento debe implementar una agenda de condiciones habilitantes que vaya más allá de proyectos aislados de bajo impacto, como ha ocurrido con los recursos de regalías en los últimos 20 años que se ha esfumado sin dejar una capacidad instalada. Una política agresiva de formación técnica y superior, vinculada a agroindustria, energía, servicios digitales y turismo, junto con formación estratégica en operación, sostenibilidad y seguridad de infraestructuras digitales críticas. La creación de instrumentos efectivos para atraer inversión, como Zonas Económicas Especiales, Zonas Francas, clústeres y alianzas público‑privadas, alineados con las apuestas de alta productividad identificadas en el informe de McKinsey.

La mejora de la gobernanza y la planificación de largo plazo es fundamental para garantizar la estabilidad de proyectos de 10–15 años, sin caer en el vaivén de prioridades entre gobiernos departamentales y municipales. La inversión en infraestructura y conectividad, ampliación de saneamiento y modernización de servicios urbanos es un facilitador básico de la competitividad regional, que facilita el transporte de bienes, la movilidad de personas y la llegada de visitantes y empresas de servicios.

Finalmente, el Meta no necesita más diagnósticos sobre su potencial, ni promesas en época electoral. Requiere un gran pacto por la productividad y el desarrollo sostenible, cuyos protagonistas deben ser el sector privado y gremios, la academia, centros de investigación y desarrollo tecnológico, autoridades ambientales, asociaciones campesinas, comunidades étnicas, entidades nacionales e internacionales, compañías petroleras y la comunidad en general, conscientes de que los planes de desarrollo departamental y municipales deben evaluarse año a año con metas claras en términos de incremento del PIB per cápita, número de empleos formales creados, crecimiento de la inversión privada, valor de las exportaciones e ingresos por turismo extranjero, con proyección al 2040. Esto transformaría la hoja de ruta de 2011 en resultados concretos sobre el territorio, abriendo un sinfín de oportunidades y mejorando la calidad de vida de los metenses

10 elementos clave para entender los efectos del incremento del salario mínimo en Colombia para 2026

El Gobierno nacional fijó por decreto el incremento del salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV) para los colombianos y que regirá a partir del 01 de enero de 2026. En este post destacamos 10 factores que nos ayuden a entender los impactos de esta decisión histórica en la vida de los colombianos.

1. La inflación proyectada (IPC) para el cierre de 2025 es del 5,26% y el incremento de la productividad de los factores fue del 0,91%. Por lo tanto, el incremento del SMMLV se estimaba en por lo menos el 6,22%.  Sin embargo, los sindicatos solicitaron un incremento del 16% y los empresarios ofrecían un incremento del 7,2%. Finalmente, el Gobierno Nacional fijó por decretó un incremento del 23,78%. 

2. El incremento del salario mínimo muy por encima del IPC es una deuda histórica del país con la clase trabajadora de menores ingresos, lo que se traduce en un aumento de su poder adquisitivo y por ende, en una mejora en su calidad de vida. Este incremento beneficiará a cerca de 2,4 millones de trabajadores, es decir, el 10% de la población ocupada del país.

3. Sin embargo, el gran peso del ajuste salarial recaerá sobre los pequeños productores y la clase media que no gozará de un incremento similar en sus ingresos, pero sí verá como muchos servicios públicos ligados al SMMLV se incrementarán, así como el alza en el precio de los bienes de la canasta básica familiar dada una inflación acelerada, reduciendo su poder adquisitivo, ya maltrecho durante el gobierno de @petrogustavo por el incremento en el precio de los combustibles y su efecto directo en los demás bienes y servicios de la canasta familiar.

4. Los pensionados del país que devengan un salario mínimo gozarán del incremento decretado por el Gobierno nacional, es decir, recibirán en 2026 la suma de $1.750.905 mensuales. Para los demás pensionados que devengan más de un salario mínimo su ingreso se reajustará de acuerdo a la inflación acumulada para el año 2025, la cual se proyecta en 5,26%. Por lo tanto, estos últimos perderán poder adquisitivo en el año 2026.

5. Los colegios privados podrán incrementar las matrículas entre el 5,26% y un tope máximo del 9,1% de acuerdo a lo definido por el Ministerio de Educación Nacional. Sin embargo, sus costos de operación se incrementarán drásticamente. Asimismo, los estudios de posgrados (especializaciones y maestrías) en universidades públicas, que en su mayoría están ligados al SMMLV, tendrán un incremento del 23,78%. 

6. El costo de cuota moderadora en las EPS se incrementará en un 23,78%, así como los comparendos y multas de tránsito, SOAT, trámites notariales, tarifas de parqueaderos, entre otros servicios públicos ligados al SMMLV. Asimismo, el costo de vivienda VIS y VIP se incrementará en un 23,78%, mientras que la UVR se incrementará vía mayor inflación.

7. Los contratistas del Estado y de la empresa privada bajo la modalidad de Contrato de Prestación de Servicios que devenguen hasta $4.377.262 pagarán por concepto de salud, pensión y riesgos laborales la suma de $499.008 mensuales. Por lo tanto, un contratista que devengue honorarios mensuales por valor de $3.000.000, obtendrá en 2026 un ingreso  anual similar al de un trabajador que devengue el salario mínimo. Esto bajo el supuesto que el contratista trabaje 11 meses al año.

8. El alza en el salario mínimo generará un incremento en los costos de producción de bienes y servicios, especialmente los intensivos en mano de obra. Estos costos serán trasladados al consumidor final vía alza de precios. Asimismo, se espera un incremento sustancial en la productividad laboral, dada la necesidad de optimizar la nómina de personal en las empresas. Igualmente, se espera un incremento en la informalidad laboral, un alza en las tasa de interés por parte del Banco de la República y un incremento en el costo del crédito.

9. Se requiere del Gobierno Nacional generar estrategias para incentivar el empleo formal; vigilancia y control por parte del Ministerio del Trabajo, fortalecer iniciativas como el Fondo Emprender del SENA, Centros de Reindustrialización ZASCA, Colombia Productiva, entre otros, y crear programas de reconversión laboral.

10. Incrementar la producción nacional de bienes de consumo masivo a través de crédito para MiPymes, asistencia técnica integral, transferencia tecnológica y compras públicas a pequeños productores, así como una política de sustitución de importaciones con beneficios fiscales que impulse la demanda de empleo formal en el sector manufacturero.

Adidionalmente, la coyuntura actual representa un desafío titánico para varios departamentos y municipios del país —entre ellos, el departamento del Meta—, que se verán obligados a incrementar el recaudo de los ingresos corrientes de libre destinación (ICLD) en la misma proporción del aumento del salario mínimo, so pena de descender de categoría. A ello se suma la presión sobre los gastos de funcionamiento derivado del incremento en el costo de la nómina. Finalmente, las Empresas Industriales y Comerciales del Estado (EICE), como el caso del EAAV ESP EICE, cuyas convenciones colectivas están atadas al ajuste del SMMLV, verán reducida su capacidad de inversión, por lo que los mayores costos de operación serán tranferidos a los usurios en las facturas de servicios públicos.

¿Qué dicen los indicadores de la gestión de Alexander Baquero como alcalde de Villavicencio?

A pocas semanas de cumplirse los dos primeros años de gobierno de Alexander Baquero, alcalde de Villavicencio, hacemos un recorrido por los principales indicadores que permiten analizar los avances y retos que enfrenta la Administración Municipal en medio de un proceso de revocatoria del mandato que definirá la suerte de la ciudad. Los indicadores se extraen de diversas fuentes como el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF), el Departamento Administrativo de la Función Pública (DAFP), el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONSV) y el Consejo Privado de Competitividad.​

Seguridad y Convivencia

De acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal, Villavicencio presenta una tendencia preocupante en materia de seguridad y violencia. Entre 2023 y 2025, la ciudad registró un incremento del 36% en homicidios, muy superior al crecimiento promedio del 5% en las 32 ciudades capitales para el mismo período. En cuanto a la tasa de homicidios, en 2025 Villavicencio registró 19,5 por cada 100.000 habitantes, superando la tasa promedio de las capitales, que fue de 18,1 por cada 100.000 habitantes. Respecto a las muertes violentas, la ciudad tuvo un aumento del 27%, al registrar 288 casos en 2025 (la cifra más alta en su historia) frente a 226 en 2023, superando el crecimiento promedio del 4,6% en las capitales del país.

En cuanto a indicadores de violencia no fatal, Villavicencio se posiciona en 2025 como la cuarta ciudad del país con el mayor número de casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes; la quinta en violencia interpersonal, y la sexta en violencia de pareja y violencia intrafamiliar, superando incluso a ciudades como Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga, Santa Marta y Valledupar. Estos datos subrayan que Villavicencio se ubica entre las ocho ciudades más violentas del país, enfrentando desafíos de seguridad pública que superan la media nacional, especialmente en homicidios y violencia en el núcleo familiar, lo cual requiere medidas focalizadas y priorizadas para revertir esta alarmante tendencia.

Costo de Vida (Índice de Precios al Consumidor – IPC)

Villavicencio se consolida en 2025 como la tercera ciudad del país con mayor incremento en el costo de vida. Los precios de comidas fuera del hogar siguen al alza, impulsados por sobrecostos debidos al prolongado desabastecimiento de agua y al incremento en las tarifas de servicios públicos. Asimismo, el alza en alimentos y bebidas no alcohólicas, educación, salud, muebles y enseres para el hogar encarece la canasta familiar de los villavicenses. Este comportamiento evidencia una inflación local de naturaleza estructural, relacionada especialmente con el costo de servicios básicos como agua potable, energía, aseo urbano, salud y educación. Los hogares de ingresos medios y bajos son los más vulnerables, pues destinan una mayor proporción de sus ingresos a la provisión de servicios vitales.

Índice de Competitividad de Ciudades (ICC 2025)

El desempeño de Villavicencio en el ICC 2025 muestra, en términos generales, un balance negativo al descender una posición en el ranking nacional, pasando del puesto 19 al 20 en el período 2024-2025. Los mayores retrocesos se presentaron en los pilares Entorno para los negocios y Sostenibilidad ambiental, con una caída de siete posiciones en cada uno en el ranking nacional, y en el pilar Tamaño de mercado donde la ciudad perdió dos posiciones. Sin embargo, Villavicencio mostró una mejoría en el pilar Educación básica y media, ganando cuatro posiciones (puesto 14), y en el pilar Salud avanzó dos posiciones (puesto 17).

Índice de Ciudades Modernas (ICM 2025)

Villavicencio continúa en el puesto 21 entre las 32 ciudades capitales del país. En el último año, la ciudad presenta un retroceso en tres de las seis dimensiones del modelo que mide los avances en desarrollo urbano integral y la capacidad de gestión del gobierno local. Competitividad y Complementariedad, Seguridad, Productividad y Equidad e Inclusión Social son los indicadores que revelan el mal momento por el que atraviesa la ciudad. Villavicencio ocupó el puesto 20 en el ICM 2020, por lo que este ranking, elaborado por el DNP, confirma que la ciudad no solo ha quedado rezagada frente a otras capitales del país, sino que retrocede en indicadores clave para su desarrollo integral.

Empleo e Informalidad Laboral

En el último año, Villavicencio tuvo una caída en la tasa de desocupación de -3,6 p.p., siguiendo la tendencia nacional (-1,7 p.p.). Sin embargo, la informalidad laboral se ubicó en 51,5%, sin variación en el último año, evidenciando un problema estructural que afecta la calidad de vida de los villavicenses. Asimismo, en el mismo período se presentó una caída en la Tasa Global de Participación (TGP) del 66,9% al 65,8%, lo que indica que la población en busca activa de empleo ha disminuido (y, por ende, disminuye la tasa de desocupación). La carencia de una política de reindustrialización, la escasa atracción de inversión nacional y extranjera, un ecosistema emprendedor incipiente y la falta de estrategias de formalización empresarial y laboral desincentiva a la mano de obra calificada, que opta por migrar o desiste de la búsqueda de empleo, mientras la población pobre y vulnerable recurre a la informalidad.

Desempeño Fiscal (IDF e IVF 2024)

El IDF revela un deterioro en el desempeño financiero y fiscal del municipio durante el primer año de gobierno de Alexander Baquero, al pasar de 68,3 a 60,7 puntos en el período 2023-2024 (caída de 7,5 p.p.). Villavicencio pasó del puesto 9 en 2023 al 16 en 2024, a tan solo 0,6 puntos de ingresar a la categoría de municipios en alto riesgo financiero y fiscal. Este deficiente desempeño se explica por la pérdida de holgura fiscal (-90%), menor ahorro corriente (-10%), incremento en el endeudamiento de largo plazo (+31%) y un déficit excesivo que pone en riesgo la sostenibilidad financiera.​

Por otra parte, el Informe de Viabilidad Fiscal (IVF 2024) del Ministerio de Hacienda revela que Villavicencio registró un incremento del 22% en la relación entre gastos de funcionamiento e ingresos de recaudo propio entre 2023 y 2024, el mayor crecimiento reportado entre todas las ciudades capitales, superando significativamente el promedio nacional. Asimismo, Villavicencio figura entre las tres capitales con mayores montos de recursos del Sistema General de Regalías sin ejecutar durante el bienio 2023-2024, lo que sugiere limitada capacidad de ejecución en proyectos de inversión, debilidades en planeación y preparación de proyectos, e incapacidad técnica y administrativa para invertir oportunamente los recursos.

Desempeño Institucional (IDI 2024)

Villavicencio descendió dos posiciones en el ranking nacional, pasando del puesto 22 al 24 entre las ciudades capitales. Este retroceso refleja que, aunque mejoró ligeramente su IDI (de 63,47 a 64,81 puntos, +2,1%), otras capitales avanzaron a un ritmo más acelerado. El IDI promedio de las capitales creció de 70,70 a 74,28 puntos (+5,1%). Las mayores fortalezas de Villavicencio se concentraron en la producción y retención del conocimiento del talento humano, mientras se evidencia debilitamiento en la transformación digital y modernización de servicios ciudadanos.

Índice Subnacional de Emprendimiento (ISEM 2025)

Villavicencio perdió una posición en el ranking nacional de emprendimiento, pasando del puesto 17 en 2024 al 18 en 2025 entre 23 ciudades analizadas. Su peor desempeño fue en el pilar Financiamiento (del 13 al 18, con 2,08/10 puntos). En Capital humano, habilidades y competencias ocupa la última posición (2,52 puntos). En Adopción tecnológica e innovación intraempresa ocupa el puesto 20 por bajo nivel de adopción tecnológica y escasa innovación empresarial. En Desempeño emprendedor, igualmente, ocupa el puesto 20 dados los escasos resultados de los emprendimientos una vez materializados y su bajo impacto social y económico. Asimismo, Villavicencio ocupa la última posición en el indicador Grupos de investigación y el puesto 21 en Investigadores per cápita y Registros de patentes concedidas. Paradójicamente, la ciudad ocupa la primera posición en el indicador Regalías para Ciencia, Tecnología e Innovación – CTeI.

Infraestructura y Seguridad Vial

Villavicencio registró 109 fallecidos en accidentes de tránsito entre enero y septiembre de 2025, con una tasa de 18,7 por cada 100.000 habitantes, muy por encima del promedio de las ciudades capitales (9,5 por cada 100.000). En 2024 hubo 91 fallecidos en el mismo período (+19,8%, 18 casos más), frente al crecimiento promedio del +4,7% en las capitales del país. Por ello, es la quinta ciudad del país con más muertes en accidentes de tránsito, superando a ciudades con mayor densidad poblacional como Barranquilla, Bucaramanga y Cúcuta.

Aunque hay otros temas para los que no existen indicadores actualizados, los villavicenses no perciben avances en aspectos neurálgicos como la carencia de agua potable, control del espacio público, deterioro de la malla vial, falta de modernización de la red semafórica, transparencia en el uso de los recursos públicos, gasto excesivo en fiestas y eventos mediáticos, y la privatización del servicio de patios y grúas, entre otros. Esto ha contribuido a generar una imagen negativa de la Administración municipal en el inconsciente colectivo.

No se evidencia interés por parte de la Administración Municipal en la gestión de recursos nacionales, de cooperación internacional u otras fuentes para financiar soluciones a los principales problemas que aquejan a los ciudadanos. Por el contrario, iniciativas como el Hospital de La Paz (trasladado a Cumaral por falta de gestión), el nuevo punto de captación de agua potable o el parque solar (sin operar) revelan ineficiencia administrativa.

Los concejales de Villavicencio, que le cuestan a la ciudad más de $5.300 millones al año y que deben ejercer control político y velar por los intereses ciudadanos, han guardado silencio ante una Administración negligente. Por el contrario, han tomado decisiones cuestionables como la privatización del servicio de patios y grúas, y la aprobación de un nuevo endeudamiento por más de $90 mil millones, que se suma a los $89,7 mil millones de deuda al cierre de la vigencia 2024.

A pesar de ejecutar recursos por más de dos billones de pesos, la mayoría de proyectos estratégicos del Plan de Desarrollo no han iniciado ejecución: Galería Comercial Porfía, 11 CAIs, dos estaciones de Policía, tres Centros de Desarrollo Integral (CDI), Centro de Convenciones, Centro de Atención para Personas en Condición de Discapacidad, Hospital de la Paz, reubicación del cementerio central, nuevo edificio de la Alcaldía, reubicación de la cárcel municipal, revitalización de la zona Centro y Cristo Rey, y mejoramientos viales en El Barzal, El Buque, paralela de la calle 35, avenida 33 (Postobón) y calle 5 de Villa Bolívar, entre otros.

Esta situación genera preocupación, pues se corre el riesgo de repetir la historia de los proyectos de la anterior Administración, que, aunque con deficiencias en planeación, el Alcalde de Villavicencio no ha tenido la voluntad política para concluirlos, generando un detrimento patrimonial para el municipio. Finalmente, de la Administración Municipal esperamos que se corrija el rumbo con decisión, de la comunidad en general un mayor sentido de pertenencia por nuestra ciudad, y a la clase dirigente recordarles que lo público debe ser un medio para servir a la sociedad en su conjunto, más que para satisfacer necesidades individuales. Villavo la Bella es el espacio donde convivimos más de medio millón de personas; la ciudad que construimos día a día con esfuerzo y dedicación de cada uno de quienes la habitamos, y por lo tanto, debe ser la mejor herencia para las futuras generaciones de propios y visitantes.

El Meta se desploma en desempeño fiscal: del puesto 13 al 24 en solo un año

El pasado 11 de noviembre de 2025 el Departamento Nacional de Planeación – DNP publicó el Índice de Desempeño Fiscal – IDF 2024, el cual mide la gestión financiera y fiscal de los 32 departamentos del país. El departamento del Meta presentó un descenso de 11 posiciones en el ranking nacional del IDF, al pasar del puesto 13 en 2023 al puesto 24 en 2024, su peor desempeño en más de una década. El Meta obtuvo una calificación de 49,9 puntos (de 100 posibles), ocho puntos menos que en 2023, con un desempeño inferior al promedio nacional (53,5 pts.). El Meta pasó de estar en la mitad superior del país a ubicarse en la parte baja del desempeño fiscal nacional.

(Lea también: Educación y competitividad: el Meta ante el desafío de diversificar su formación superior)

La fuerte caída que experimentó el Meta es el resultado del bajo desempeño en siete de los nueve indicadores financieros y fiscales que hacen parte del IDF 2024, así; 1. El Departamento depende más de las transferencias nacionales y menos de sus ingresos propios, 2. Menor inversión en obras públicas, desatendiendo sectores clave, 3. Colapso completo en el indicador balance primario por baja ejecución presupuestal (superávit excesivo), 4. El endeudamiento alcanzó los $112 mil millones (aumento de pasivos totales respecto a los activos), 5. La entidad se acerca peligrosamente al límite superior en gastos de funcionamiento, 6. El Departamento programó ingresos tributarios que no logró recaudar, y 7. La capacidad de ejecución de inversión sigue siendo media-baja.

El debilitamiento fiscal del Meta en 2024 no es coyuntural, es estructural y pone en riesgo su categoría fiscal.

El entorno complejo al que se enfrenta el Departamento por cambio en los hábitos de consumo de los contribuyentes, incremento del contrabando y la evasión, deficiente gestión financiera y fiscal (menor gestión de cobro coactivo, falta de modernización tecnológica del sistema de gestión tributaria y menor inversión en fiscalización), incremento sostenido en los gastos de funcionamiento, baja producción y venta de bebidas alcohólicas por parte de la Unidad de Licores del Meta, pérdida de poder adquisitivo a los consumidores por la alta inflación, desaceleración de la economía regional, reducción en el número de transacciones inmobiliarias, carencia de una estrategia de diversificación y sofisticación del aparato productivo y pérdida de competitividad del Departamento, entre otros factores, se convierten en caldo de cultivo para su recategorización.

(Lea también: Desempeño de Villavicencio según el Índice de Competitividad de Ciudades – ICC 2025).

El Informe de Viabilidad Fiscal – IVF 2024, publicado por el Ministerio de Hacienda, evidencia que el departamento del Meta presentó una variación real del 11% en sus Ingresos de Libre Destinación (ICLD) en el último año, mientras que los gastos de funcionamiento crecieron un 27% en el mismo periodo. Para el Ministerio de Hacienda la situación del Meta representa «… un desmedro respecto a la vigencia anterior, como consecuencia del aumento de los gastos de funcionamiento en mayor proporción que sus ICLD». Es decir, durante el año 2024 el Departamento acumuló gastos de funcionamiento por $126.608 millones, es decir, el 54% de sus ingresos de libre destinación, a tan sólo un punto porcentual de alcanzar el límite máximo del 55% definido por la Ley 617 de 2000, criterio determinante en la recategorización de los departamentos del país.

Sin embargo, el riesgo real para el Meta no es sobrepasar el límite de gastos de funcionamiento frente a los ICLD, el verdadero riesgo radica en que las proyecciones de recaudo de ICLD para la vigencia 2025 son insuficientes frente a los requisitos establecidos por la Ley (170.001 smmlv), lo que indica un inminente descenso de categoría para el 2026 o en el mejor de los casos, para el 2027. Las consecuencias para el Departamento son, entre otras;

  • Pérdida de credibilidad institucional por baja capacidad fiscal y administrativa.
  • Ajustes en la escala salarial y honorarios de servidores públicos.
  • Necesaria reestructuración administrativa.
  • Posible reducción de transferencias de la Nación.
  • Menor capacidad de inversión.
  • Recortes en gastos de funcionamiento.
  • Reducción de remuneración de los diputados, de 26 a 25 smmlv.

El Meta cuenta con un sistema tributario agotado, con una pérdida progresiva de sostenibilidad fiscal, por lo que los ingresos propios no alcanzan el crecimiento mínimo requerido para sostener la categoría de primer nivel definida por la Ley 617 del 2000.

(Lea también: Villavicencio continúa rezagada en términos de desarrollo integral, revela el Índice de Ciudades Modernas 2025).

Esta situación debe ser un motivo de reflexión colectiva. Para los ciudadanos debe quedar claro que la elección de mandatarios honestos, competentes e íntegros debe asumirse con la misma responsabilidad y ética que esperamos de quienes administrarán nuestras instituciones. La clase dirigente debe entender que administrar lo público no es sólo organizar fiestas y ejecutar los recursos del erario, se debe gerenciar con eficiencia, responsabilidad y visión de futuro; diversificar las fuentes de ingresos, dinamizar la base tributaria, atraer inversión privada que dinamice la economía local, gestionar recursos de cooperación internacional, tomar decisiones informadas (basadas en datos), generar alianzas estratégicas que multipliquen los recurso escasos y proyecten el territorio a nivel nacional e internacional y finalmente, invertir los recursos con austeridad y responsabilidad procurando el mayor beneficio para la comunidad en su conjunto.

(Lea también: Villavicencio en riesgo financiero, revela el Índice de Desempeño Fiscal – IDF 2025 del DNP).

Qué dicen los indicadores del DANE sobre la evolución del mercado laboral en Villavicencio? 

Les estadisticas del #MercadoLaboral publicadas por el @DANE_Colombia el pasado 31 de octubre de 2025 revelan que la #TasaDeDesocupación para el periodo julio-septiembre 2025 se ubicó en el 6,6% por lo que #Villavicencio es actualmente la segunda ciudad del país con la menor tasa de desempleo, experimentando una caída de -3,6 p.p. frente al 10,2% registrado en el 2024.

La #TasaGlobalDeParticipación (TGP) para el periodo julio-septiembre 2025 se ubicó en el 65,8%, mientras que en el mismo periodo de 2024 se ubicó en el 66,9%, lo que indica que en #Villavicencio la población en busca activa de empleo ha disminuido (y por ende disminuye la tasa de desocupación). Lo anterior, se explica, entre otros factores;

  • Porque muchas personas tras largos periodos de búsqueda sin encontrar trabajo se desaniman y dejan de buscar empleo,
  • Un mayor porcentaje de jóvenes continúa su proceso de formación técnica y profesional, por lo que salen de las estadísticas de empleo y desempleo,
  • La baja industrialización y alta dependencia del comercio, la agricultura y el empleo público, limita la calidad y cantidad del empleo formal, desanimando a los trabajadores más calificados, y
  • Un mayor número de personas con bajo nivel educativo o en condición de vulnerabilidad se dedica a actividades informales, por lo que dejan de buscar empleo formal.

La #TasaDeInformalidad laboral se ubicó en el 51,5%, la misma cifra que registra el DANE para el mismo periodo de 2024, mientras que las 13 ciudades y áreas metropolitanas y el promedio nacional continúan disminuyendo. Por lo tanto, el comportamiento de la tasa de informalidad laboral en Villavicencio continúa en contravía a la tendencia nacional.

Las cifras del DANE para Villavicencio muestran un mercado laboral con menor desempleo, pero con alta informalidad y limitada generación de empleo de calidad.

Finalmente, de los 271 mil villavicenses que componente la fuerza de trabajo (ocupados y desocupados); 123 mil cuentan con un empleo formal, 131 mil se encuentran en la informalidad laboral (no cuentan con cobertura de seguridad social; salud, pensión y ARL) y 18 mil se encuentran desempleados. Asimismo, ocho mil componen la fuerza de trabajo potencial (personas que se encuentran fuera de la fuerza de trabajo y que tienen interés en trabajar) y cerca de 20 mil villavicenses tienen el deseo manifiesto de mejorar sus ingresos, el número de horas trabajadas o contar con un empleo más acorde a sus competencias.

Las cifras de informalidad laboral evidencian un problema estructural del mercado laboral en Villavicencio, por lo que se debe generar una estrategia de intervención integral en tres frentes; 1. Reconversión del tejido empresarial, 2. Fortalecimiento de los clusters con mayor potencial en la generación de empleo formal, y 3. Formalización laboral a través de campañas de sensibilización, incentivos fiscales y de capital, apoyo técnico y metodológico y vigilancia y control. Es fundamental contar con la participación activa del Ministerio del Trabajo, Cámara de Comercio de Villavicencio, COFREM, Secretarías de Competitividad departamental y municipal, gremios de transporte, vendedores informales, academia, cooperación internacional, comunidad en general y medios de comunicación local.

#DANE #MercadoLaboral #Empleo #Desempleo #Informalidad #Villavicencio #Meta #Competitividad #EconomíaRegional

Villavicencio en riesgo financiero, revela el Índice de Desempeño Fiscal – IDF 2025 del DNP

El Departamento Nacional de Planeación – DNP publicó el pasado mes de septiembre de 2025 el Índice de Desempeño Fiscal – IDF, instrumento que permite medir la gestión financiera y fiscal de los municipios y departamentos del país. En el caso de Villavicencio, el IDF 2024 revela un deterioro en el desempeño financiero y fiscal del Municipio durante el primer año de gobierno de Alexander Baquero, al pasar de un IDF de 68,3 en 2023 a 60,7 en 2024.

Aunque el promedio nacional del IDF 2024 disminuyó en 1,7 puntos frente a 2023, Villavicencio experimentó una drástica caída de 7,8 puntos en el mismo periodo, demostrando un cambio de tendencia frente al desempeño en los últimos tres años. Villavicencio pasó de ser la novena ciudad capital del país con mejor desempeño fiscal en 2023 a ocupar el puesto 16 en 2024 y a tan solo 0,6 puntos de ingresar a la categoría de municipios en riesgo financiero y fiscal.

Los avances que se lograron en el periodo 2019 a 2023 en gestión fiscal; mayor eficiencia en el recaudo y mejor ejecución de los recursos de inversión, se perdieron en 2024 con la caída del (–11,2%) en el IDF,  asociada principalmente a una pérdida de holgura fiscal (-90%), menor ahorro corriente (-10%), una caída pronunciada del balance primario (-40%, déficit excesivo que pone en riesgo la sostenibilidad financiera del municipio) y un incremento en el indicador Endeudamiento de Largo Plazo (+31%), los pasivos crecieron un 37%, mientras que los activos crecieron tan solo un 4,3%. 

En el indicador Holgura fiscal, el cual mide la capacidad del municipio de cumplir con el límite de gastos de funcionamiento (65% de los ingresos propios o Ingresos Corrientes de Libre Destinación – ICLD defindios en la Ley 617 de 2000), Villavicencio presentó una contracción del 90%, dado que los gastos de funcionamiento como porcentaje del ICLD se incrementaron del 56% en 2023 al 64,2% en 2024, especialmente por un incremento acelerado en gastos de arrendamiento, aumento en gastos de personal por prestación de servicios y pago de beneficios sindicales a funcionarios de carrera, entre otros. 

Es por ello, que el Municipio de Villavicencio debe procurar en el corto y mediano plazo; 1. Reforzar la generación de ingresos propios mediante actualización catastral, cobro eficiente de impuestos y mejoras en la gestión de cartera, 2. Contener el crecimiento del gasto de funcionamiento para recuperar la holgura fiscal pérdida (eliminar dependencias que no le generan valor a la ciudad y reducir gastos de arrendamiento), 3. Mantener la eficiencia en ejecución de inversión, priorizando activos estratégicos de alto impacto social, y 4. Implementar un sistema de monitoreo fiscal trimestral basado en los indicadores del Consolidador de Información Financiera y Fiscal – CIFFIT del DNP.

Qué dicen los indicadores de las dinámicas de empleo e informalidad laboral en el Meta?

El DANE publicó recientemente las cifras del mercado laboral para el trimestre de mayo a julio de 2025, evidenciando que el país registró una tasa de desempleo del 8,8%, la más baja en los últimos ocho años. Igualmente, el informe destaca el buen comportamiento en las cifras de ocupación laboral en Villavicencio, dado que la capital del departamento del Meta registró la segunda tasa de desempleo más baja del país, con un 7,7%. Asimismo, Villavicencio destaca entre las tres ciudades capitales con menor desempleo juvenil, al registrar una tasa del 13,5%, muy por debajo del promedio nacional del 15,5%.

Sin embargo, la informalidad laboral en Villavicencio se incrementó en el trimetres mayo a julio de 2025 frente al mismo periodo de 2024, alcanzando una tasa del 53,1%. El comportamiento de la tasa de informalidad en Villavicencio va en contra vía de la tendencia nacional, evidenciando que la informalidad laboral se ha convertido en un problema estructural, crónico y persistente de la economía local, con consecuencias nefastas en la calidad de vida de los villavicenses. Es importante destacar que Villavicencio oferta el 51% del total de empleos del Departamento, y aunque no existen datos de informalidad laboral del nivel departamental, investigaciones del Banco de la República sugieren que la tasa de informalidad en cabeceras municipales y área rural en el Meta podría superar el 85%.

Al analizar las estadísticas del DANE para el periodo 2018 a 2024 se observa que en el Departamento se crearon cerca de 19.900 nuevos puestos de trabajo, de los cuales, cerca de 7.660 corresponden a actividades profesionales, científicas, técnicas y de servicios administrativos y alrededor de 5.500 a la administración pública, defensa, educación y atención de la salud humana. Estas cifras contrastan con los datos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior – SNIES del Ministerio de Educación Nacional – MEN, que revelan que en el Departamento del Meta en el mismo periodo se graduaron más de 37.700 jóvenes del nivel universitario, técnico y tecnológico.

Sin embargo, el Índice Departamental de Competitividad – IDC evidencia que el Departamento del Meta ha perdido competitividad frente a otros departamentos del país en términos de cobertura bruta en formación universitaria, a pesar de que el Departamento ha logrado incrementar la cobertura en formación universitaria al pasar del 27% en 2018 al 31% en 2024. Sin embargo, las cifras del Meta distan mucho de Bogotá D.C., que logró en el último año alcanzar una cobertura universitaria del 86%. En cuanto a cobertura en formación técnica y tecnológica, el Departamento del Meta sufre un retroceso al pasar del 7,6% en 2018 al 5,5% en 2024, y por ende una caida en el ranking en el IDC, mientras que Bogotá avanza de manera satisfactoria al ampliar la cobertura del 31% al 44% en el mismo periodo. 

Actualmente, el Departamento del Meta cuenta con más de 35 mil estudiantes matriculados en educación superior, de los cuales 29.700 cursan carreras universitarias, 4.500 en programas de nivel tecnológico y menos de mil estudiantes en el nivel técnico profesional, por lo que cada año se estima que cerca de seis mil profesionales, técnico y tecnólogos se incorporarán al mercado laboral. Lamentablemente, el mercado laboral de Villavicencio, y del Departamento del Meta en su conjunto, no tiene la capacidad de absorber el creciente número de profesionales, por lo que muchos jóvenes tendrán que desplazarse a otras ciudades del país en busca de oportunidades laborales o incluso, migrar del país para lograr su desarrollo profesional. 

Al examinar la estructura del mercado laboral evidenciamos que el grueso del empleo en el departamento del Meta se concentra en actividades de menor valor agregado, altos niveles de informalidad y bajos salarios. Actividades como comercio, reparación de vehículos, agricultura, ganadería, construcción, entretenimiento, alojamiento, servicios de comida, transporte y almacenamiento, acaparan más del 70% de la población ocupada del Departamento, mientras que la administración pública suma cerca del 11% del total del empleo, aunque con un mayor grado de formalización, se enfoca en la prestación de los servicios esenciales del Estado, con bajos niveles de productividad.

La falta de políticas públicas orientadas al desarrollo del aparato productivo, el bajo nivel de industrialización, la casi inexistente canasta exportadora, la ausencia de un sistema de investigación, desarrollo e innovación robusto y el incipiente ecosistema emprendedor, dificultan la incorporación de la mano de obra calificada al tejido empresarial. Como resultado, se genera una fuga de cerebros que implica pérdidas incalculables para el país dado los altos costos en los que incurre el Estado para la formación del talento humano desde la educación inicial hasta la formación superior, así como la subutilización de la mano de obra calificada que se logra enganchar al mercado laboral. Para el año 2024 la tasa de subocupación para el Departamento del Meta se ubicó en el 6,8%, lo que implica que más de 37 mil metenses contaban con empleos que no se ajustaban a sus competencias.

Los recientes datos del Índice Subnacional de Emprendimiento – ISEM 2025 demuestran que el ecosistema emprendedor de Villavicencio sigue perdiendo competitividad en el ránking nacional al pasar del puesto 17 en 2024 al puesto 18 (de 23 posibles) en 2025. Al revisar de manera detalla los diferentes pilares que componen el ISEM 2025, se evidencia que Villavicencio presenta su peor desempeño en el pilar de Financiamiento, al pasar del puesto 13 en 2024 al puesto 18 en 2025, con una calificación de tan solo 2,08 de 10 puntos posibles. En el Pilar Capital humano, habilidades y competencias, Villavicencio ocupa la última posición del ranking nacional con una calificación de 2,52 sobre 10 puntos posibles. 

En el Pilar Adopción tecnológica e innovación intraempresa Villavicencio se ubica en el puesto 20 del ISEM 2025 debido al bajo nivel de adopción de nuevas tecnologías y el escaso desarrollo de procesos de innovación empresarial y en el Pilar Desempeño emprendedor, igualmente, ocupa el puesto 20, evidenciando un bajo desempeño de los emprendimientos una vez materializados, dada la baja calidad de las iniciativas impulsadas por el ecosistema empresarial local y su bajo impacto agregado a nivel social y económico. En el Pilar Ecosistema innovador y generación de conocimiento, Villavicencio se ubica en la última posición en el indicador grupos de investigación y en el puesto 21 en los indicadores; investigadores per capita y registros de patentes concedidas. Paradójicamente, la ciudad ocupa la primera posición en el ránking nacional en el indicador Regalías destinadas a proyectos de Ciencia, Tecnología e Innovación – CTeI.

A pesar de las grandes deficiencias institucionales y la carencia de políticas de apoyo a los emprendedores, Villavicencio obtine una buena calificación en el Pilar Capital Social del ISEM 2025, el cual mide la percepción que tiene los emprendedores y empresarios sobre el emprendimiento y las oportunidades que le brinda el entorno empresarial. Asimismo, en el Pilar Entorno de negocios Villavicencio obtiene su mejor desempeño, conservando la segunda posición frente a la medición del año 2024. En este pilar Villavicencio destaca en indicadores como facilidad para iniciar una empresa, facilidad para el comercio internacional, facilidad para cerrar una empresa, tasa de ocupación y tasa de empleadores, este último indicador hace referencia al porcentaje de ocupados que se definen como patrón o empleador. 

Finalmente, podemos concluir que aunque el Departamento del Meta avanza en la formación del talento humano en la educación superior, la carencia de políticas públicas que impulsen el desarrollo del aparato productivo ha generado barreras que impiden la incorporación de la mano de obra calificada el sector real de la economía. Por lo tanto, se requiere de una estrategia de largo aliento que incentive la inversión privada en el Departamento, la consolidación de mecanismos de financiación pública a las iniciativas de los emprendedores, la transferencia de capacidades en Investigación, Desarrollo e Innovación – I+D+i de la academia al sector productivo y una participación más activa de las universidades en la gobernanza del Departamento que garantice la incorporación de sus egresados al mercado laboral, la generación de riqueza y una mejor calidad de vida para los ciudadanos.

20 Retos que enfrenta Alexander Baquero como Alcalde de Villavicencio 2024-2027

Para nadie es un secreto que Felipe Harman entrega el municipio de #Villavicencio con cifras historicas de endeudamiento y un retroceso en materia de seguridad, empleo, movilidad, entre otras problemáticas causadas por la inoperancia, improvisación, inexperiencia y carente gestión que caracterizaron su estilo de gobierno. Los villavicenses no soportamos cuatro años más sin que se resuelvan los problemas neurálgicos que afectan de manera directa la calidad de vida de todos y cada uno de quienes habitamos la ciudad, por lo que el control social debe ser irrestricto y sin contemplaciones a la hora de exigir resultados.

Esto implica que el Alcalde entrante, Alexander Baquero Sanabria, tiene tres asuntos prioritarios en su primer año de gobierno; primero, construir un Plan de Desarrollo concertado con las comunidades, la academia, gremios y demás actores económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales; segundo, avanzar de manera rápida en las victorias tempranas que permitan demostrar su capacidad de gestión en los primeros cien días de gobierno; y tercero, resolver de manera oportuna los problemas heredados de la anterior Administración, que podrían generar tropiezas y afectar disciplinaria, fiscal y penalmente a los funcionarios entrantes.

Para afrontar este importante reto el Alcalde requiere un equipo de alto rendimiento, proactivo, capaz de superar rápidamente la curva de aprendizaje y con la capacidad de gestionar y poner en marcha, en articulación con el gobierno nacional, departamental y la cooperación internacional, los proyectos estratégicos que conduzcan a avances significativos en la mejora en la calidad de vida de los villavicenses.

En este post menciono los 20 retos más relevantes que considero enfrentará el nuevo Alcalde y que servirán para medir su gestión en el corto, mediano y largo plazo son:

Servicios Públicos

1. Garantizar el suministro permanente de agua potable a hogares y empresas.

Seguridad Ciudadana

2. Disminuir las altas tasas de inseguridad que presenta la ciudad, especialmente el hurto a personas, hurto a motocicletas, homicidios y tráfico de estupefacientes, a partir del uso de la tecnología y labores de inteligencia. Por lo tanto, es importante recuperar el sistema de cámaras de videovigilancia, fortalecer el centro de mando y control y fortalecer las capacidades de inteligencia y contrainteligencia de la fuerza pública.

Movilidad y Transporte

3. Modernización de la red semafórica con sistema inteligente que permita ajustar los tiempos al flujo vehicular en las diferentes horas del día. Lo anterior, acompañado de un mejor comportamiento de los actores viales y la organización del tráfico podrían conducir a la suspensión del pico y placa.

4. Construcción de pasos a nivel en intersecciones viales que permitan mejorar el flujo vehicular. Se podrían priorizar las intercepciones del antiguo Hotel Rosado, ingreso al sector de Amarilo y el Parque de Banderas.

5. Reemplazo de la capa asfáltica en las principales vías urbanas de la ciudad. Villavicencio no resiste cuatro años más de sólo reparcheos en su malla vial.

6. Organización del transporte público urbano de pasajeros para evitar la guerra del centavo que afecta la movilidad. Se debe establecer con concesionarios de transporte urbano la fijación de un salario fijo para conductores de autobuses y establecer los paraderos para cargue y descargue de pasajeros.

7. Adoptar una campaña de seguridad y cultura vial que disminuya los índices de accidentalidad y fatalidad en las vías del municipio.

8. Gestionar ante el Gobierno Nacional la meta del Plan Nacional de Desarollo de construir un aeropuerto de carga y pasajeros para Villavicencio, lo que dinamizará el turismo con el ingreso de nuevos operadores aéreos.

Competitividad y Generación de Empleo

9. Disminuir la tasa de desempleo e informalidad laboral, sentando las bases para la transformación del aparato productivo a partir de la generación de valor agregado.

10. Consolidar el ecosistema emprendedor de la ciudad que brinde oportunidades de empleo y autoempleo, especialmente a jóvenes, mujeres cabeza de hogar y discapacitados.

11. Seguridad alimentaria a partir del incremento del área de producción agropecuaria, generando nuevos empleos y un mejor aprovechamiento de las capacidades locales.

12. Potenciar la industria del turismo, especialmente el turismo educativo, de salud y de naturaleza para la generación de nuevos puestos de trabajo.

Educación

13. Avanzar en la estrategia de bilingüismo y formación en nuevas tecnologías para la cuarta revolución industrial en escuelas y colegios públicos y la implementación de la doble jornada educativa.

Medio Ambiente

14. Construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales – PTAR que evite que las aguas negras de la ciudad descolen en el Río Ocoa sin el más mínimo tratamiento como ocurre actualmente.

15. Descontaminación de los ríos y quebradas que recorren la ciudad a partir de la conexión al servicio de alcantarillado de viviendas y empresas ubicadas en las riberas de los afluentes hídricos.

Salud

16. Mejorar y ampliar la capacidad de atención en salud de primer nivel con la prestación de servicios especializados como pediatría, ginecología y obstetricia y dotación de equipos de diagnóstico en los centros de salud del municipio.

Espacio Público

17. Avanzar en la reubicación de vendedores informales garantizando sus formalización, mejorando su ingresos y a su vez, recuperando el espacio público.

18. Embellecimiento de la ciudad a partir de labores de ornato en parques, andenes, mantenimiento de la infraestructura pública, etc., a partir de la revisión del contrato con Bioagrícola del Llano o la creación de una Oficina de Ornato Municipal.

Vivienda

19. Disminuir el déficit de vivienda con una estrategia que permita el acceso a vivienda propia a la clase media y familias de escasos recursos económicos, con especial énfasis en los hogares ubicados en zonas de alto riesgo.

Cultura y Deporte

20. Fortalecer escuelas deportivas, academias de danza y folclor y demás iniciativas que fomenten el deporte y la cultura en articulación con colegios y escuelas de la ciudad, de tal forma que haga parte del proceso de formación integral de niños, niñas y adolescentes.

Finalmente, son cuatro años en los que se puede avanzar de manera satisfactoria en estos 20 frentes de trabajo, para lo cual dispone de un presupuesto anual superior a un billon de pesos, y aunque no es una tarea fácil, lo más importante es contar con la voluntad política, la capacidad de gestión, de resolución de problemas y la generación de estrategias innovadoras para sacar adelante la ciudad y posicionar a Villavicencio como un referente de desarrollo de la Orinoquía y del país.

¿Qué otros retos se deben tener en cuenta para evaluar la gestión de la actual Administración de Villavicencio?

Cinco estrategias para la generación de empleo y la transformación del aparato productivo en Villavicencio

Las cifras del mercado laboral publicadas por el DANE el pasado 11 de mayo de 2023 evidencian que cerca de 30 mil villavicenses buscan empleo de manera infructuosa, mientras que el 55,6% de los ocupados trabajan en la informalidad, es decir, más de 131 mil villavicenses viven del rebusque. Lo anterior, podría explicar porqué cerca de 43 mil hogares en Villavicencio consumen tan sólo dos comidas al día (DANE; 2023).

Estas cifras no sólo son absurdas e injustificables, son realmente una vergüenza para una región con vocación agropecuaria y de inmensa riqueza natural, por lo que se puede concluir que nuestro problema no es la falta de recursos o la carencia de capital humano, simplemente nuestras riquezas han sido mal administradas durante décadas y los recursos públicos saqueados por una clase política indolente con los problemas de la comunidad.

Aunque somos conscientes que la ciudad requiere una transformación de su aparato productivo que genere empleos de calidad y redunde en una mejora significativa en la calidad de vida de los ciudadanos, lo cierto es que muy poco o nada se ha avanzado en los últimos 20 años, tal vez por desconocimiento o falta de interés de la clase dirigente, por lo que las inversiones desde el sector público y privado no han sido suficientes para generar el dinamismo económico que requiere la ciudad.

Es por esto que en este post, y en aras de contribuir al debate en torno al tema, propongo cinco estratégias de corto y mediano plazo para la transformación del aparato productivo que genere un círculo virtuoso de crecimiento económico y desarrollo social en Villavicencio, así:

1. Desarrollo agropecuario y agroindustrial. Si los 550 mil ciudadanos que habitamos Villavicencio dependieramos de la producción agropecuaria del municipio tendríamos para alimentarnos tan sólo durante tres días al mes y los 27 días restantes padeceríamos de desabastecimiento de alimentos. Lo anterior, implica que existe una gran oportunidad de incrementar el área productiva generando riqueza local, creando miles de puestos de trabajo, garantizando la seguridad alimentaria y sobretodo, sentando las bases para el desarrollo agroindustrial local. La producción agropecuaria local generaría un abaratamiento del costo de la canasta básica familiar por los ahorros en fletes, peajes y la eliminación de intermediarios en la comercialización de los productos, facilitando el acceso a los alimentos a las familias villavicenses.

2. Villavicencio ciudad emprendedora. Cada año cientos de jóvenes bachilleres y profesionales egresados de las universidades locales emigran a EEUU, Canadá, México. Chile, Panamá, España, entro otros países, a buscar las oportunidades que se le han negado en su propia tierra. Esta fuga de talentos no es sólo triste por el desarraigo que genera la diáspora, sino que es nefasto para la economía local, pues el municipio, el departamento y el país ha invertido importantes recursos en sus formación a nivel escolar, técnico y profesional, recursos que se pierden con la migración de la fuerza laboral formada y que generalmente son ocupados en labores en las que son subutilizados teniendo en cuenta sus competencias.

Por ello, es importante que la ciudad genere los mecanismos que le permita a los jóvenes emprendedores acceder a recursos de capital o capital semilla para la creación de empresas locales que garanticen el desarrollo del aparato productivo. El Acuerdo 010 de 2019 del Fondo Emprender del SENA establece que por cada peso que aporten los municipios del país, el SENA aportará una suma similar. Por lo tanto, con una inversión anual de $5 mil millones de recursos de libre inversión del municipio se podrían crear más de 5.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos en los próximos cuatro años, garantizando la transparencia en la asignación de los recursos y evitando posibles actos de corrupción.

3. Fortalecimiento de MiPymes locales. A través de una alianza estratégica con iNNpulsa Colombia, Cámara de Comercio de Villavicencio, ANDI Seccional Llanos Orientales y Orinoquía, Fenalco Meta, Parquesoft, Procolombia, SENA, universidades y agremiaciones locales, crear un programa para el apalancamiento financiero y productivo de la MiPymes locales, especialmente de los sectores de transformación manufacturera (calzado y cuero, confecciones, muebles, alimentos procesados, entre otros) y servicios técnicos y tecnológicos que cuenten con mayor potencial para la generación de nuevos puestos de trabajo.

No hay que olvidar que Villavicencio goza de una ubicación geoestratégica privilegiada a nivel nacional frente a otras ciudades del país, al contar con un mercado de más de ocho millones de consumidores a tan sólo 90 kilómetros  y adicionalmente, ser el centro de negocios  más importante de los 29 municipios del departamento del Meta y de los departamentos de Guainía, Guaviare, Vaupés, Vichada, Casanare y Arauca.

4. Turismo en Salud. El sector del Barzal cuenta con potencial para convertirse en zona franca de servicios de salud. Colombia recibe anualmente más de 50 mil extranjeros para tratar y prevenir enfermedades, someterse a cirugías estéticas  y exámenes especializados (MinCIT; 2019).  Villavicencio tiene la posibilidad de incursionar en dicho mercado, el cual se espera llegue a los 2.7 millones de turistas para el año 2027. 

Por lo tanto, la ciudad requiere avanzar en tres frentes de trabajo. I. Intervenir el espacio público (andenes, vías y parqueaderos) del sector del Barzal para hacerlo atractivo y cómodo para propios y turistas que demandan servicios de salud. II. Crear el cluster local de la industria de salud y generar un catálogo virtual con el portafolio de servicios que permita dar a conocer la oferta local a potenciales clientes nacionales y extranjeros. III. Generar una campaña de posicionamiento de la ciudad como oferente de servicios de salud en alianza con agencias de viaje a nivel nacional y a nivel internacional, a través del acompañamiento de Procolombia.

5. Turismo Educativo. Villavicencio cuenta con una importante oferta educativa gracias a las grandes inversiones hechas en los últimos años por instituciones de educación superior como la Universidad Santo Tomás, Uniminuto, Autónoma de Nariño, Unillanos, SENA y próximamente la ESAP. Lo anterior, se convierte en una oportunidad para posicionar a Villavicencio como una ciudad universitaria a nivel nacional e internacional. Por lo tanto, se requiere promocionar la ciudad a nivel nacional para que jóvenes de otras regiones del país vean en Villavicencio una opción para adelantar su formación técnica, tecnológica o profesional.

Igualmente, a nivel internacional existe la oportunidad para que Villavicencio incursione en el turismo idiomático y en el turismo educativo para la formación posgradual. En el año 2019 España recibió más de 140 mil estudiantes internacionales para el aprendizaje del español como segundo idioma. Colombia al tener una moneda altamente devaluada cuenta con un altísimo potencial para penetrar dicho mercado ofertando paquetes educativos muchísimo más económicos que los ofrecidos por España, Argentina, Chile o México, por lo que Villavicencio podría ser líder en el país ofertando este tipo de servicios que demandan los estudiantes extranjeros.

Finalmente, el desarrollo de la industria del turismo se convierte en un potente motor para la dinamización de la economía local y la generación de empleo por cuanto los turistas demandan diferentes servicios como transporte urbano, alojamiento, restaurantes, bares, discotecas y demás actividades de ocio, así como la compra de souvenirs y demás bienes de consumo en el comercio local. Lo anterior, implica que la ciudad debe prepararse para recibir a los turistas en términos de infraestructura, embellecimiento urbano, movilidad eficiente, cultura de servicio al cliente, pero sobre todo, contar con entornos seguros que le permitan al turista llevarse una imágen positiva de la ciudad, que se enamoren de ella y que deseen regresar en el futuro próximo.

¿Qué otras estrategias o acciones considera se podrían implementar en el corto y mediano plazo para la transformación del aparato productivo y la generación de empleo en Villavicencio?

Villavicencio en crisis. Cinco indicadores que revelan el deterioro en la calidad de vida de los villavicenses en el 2023

Villavo La Bella, como dice las letras de nuestro himno, pasa por uno de sus peores momentos en la historia reciente de la ciudad; el desempleo, la informalidad laboral, la inseguridad, el deterioro de la malla vial, el mal funcionamiento de la red semafórica, los constantes cortes en el suministro de agua potable y en el servicio de energía, la invasión al espacio público, el colapso del alcantarillado pluvial que afecta la movilidad, la carencia de obras de mitigación del riesgo por el cambio climático, la nefasta actualización catastral, el sobre endeudamiento del municipio y especialmente, la corrupción y desidia administrativa han generado un lamentable deterioro en la calidad de vida de los villavicenses.

Villavicencio es actualmente la ciudad del país con la mayor tasa de pérdida de vidas humanas en accidentes viales por cada 100 mil habitantes, se encuentra entre las cinco ciudades más inseguras y en el último año continúa el lamentable incremento en los indicadores de pobreza, desigualdad, desempleo e informalidad laboral. Los idnicadores nacionales revelan la crisis por la que atraviesa la ciudad:

Fallecidos por siniestros viales. De acuerdo a las estadísticas del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Villavicencio ocupa el primer lugar a nivel nacional en el número de personas fallecidas en accidentes viales por cada 100 mil habitantes (con 131 fallecidos en 2022), lo que la convierte en la ciudad más peligrosa del país al movilizarse por la vías públicas.

ONSV2023. https://ansv.gov.co/sites/default/files/2023-03/Boletin_Nacional_Diciembre_2022.pdf.

Inseguridad. La variación de la tasa de percepción de inseguridad que mide el DANE (publicada en marzo de 2023) ubica a Villavicencio en el primer lugar en cuanto a variación en la percepción de inseguridad en el último año (+22,9% frente a 2021) al pasar del 49,2% en 2021 al 72,1% en 2022. La percepción de inseguridad en 2022 en Colombia fue de 52,9 % (+8,9% frente a 2021). Lo anterior, ubica a Villavicencio dentro de las cinco ciudades más inseguras del país.

DANE 2023. https://www.semana.com/nacion/articulo/aumento-la-percepcion-de-inseguridad-en-colombia-segun-encuesta-del-dane/202314/. https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/poblacion/convivencia/2021/Presentacion_ECSC_2021.pdf.

Informalidad Laboral. Villavicencio presentó un incremento en su tasa de informalidad laboral de cinco puntos básicos en el último año, ubicándose en el 55,6% (+0.5% del mismo periodo de 2022), muy por encima de la tasa promedio de las 13 principales ciudades del 42,8% (-0.6% del mismo periodo de 2022). Lo anterior, implica que mientras la tasa de informalidad laboral en el país disminuye, en Villavicencio incrementa, por lo que actualmente cerca de 130 mil villavicenses se ocupan en empleos informales que no garantizan sus derechos laborales mínimos.

Desempleo. Las estadísticas del mercado laboral del DANE para el primer trimestre de 2023 revelan que en Villavicencio creció la tasa de desempleo ubicándose en 11,8% (+0.8% del mismo periodo de 2022), levemente por debajo de la tasa de desempleo de las 13 principales ciudades del país del 12,1% (-1.3% del mismo periodo de 2022) . Lo anterior implica que mientras en el país el desempleo cae, en Villavicencio aumenta, por lo que cerca de 29 mil villavicenses continúan buscando empleo infructuosamente.

Lea también: (Cinco estrategias para la generación de empleo y la transformación del aparato productivo en Villavicencio)

Pobreza y desigualdad. El porcentaje de hogares villavicenses que consumen tres o más comidas al día disminuyó del 85,9% en 2020 al 72,2% en 2022. Es decir, actualmente cerca de 43 mil hogares en Villavicencio consumen dos o menos comidas al día y el 47,8% de los villavicenses se considera pobre, es decir, cerca de 265 mil personas en la ciudad consideran encontrarse en situación de pobreza.

Asimismo, el Índice de Confianza del Consumidor – ICC (que mide el optimismo de las personas frente a la economía del país, la economía del hogar y la expectativa de consumo personal) en Villavicencio pasó del 34,6% en 2021 al 31,6% en 2022 (último trimestre del año), lo que implica que en el último año creció el pesimismo en los villavicenses, incrementandose el número de ciudadanos que considera que su situación económica no mejorará en el futuro cercano.

DANE – PULSO SOCIAL. 2023. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/encuesta-pulso-social/encuesta-pulso-social-historicos

Este desalentador panorama nos lleva a concluir que la ciudad no resiste una mala administración más. Los villavicenses no podemos seguir siendo sometidos a los intereses económicos de una clase política corrupta, mezquina e indolente con los problemas que aquejan a los ciudadanos. Se requiere que cada uno de los villavicenses se concientice de la importancia de la coyuntura política actual para tomar la mejor decisión que permita revertir tantos años de retroceso e ineficiencia administrativa y por el contrario hacer de Villavicencio nuevamente la ciudad próspera, segura e incluyente que algun día conocimos.

Balance de dos años de gobierno de Felipe Harman, Alcalde de Villavicencio ¿Qué dicen los indicadores?

El pasado mes de noviembre el Panel de Opinión elaborado por la firma Cifras y Conceptos calificó por segundo año consecutivo a Felipe Harman como el mejor alcalde del país con una valoración de 63 puntos (de 100 posibles), noticia que llenó de orgullo a los villavicenses. Pero, ¿Qué tan acertada es la valoración que hacen los lideres de opinión encuestados sobre la gestión del Alcalde de Villavicencio?. En este post se pretende analizar, de manera objetiva, la gestión del señor Alcalde en sus primeros dos años de gobierno y su impacto en la calidad de vida de los ciudadanos. Para ello, se tuvieron en cuenta 10 importantes indicadores, así:

  1. Tasa de Desempleo. De acuerdo al Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE (2021) la tasa de desempleo de Villavicencio creció del 12,2% en diciembre de 2019 al 14,6% en octubre de 2021, mientras que la tasa de desempleo juvenil creció del 18,7% al 23,2%. Es decir, se pasó de tener cerca de 33 mil villavicenses en búsqueda de empleo en el último trimestre de 2019 a más 40 mil en octubre del presente año. Si a lo anterior se suma la caída en la Tasa General de Participación – TGP del 66,5% al 64,6% en el mismo periodo, se podría concluir que en el último trimestre cerca de 8 mil ciudadanos (adicional a los 40 mil ya mencionados) no buscaron empleo, ya sea porque han perdido la esperanza de encontrarlo o han migrado de la ciudad y del país, entre otras razones.
  2. Tasa de Informalidad Laboral. La informalidad laboral ha crecido en los dos últimos años en Villavicencio en +5.0 puntos porcentuales (p.p.) revela el DANE (2021). La ciudad pasó de tener una tasa de informalidad laboral del 54,3% en el último trimestre de 2019 al 59,3% en el trimestre agosto-octubre del presente año, muy por encima de la tasa promedio de las 13 principales ciudades que se ubicó en 46,8%, lo que implica la perdida de más de 10 mil puestos de trabajo formales y la creación de cerca de 7 mil empleos informales en el mismo periodo. Actualmente en Villavicencio cerca de 138 mil ciudadanos trabajan en la informalidad sin contribución a pensión y riesgos laborales.
  3. Índice de Pobreza Monetaria por Clases Sociales. De acuerdo con los datos revelados por el DANE (2021) sobre pobreza monetaria por estratos para los periodos 2019 y 2020 Villavicencio fue la ciudad del país con mayor disminución de población de clase de alta, la segunda a nivel nacional en disminución de la clase media y la sexta en incremento de la población en la pobreza al acumular un crecimiento del 45% en tan solo un año. Es decir, Villavicencio pasó de tener 153 mil a 222 mil personas en la pobreza del año 2019 al 2020. Cabe resaltar que el porcentaje de población en la pobreza en Villavicencio pasó del 30,3% al 43,1% del año 2019 a 2020, mientras que la tasa nacional pasó del 35,7al 42,5% en el mismo periodo, es decir, Villavicencio pasó de tener una tasa de pobreza muy por debajo de la tasa nacional a estar por encima de la misma en tan solo un año.
  4. Tasa de Percepción de Inseguridad. La última Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana – ECSC elaborada por el DANE (2021) la percepción que tiene los villavicenses sobre la inseguridad en la ciudad ha disminuido en los últimos dos años al pasar del 51,8% a 49,2% del año 2019 al 2021 (variación negativa de 2,6 p.p.). Sin embargo, la percepción de inseguridad en la vía pública se incrementó en el mismo periodo del 63,7% al 71,4%, la percepción de inseguridad en cajeros automáticos se incrementó del 39,5% al 44,4% y la percepción de la población sobre la posibilidad de ser víctima de un delito en los próximos 12 meses se mantiene sin ninguna variación en el mismo periodo (23,3% para 2019 y 2021).
  5. Índice de Competitividad de Ciudades – ICC. El ICC es una iniciativa del consejo Privado de Competitividad – CPC y la Universidad del Rosario (2021) que mide la capacidad competitiva de las 32 ciudades capitales del país. Villavicencio pierde tres posiciones en el ranking nacional al pasar del puesto 15 al puesto 18 en la mediciones de los años 2019 y 2021, esto a pesar del leve incremento en su indicador global que pasó de una puntuación de 4,52 a 4,65 (en un rango de 0 a 10) en el mismo periodo.
  6. Índice Nacional Anticorrupción – INAC. El análisis elaborado por el Observatorio de Transparencia y Anticorrupción de la Presidencia de la República (2021) revela que Villavicencio presenta un deterioro significativo en sus capacidades institucionales en la lucha contra la corrupción En su informe anual Villavicencio pierde nueve posiciones en el ranking nacional al pasar del puesto 13 al puesto 22 en el último año. El INAC del Municipio pasó de 67,77 a 55,44 (en una escala de 0 a 100) del año 2019 al 2020.
  7. Índice de Desempeño Fiscal – IDF. Este instrumento de medición elaborado por el Departamento Nacional de Planeación – DNP (2021) mide el desempeño financiero y fiscal de las entidades territoriales del país. En su última medición evidenció que la Alcaldía de Villavicencio cayó dos posiciones al pasar del puesto 17 al 19 (entre 32 ciudades capitales), teniendo en cuenta que su IDF pasó de 62,29 a 53,8 del año 2019 al 2020, es decir, una caída del 14% en su desempeño financiero y fiscal.
  8. Resultados Prueba Saber 11. Los últimos datos revelados por el Instituto Colombiano para al Evaluación de la Educación – ICFES (2021) el puntaje global de las Pruebas Saber 11 del Municipio de Villavicencio se mantiene en 267 (de 500 posibles) para los años 2019 y 2020. Sin embargo, desmejoró el desempeño de los estudiantes de colegios públicos especialmente en el área de inglés, matemáticas y lectura crítica (variación entre rangos de desempeño), lo que incrementa la brecha de calidad educativa entre colegios oficiales y privados. En el caso de la prueba de inglés el puntaje global del Municipio cayó de 53 a 50 puntos en el mismo periodo (el porcentaje de estudiantes de colegios oficiales en los niveles A- y A1 (niveles bajos) pasó del 72% al 83% y los de los niveles B1 y B2 (niveles altos) se redujo del 8% al 6%.
  9. Índice de Precios al Consumidor – IPC. Las estadísticas que maneja el Departamento Técnico y de Información Económica del Banco de la República (2021) revelan que en los últimos ocho años Villavicencio se ha caracterizado por contar una tasa de inflación acumulada anual por debajo de la tasa nacional. Sin embargo, se rompe la tendencia y para septiembre de 2021 la inflación acumulada en los últimos doce meses se ubicó en 5,48%, muy superior al consolidado nacional del 4,51%. El alza de precios se ha dado principalmente en alimentos frescos (+18,3%), alimentos procesados (+14,9%) y productos regulados como combustible para vehículos, energía y suministro de agua (+5,8%).
  10. Encuesta Pulso Social. De acuerdo al DANE (2021) el porcentaje de hogares villavicenses que consumen tres comidas o más al día se redujo del 88,1% (antes de la cuarentena) al 74,1% en octubre de 2021, es decir, uno de cada cuatro hogares no cuenta con recursos suficientes para suplir sus necesidades alimentarias. Otros datos que destacan en la Encuesta y que vale la pena mencionar es que Villavicencio es la segunda ciudad del país con el mayor porcentaje de mujeres que manifiestan tener dificultades económicos para adquirir los elementos para atender su periodo menstrual, la tercera ciudad con mayor porcentaje de mujeres que manifiestan haber sido agredidas verbalmente y la quinta ciudad con el mayor porcentaje de mujeres que se sienten sobrecargadas con las tareas del hogar.

Aunque queda pendiente medir los avances en temas como movilidad, salud, medio ambiente, vivienda, entre otros, lo cierto es que los indicadores sociales dejan ver que el excesivo uso del confinamiento como principal estrategia para mitigar los efectos de la pandemia por COVID-19 generó una crisis económica y social sin precedentes en la historia reciente de la ciudad. La preocupante cifra que pone en evidencia la profundización de la pobreza, explicada en buena medida por la destrucción de puestos de trabajo, exige medidas contundentes que permitan palear la grave situación que viven miles de hogares villavicenses. La Administración Municipal no se puede cruzar de brazos esperando que el Gobierno Nacional ajuste la política macroeconómica, por lo que se requiere de manera urgente generar acciones de política pública desde el ámbito de lo local.

(Lea también: Análisis de la informalidad laboral y el desempleo en Villavicencio (DANE, 2021))

Asimismo, el señor Alcalde y su gabinete, con el acompañamiento de congresistas y senadores de la región, deben gestionar ante las entidades del orden Nacional la ampliación de cobertura de los programas sociales del Estado, gestionar apoyo económico y asistencia técnica de las agencias de cooperación internacional y pedir apoyo al señor Gobernador para aunar esfuerzos en torno a la generación de empleo, la superación de la pobreza y el hambre, mejora en la calidad de la educación y demás temas prioritarios para los villavicenses. Finalmente, se debe plantear la necesidad de redireccionar una buena parte de los recursos del cupo de endeudamiento para avanzar en la superación de la difícil coyuntura económica y social por la que atraviesa el Municipio, de tal forma que para el 2022 los villavicenses nos llenemos de regocijo al tener, por tercer año consecutivo, el mejor alcalde del país.

(Lea también: En alto riesgo las finanzas de Villavicencio).

¿Qué otros indicadores considera nos pueden ayudar a medir la gestión del Alcalde de Villavicencio en sus dos primeros años de gobierno?