¿Por qué Villavicencio y el Meta no logran desarrollar todo su potencial? 12 frenos estructurales

Durante los últimos años he tenido la oportunidad de analizar la evolución de diferentes indicadores que permiten aproximarnos, con mayor objetividad, al desempeño del departamento del Meta y de su capital, Villavicencio, en sus dimensiones económica, política, social, institucional, ambiental, tecnológica y territorial. Los resultados, en muchos casos poco satisfactorios, nos llevan a reflexionar sobre por qué una de las regiones más ricas del país, que cuenta con ventajas comparativas únicas, no ha logrado traducir su enorme potencial en mayores niveles de desarrollo y bienestar para sus ciudadanos.

La pregunta es especialmente relevante cuando observamos problemas persistentes relacionados con la calidad del empleo, la informalidad, la seguridad, la infraestructura, la movilidad, los servicios públicos, la productividad, la diversificación del tejido empresarial, la innovación, la capacidad institucional y la transparencia en la gestión de los recursos públicos. Esto no significa desconocer que en los últimos años Villavicencio y el Meta han experimentado algunos avances y que existen empresas, instituciones, universidades, organizaciones sociales y ciudadanos que trabajan diariamente por el desarrollo de la región. Sin embargo, los avances puntuales no han sido suficientes para transformar las condiciones estructurales que limitan el desarrollo de la ciudad y el departamento.

Villavicencio tiene una posición geoestratégica privilegiada como principal centro urbano del Meta y como puerta de entrada a la Orinoquía colombiana. El departamento, a su vez, cuenta con recursos naturales, producción agropecuaria, biodiversidad, potencial turístico y agroindustrial y una población con capacidades que podrían convertirse en motores de crecimiento y desarrollo. A esto se suma el potencial para avanzar en la generación de energías limpias y en la transición hacia una matriz energética más diversificada y sostenible. Sin embargo, seguimos enfrentando problemas que llevan décadas sin resolverse completamente. Aunque, a mi juicio, existen múltiples causas, considero que hay 12 factores relevantes que actúan como freno al desarrollo de Villavicencio y del Meta.

1. Corrupción y captura de lo público

El primer factor, y posiblemente el más importante, es la corrupción. Cuando los recursos públicos dejan de asignarse exclusivamente de acuerdo con criterios de necesidad, impacto social, eficiencia y rentabilidad pública, la capacidad del Estado para transformar el territorio se reduce considerablemente. La corrupción no solamente significa que alguien se apropie ilegalmente de los recursos públicos. También puede manifestarse en decisiones que privilegian intereses particulares sobre el interés colectivo, en contratación deficiente, en obras que no responden a las verdaderas necesidades de la población, en sobrecostos, retrasos o proyectos que terminan sin cumplir adecuadamente su propósito.

El costo de esta práctica va mucho más allá del dinero perdido. Cada peso que no produce el beneficio social para el cual fue destinado representa una oportunidad perdida; una beca que no se financia, una vía que no se construye, un sistema de agua que no se mejora, un emprendimiento que no se apalanca, un colegio que no se fortalece o una infraestructura de salud que no se desarrolla. La corrupción también destruye la confianza de los ciudadanos cuando perciben que sus impuestos no se traducen en mejores servicios, seguridad, infraestructura y oportunidades, lo que disminuye la legitimidad institucional y deteriora el contrato social. La corrupción, por tanto, no es solamente un problema jurídico o moral; es un problema que impacta de manera directa el desarrollo económico y social de la ciudad y la región.

2. Clientelismo y debilitamiento del mérito

Muy relacionado con lo anterior aparece un segundo problema: el clientelismo. Durante décadas se ha construido en el Meta y en Villavicencio una relación perversa entre política y acceso a oportunidades laborales, contratos y posiciones dentro de las entidades públicas. Cuando el mérito deja de ser el principal criterio para acceder a las instituciones del Estado y es reemplazado por relaciones políticas, familiares o personales, la administración pública pierde capacidad técnica. El problema no es solamente quién obtiene un cargo; el problema es que el funcionario o contratista puede no tener los incentivos para alcanzar su mejor desempeño, por lo que terminamos construyendo una institucionalidad incapaz de resolver adecuadamente los problemas de los ciudadanos.

Una administración moderna necesita profesionales capaces de formular proyectos, gestionar recursos, utilizar información para la toma de decisiones, incorporar tecnología, evaluar resultados y resolver problemas complejos. Si el acceso a las oportunidades depende fundamentalmente de pertenecer a una u otra casa política, el incentivo para los ciudadanos termina siendo perverso: en lugar de invertir en formación, experiencia y mérito, pueden percibir que resulta más rentable construir relaciones políticas. De esta manera se reproduce un círculo difícil de romper: el resultado es una pérdida progresiva de capacidad institucional y, al mismo tiempo, una fuga de profesionales que no encuentran espacios para desarrollar su talento.

3. Baja capacidad institucional y burocratización

Una administración pública eficiente no se mide por el número de funcionarios que tiene en su nómina, sino por su capacidad para generar resultados. Sin embargo, la realidad es que cada nuevo gobierno incorpora estructuras, cargos y dependencias, incrementando los gastos de funcionamiento sin realizar previamente una revisión profunda de las necesidades reales de la organización. Esto puede terminar generando administraciones más costosas y, paradójicamente, menos eficientes. El problema también está relacionado con la baja apropiación tecnológica, la persistencia de procesos administrativos que no generan valor para los ciudadanos, la limitada utilización del trabajo flexible y la ausencia de soluciones que permitan hacer más con los mismos recursos.

En 2025, Villavicencio registró Ingresos Corrientes de Libre Destinación (ICLD) por $264,8 mil millones, mientras que sus gastos de funcionamiento ascendieron a $154,2 mil millones, equivalentes al 58% de sus ICLD. Esta proporción resulta elevada frente a la registrada por otras ciudades intermedias como Manizales (30%), Pereira (32%), Tunja (36%), Ibagué (42%) o Bucaramanga (29%). Este dato revela que una proporción significativa de la capacidad fiscal de la ciudad termina destinada a sostener su propia estructura administrativa, limitando la capacidad de financiar las transformaciones que se requieren. Una administración pública moderna debería buscar permanentemente simplificar procesos, digitalizar servicios, evaluar resultados y optimizar sus gastos de funcionamiento, de manera que cada peso destinado a la administración se traduzca en mayor valor para los ciudadanos.

4. Ineficiencia en la asignación del gasto público

Incluso cuando los recursos se ejecutan respetando el marco legal, todavía existe una pregunta fundamental; ¿Estamos gastando el dinero público en aquello que genera el mayor beneficio para la sociedad?. Esta es una discusión diferente a la corrupción. Una administración puede ejecutar correctamente su presupuesto y, aun así, asignarlo de manera ineficiente. El desarrollo requiere priorizar inversiones capaces de generar efectos multiplicadores; educación de calidad, infraestructura estratégica, innovación, productividad empresarial, primera infancia, formación de capital humano, seguridad, movilidad, servicios públicos y adaptación al cambio climático.

El problema aparece cuando las administraciones se concentran en resolver permanentemente las urgencias del presente y dejan de construir las soluciones estructurales del futuro. Reparar una vía es necesario, pero si esa misma vía debe repararse varias veces en un corto periodo de tiempo, debemos preguntarnos si estamos solucionando el problema o simplemente administrándolo. Cada año, el departamento del Meta y sus 29 municipios invierten miles de millones de pesos en festivales, conciertos y otras actividades de ocio que podrían ser cofinanciadas por la iniciativa privada. Sin embargo, proyectos que son prioritarios y estratégicos para el territorio se quedan sin presupuesto para su ejecución.

5. Baja capacidad fiscal y dependencia de recursos externos

Una ciudad que quiere desarrollarse necesita contar con una estructura fiscal sólida. No basta con tener grandes presupuestos. Es necesario disponer de ingresos propios suficientes, sostenibles y administrados eficientemente. Una baja capacidad de recaudo limita la autonomía de las administraciones y aumenta la dependencia de transferencias, regalías y otras fuentes externas. Esto es particularmente relevante en un territorio como el Meta, que durante décadas ha recibido importantes recursos asociados a la explotación de hidrocarburos. Sin embargo, se encuentra en riesgo de descender de primera a segunda categoría político-administrativa y fiscal por no alcanzar un recaudo impositivo propio que se ajuste a lo exigido por la normatividad y la ley.

Las regalías pueden convertirse en una extraordinaria oportunidad de desarrollo, pero solamente cuando se transforman en infraestructura, capital humano, innovación, productividad y nuevas fuentes de riqueza. El propio Departamento Nacional de Planeación (DNP) ha identificado la necesidad de fortalecer la capacidad territorial para optimizar el manejo de las regalías, mejorar la articulación de los proyectos en el departamento del Meta y evitar la atomización de los recursos en un centenar de proyectos de bajo impacto económico y social. No hay que olvidar que el petróleo es un recurso no renovable y que, en unos años, no contaremos con esta importante fuente de ingresos para apalancar el tan anhelado desarrollo.

6. Un aparato productivo poco diversificado y de baja productividad

El Meta tiene una enorme capacidad productiva. Sin embargo, contar con recursos naturales y actividades económicas importantes no significa necesariamente tener una economía diversificada y sofisticada. Una economía vulnerable es aquella que depende excesivamente de pocas actividades, pocos mercados o pocos productos. La verdadera transformación económica requiere avanzar hacia actividades de mayor valor agregado, fortalecer las cadenas agroindustriales, desarrollar servicios especializados, impulsar el turismo sostenible y aprovechar las ventajas logísticas y territoriales de la Orinoquía. Villavicencio se caracteriza por una alta concentración de su actividad económica en el comercio y los servicios de bajo valor agregado, una constante pérdida de empleos en el sector industrial y un monopolio de la facturación en las grandes superficies donde no se comercializan productos locales.

El reto consiste en pasar de vender principalmente materias primas a producir conocimiento, tecnología, servicios y productos más sofisticados. Esto también implica aumentar la productividad de las empresas existentes. Una empresa pequeña no necesariamente tiene que convertirse en una gran empresa para aportar al desarrollo, pero sí necesita mejores procesos, tecnología, acceso a financiación, talento humano capacitado y posibilidades de integrarse a mercados regionales, nacionales e internacionales. Para ello, debe existir una política pública de reindustrialización y de desarrollo del aparato productivo, con recursos importantes para cofinanciar el escalamiento de nuestras empresas en las cadenas de valor.

7. Un ecosistema débil de innovación, emprendimiento y conocimiento

Una región no puede construir un futuro competitivo únicamente con las actividades económicas del presente. Necesita crear las condiciones para que aparezcan las actividades económicas del futuro. Para ello se requiere una relación mucho más fuerte entre universidades, empresas, Estado, centros de investigación y emprendedores. El conocimiento que se produce en las universidades debe encontrar caminos para convertirse en innovación, empresas, soluciones tecnológicas y nuevos productos y servicios que tengan una aplicación real en el mercado.

Del mismo modo, las empresas necesitan encontrar en las universidades talento, investigación aplicada y capacidades que les permitan aumentar su productividad. Villavicencio y el Meta tienen más de una veintena de instituciones de educación superior, empresarios y emprendedores con capacidades importantes. El desafío está en conectarlos. Sin un ecosistema de innovación suficientemente articulado, resulta difícil generar empresas de alto crecimiento, atraer inversión para el desarrollo tecnológico y crear empleos altamente cualificados.

8. Informalidad laboral y escasez de empleo de calidad

El empleo es probablemente uno de los indicadores que mejor refleja la capacidad de una economía para generar bienestar para sus ciudadanos. No basta con que una persona tenga alguna fuente de ingreso; el desarrollo requiere empleos productivos, estables, formales y con posibilidades de crecimiento. La informalidad reduce la productividad, limita la protección social, disminuye la capacidad de ahorro de los hogares, restringe las posibilidades de construir trayectorias laborales de largo plazo y genera una mayor presión sobre el presupuesto público en subsidios de salud, hogares geriátricos para los adultos mayores y comedores comunitarios y escolares.

Además, genera un círculo vicioso difícil de romper; la baja productividad genera bajos ingresos, lo que se traduce en informalidad, baja capacidad de inversión y, por ende, baja productividad. Por eso, combatir la informalidad no puede limitarse a perseguir vendedores informales o imponer sanciones a quienes no cumplen el marco legal. Es necesario crear condiciones para que las empresas puedan crecer, formalizar trabajadores, generar empleos de mayor productividad y desarrollar un ecosistema emprendedor con un fuerte apalancamiento financiero. El verdadero objetivo debe ser que las familias puedan progresar económicamente gracias a su trabajo, no que tengan que depender permanentemente de subsidios, ayudas estatales o relaciones políticas.

9. Déficit de infraestructura y servicios públicos

Una ciudad competitiva necesita infraestructura que funcione: vías, transporte público, acueducto, alcantarillado, energía, conectividad digital, espacio público y equipamientos urbanos son condiciones básicas para la actividad económica y la calidad de vida. Infortunadamente, los villavicenses hemos sufrido durante décadas de una infraestructura y de servicios inadecuados. El sistema de abastecimiento de agua ha enfrentado durante años dificultades asociadas a la vulnerabilidad de sus fuentes y de la infraestructura de aducción. La intermitencia del servicio de energía, la inestabilidad de la conexión a Internet y el costo creciente de los servicios públicos deterioran la capacidad de consumo de los hogares, generan mayores costos y por ende, afectan la calidad de vida de los ciudadanos y la productividad de las empresas.

En 2025, por ejemplo, la ciudad permaneció durante buena parte del año sin un suministro continuo de agua potable, por lo que tuvo que incorporar el caño Susumuco como fuente alternativa, con una capacidad anunciada de aproximadamente 400 litros por segundo. Que una ciudad tenga que destinar permanentemente recursos a solucionar problemas básicos significa que una parte importante de su capacidad financiera y administrativa se consume atendiendo déficits acumulados y, lo peor del caso, sin que se logre brindar una solución definitiva a la problemática. El desarrollo exige pasar de la lógica de reparar permanentemente a la lógica de planificar, prevenir y construir infraestructura resiliente.

10. Vulnerabilidad climática y crecimiento urbano desordenado

El desarrollo urbano de Villavicencio enfrenta un desafío adicional: las condiciones ambientales y geográficas del territorio. La expansión urbana hacia zonas vulnerables, la presión sobre ecosistemas, la ocupación informal del suelo y la exposición a inundaciones y movimientos en masa aumentan los costos que posteriormente deben asumirse con el presupuesto público. Cuando una ciudad no planifica adecuadamente su crecimiento, primero permite que aparezcan asentamientos y posteriormente debe invertir enormes cantidades de recursos para llevar vías, agua, alcantarillado, transporte, equipamientos y mitigación del riesgo.

Por estos días se habla mucho de la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), por ser, sin lugar a dudas, un importante instrumento para darle orden al crecimiento de la ciudad durante la próxima década. Sin embargo, de nada nos sirve construir el mejor POT posible si la ciudad no tiene la capacidad administrativa, técnica, operativa y financiera para su implementación. El POT debe servir como instrumento para apalancar financieramente el desarrollo de la ciudad. Por lo tanto, la planificación urbana no es simplemente un asunto de urbanismo; es una política económica. Una ciudad que crece desordenadamente termina siendo más costosa de administrar y menos competitiva.

11. Dependencia de la conexión Bogotá–Villavicencio

La posición geográfica del Meta representa simultáneamente una de sus mayores ventajas y una de sus mayores vulnerabilidades. Villavicencio es la puerta de entrada a la Orinoquía, pero gran parte de su conexión económica con el centro del país depende de un corredor vial particularmente vulnerable a movimientos en masa y fenómenos naturales. Los cierres de la vía Bogotá–Villavicencio han demostrado repetidamente que una interrupción del corredor puede afectar el transporte, el abastecimiento, el turismo, el comercio y las actividades productivas.

En septiembre de 2025, por ejemplo, un deslizamiento provocó el cierre total del corredor y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) informó inicialmente que no existía una fecha estimada para su reapertura. Esta situación demuestra que el Meta necesita pensar más allá de la carretera. La competitividad regional exige diversificación logística, infraestructura multimodal y conexiones alternativas que reduzcan la vulnerabilidad de la economía ante el cierre de un único corredor estratégico. Sin una vía estable, difícilmente llegarán inversionistas privados a instalarse en Villavicencio o cualquier otro municipio del departamento.

12. Pérdida de capital humano y débil cultura ciudadana

Finalmente, existe un factor que pocas veces aparece en los planes de desarrollo, pero que considero fundamental: el capital humano y el capital social. Una ciudad pierde competitividad cuando sus jóvenes más preparados sienten que, para desarrollar su carrera profesional, deben marcharse a Bogotá, Medellín, Cali, otras ciudades del país o incluso al exterior, en busca de las oportunidades que se les niegan en su propia tierra. El talento que se forma en el territorio con recursos públicos y que luego se fuga es, al mismo tiempo, causa y consecuencia del estancamiento.

Si los profesionales más capacitados se van, disminuye la capacidad local para crear empresas, investigar, innovar, ocupar posiciones técnicas y transformar las instituciones. Pero también necesitamos hablar de cultura ciudadana. El desarrollo no depende exclusivamente de alcaldes, gobernadores, concejales, diputados o congresistas; se requieren ciudadanos que tengan sentido de pertenencia por la ciudad y el departamento, que respeten las normas, participen en las decisiones públicas, ejerzan control social y exijan resultados. Una sociedad que tolera el clientelismo, normaliza la corrupción o considera que «así funcionan las cosas», o que incluso llega a justificarlo bajo la premisa de «que robe, pero que haga», termina reproduciendo el mismo sistema que critica.

La literatura económica ha estudiado ampliamente el fenómeno conocido como «maldición de los recursos» o «paradoja de la abundancia», el cual se relaciona con el hecho de que algunos territorios ricos en recursos naturales no necesariamente alcanzan mayores niveles de desarrollo institucional, diversificación productiva o bienestar para sus ciudadanos. El Meta, a pesar de ser un territorio con enormes recursos naturales y productivos, no ha logrado alcanzar un nivel de desarrollo acorde con su potencial, por lo que vale la pena preguntarnos si hemos utilizado nuestros recursos minero-energéticos para construir nuevas fuentes de riqueza y bienestar social o simplemente para financiar el funcionamiento del presente; un escenario que sugiere que el departamento está repitiendo esta clásica trampa económica.

«Una región verdaderamente desarrollada no es aquella que tiene abundancia de recursos naturales estratégicos; es aquella que utiliza dichos recursos para construir capital humano, infraestructura, empresas, conocimiento, tecnología e instituciones capaces de generar un círculo virtuoso de crecimiento incluso cuando esos recursos naturales disminuyan».

@DiegoVilla_CO

Los problemas descritos anteriormente no funcionan de manera independiente, se retroalimentan. La baja calidad institucional puede generar una mala asignación del gasto y el desvío de los recursos públicos, lo que limita el desarrollo de la infraestructura necesaria para impulsar el progreso y desarrollo, reduce la competitividad y, por ende, limita la generación de empleo formal. La falta de empleo de calidad aumenta la informalidad (rebusque), lo que, a su vez, reduce la productividad y la capacidad tributaria. La baja capacidad fiscal limita nuevamente la inversión pública, generando menos oportunidades y estimulando la migración de los jóvenes con mayor formación. Así se construye el círculo vicioso que nos mantiene atados al subdesarrollo.

Romper este círculo requiere algo más que cambiar de alcalde, gobernador o de partidos políticos. Necesitamos un nuevo contrato social basado en el mérito, la transparencia, la responsabilidad fiscal, la planeación de largo plazo, la innovación, la productividad y una participación ciudadana más activa. Necesitamos una administración pública en la que acceder a un cargo dependa de las capacidades y los resultados, y no de las relaciones políticas; empresarios que encuentren condiciones para invertir y crecer; y universidades conectadas con las necesidades reales del territorio.

Necesitamos ciudadanos que no solamente reclamen, sino que también participen y ejerzan control sobre lo público, y gobiernos que tengan la capacidad y, sobre todo, la voluntad de tomar decisiones que quizá no produzcan resultados electorales inmediatos, pero que puedan sentar las bases de una transformación real de la ciudad y el departamento de cara a los próximos quince o veinte años. El desarrollo departamental requiere fortalecer los municipios, las cadenas agroindustriales, la conectividad regional, el turismo, la producción rural y las capacidades institucionales de todo el territorio.

El verdadero desafío no es solamente hacer de Villavicencio una mejor ciudad; es construir un Meta más competitivo, productivo, innovador, equitativo y sostenible, en el que Villavicencio pueda ejercer plenamente su papel como capital regional y ancla para el desarrollo de la Orinoquía. Tenemos los recursos, la ubicación, el talento, empresarios, universidades, productores y ciudadanos con capacidad para transformar el territorio. Lo que todavía nos falta es convertir todo ese potencial en un proyecto colectivo de desarrollo de largo plazo.

¿Qué otros factores consideran ustedes que están frenando el desarrollo del Meta y de su capital, Villavicencio? ¿Qué estamos dejando por fuera de esta reflexión? Los leo.

El desempleo baja y la informalidad sube: El desalentador panorama del mercado laboral en Villavicencio

El DANE publicó las cifras de empleo, desempleo e informalidad laboral del trimestre noviembre 2025 – enero 2026. Villavicencio se mantiene como una de las tres ciudades capitales con menor tasa de desempleo del país (7,7%), después de Bogotá y Manizales. Sin embargo, la informalidad laboral subió hasta el 52,9%, en contra vía de la tendencia de las 13 ciudades capitales y áreas metropolitanas que presentaron un importante descenso en el último año. De otra parte, la desocupación juvenil en Villavicencio se mantuvo en 12,2% sin ninguna variación en el último año, demostrando una ralentización en las dinámicas de empleo y enciende las alarmas por las graves deficiencias estructurales en el mercado de trabajo que afectan la calidad de vida de los hogares.

Comparación 13 ciudades capitales vs. local

En las 13 ciudades y áreas metropolitanas, la tasa de desocupación descendió -0,8 puntos porcentuales (p.p.), pasando de 9,4% a 8,5%. En Villavicencio, la tasa se ubicó en 7,7%, -0,3 p.p. por debajo del mismo trimestre del año anterior (8%). Aunque la ciudad se mantiene entre las tres capitales con menor desempleo, el ritmo de mejora es más lento que el promedio nacional. En desempleo juvenil, las 13 ciudades registraron una reducción de -1,3 p.p. (de 16,3% a 15%). En contraste, Villavicencio permaneció en 12,2%, sin variación frente al año anterior. En informalidad laboral, mientras el promedio de las 13 ciudades cayó -1,1 p.p. (de 42,1% a 41%), Villavicencio aumentó levemente de 52,8% a 52,9%, profundizando una tendencia en contravía al comportamiento nacional.

Indicador13 Ciudades y A.M.VillavicencioVariación Local vs. 13 Ciudades y A.M.
Desempleo general9,4% → 8,5% (-0,8 p.p.)8% → 7,7% (-0,3 p.p.)Ralentización
Desempleo juvenil16,3% → 15% (-1,3 p.p.)12,2% → 12,2% (0 p.p.)Estancamiento
Subocupación7,2% → 6,4% (-0,8 p.p.)6,8% → 8,3% (+1,5 p.p.)Retroceso
Informalidad laboral42,1% → 41% (-1,1 p.p.)52,8% → 52,9% (+0,1 p.p.)Tendencia Contraria
Fuerza de trabajo potencial1667 mil → 636 mil (-5%)9 mil → 15 mil (+61%)Alerta Crítica

Actualmente, Villavicencio cuenta con 257 mil personas ocupadas, de las cuales 136 mil son trabajadores informales y 23 mil están subocupadas (desean trabajar más horas a la semana o esperan un empleo más acorde a su formación y experiencia). Adicionalmente, 21 mil personas buscan empleo activamente y 15 mil personas (desmotivados) esperan mejores condiciones del mercado laboral para iniciar una búsqueda activa de empleo. Por lo tanto, más de la mitad de los trabajadores en Villavicencio percibe ingresos de subsistencia inferiores al salario mínimo, limitando la movilidad social y generando una alta vunerabilidad por carencia de protección social.

Contexto Internacional: Colombia en la OCDE

El problema no es solo local. Frente a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Colombia presenta la mayor tasa de informalidad entre sus miembros, el tercer lugar con el mayor porcentaje de empleos temporales y una de las mayores tasas de desocupación del bloque (8,5% frente a un promedio OCDE de 4,9%). Esta realidad compromete la sostenibilidad fiscal futura y la calidad del crecimiento económico, lo que se refleja en; precarización de ingresos, una generación que no tendrá acceso a la pensión de vejez, fuga de talento joven, ocupación informal del espacio público y un ecosistema emprendedor de bajo valor agregado. Si no se corrige esta tendencia, la ciudad continuará atrapada en un modelo de baja productividad y empleo precario, donde el grueso de la población no vive sino sobrevive.

Propuestas para una agenda laboral real

Aunque existen una infinidad de alternativas para la generación de empleo y el autoempleo de calidad, es importante que se de una discusión en torno a la eficiencia de la instituciones a la hora de brindar soluciones e implementar acciones puntuales que incidan en la realidad de nuestro mercado laboral:

  1. Revisar la permanencia de la Secretaría de Competitividad y Desarrollo, que ejecuta recursos cercanos a los $10 mil millones anuales sin un impacto real. Se debe evaluar su transformación para que los recursos de funcionamiento se destinen a programas directos que impacten la productividad y empleo.
  2. Aprovechar proyectos tipo del DNP con recursos del Sistema General de Regalías – SGR, especialmente en empoderamiento económico de mujeres y poblaciones vulnerables. Villavicencio cuenta con cerca de $66 mil millones en regalías para el bienio 2025–2026.
  3. Exigir mayor liderazgo de la Cámara de Comercio de Villavicencio – CCV en desarrollo empresarial y competitividad regional, una de sus tres funciones misionales.
  4. Poner en marcha el Centro de Fomento Empresarial municipal, creado hace más de dos años pero aún inactivo por falta de voluntad política
  5. Fortalecer el Fondo Público Económico de Desarrollo Local, midiendo su impacto en número de empleos formales generados.
  6. Diversificar la oferta técnica y tecnológica en instituciones de educación superior, alineándola con las necesidades productivas regionales.
  7. Fortalecer la inspección laboral por parte del MinTrabajo, garantizando cumplimiento normativo y protección de derechos, lo que se debe traducir en formalización laboral.
  8. Convocar al menos $20 mil millones anuales en alianza con el SENA – Fondo Emprender (SENA aporta $0,8 por cada peso de aliados), Alcaldía, Gobernación, Ecopetrol, CCV y sector privado.
  9. Posicionar a Villavicencio como destino turístico internacional (salud, educación, naturaleza y MICE).
  10. Impulsar agroindustria y transformación local, ampliando y tecnificando áreas de producción agropecuaria hacia productos que ya se están exportando (cacao, cachama, café, carne premium, guayaba, gulupa, lima tahití, madera de reforestación y muebles, mangostino, maracuyá, papaya, rambután, tilapia, etc.).
  11. Implementar estrategia “Villavo Compra Local”, fortaleciendo calidad de productos locales y conciencia ciudadana.
  12. Alianzas comerciales con grandes superficies y cadenas nacionales para posicionar productos locales en anaqueles de cadenas de retail (Ara, Éxito, Carulla, Olímpica, D1, tiendas de barrio, etc.).

Villavicencio no necesita más diagnósticos sectoriales, ni políticas públicas sin presupuesto, ni anuncios de nuevas alianzas de papel: necesita decisiones estratégicas, articulación institucional y metas medibles en términos de generación de empleo formal. La Administración Municipal no se debe quedar en el discurso grandilocuente de la baja tasa de desocupación, la Administración debe asumir con responsabilidad uno de los mayores retos que enfrenta la ciudad y es sentar las bases para la diversificación del aparato productivo y la generación de empleo de calidad. No podemos seguir permitiendo que nuestros jóvenes emigren en búsqueda de oportunidades por nuestra incapacidad de brindarles alternativas de desarrollo personal y profesional, que miles de familias siguan sumidas en la pobreza por que sus ingresos son insuficientes para sostener una vida digna y que la población siga envejeciendo sin una pensión que garantice su mínimo vital. Es hora de asumir con altura el reto más importante que tenemos como ciudad; mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a partir de la generación de empleo de calidad.

  1. Fuerza de trabajo potencial: son las personas dentro de la población fuera de la fuerza de trabajo que han manifestado su interés en trabajar ↩︎

Meta 2040: el informe de McKinsey que redefine la hoja de ruta económica para el departamento

Un reciente estudio de la firma consultora internacional McKinsey & Company, titulado Seizing the moment: Latin America’s productivity opportunity, ubica a Colombia entre las economías de la región con mayor potencial de crecimiento de cara al 2040. El informe destaca siete sectores a priorizar con los que el país podría alcanzar un crecimiento superior al 50% en su PIB en los próximos 15 años; productos agrícolas, frutas y vegetales, biocombustibles y biogás, gas natural, servicios de TI, business process outsourcing (BPO) e industria de centros de datos. Asimismo, resalta la oportunidad para América Latina de incursionar en el sector de Manufactura de Próxima Generación (vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y dispositivos médicos), dada su cercanía con Estados Unidos, lo que reduce a la mitad los tiempos de entrega y costos logísticos frente a los grandes centros de producción asiáticos.

Surge entonces una pregunta clave: ¿cuál es el papel del Meta en este nuevo escenario económico y qué oportunidades tenemos para insertarnos en las cadenas globales de valor?. Actualmente, el Meta se ubica como el octavo departamento por PIB a nivel nacional, impulsado por la producción petrolera (cerca de 50% del PIB departamental). Sin embargo, en el Índice Departamental de Competitividad (IDC 2025) el Meta se ubicó en el puesto 16, lo que evidencia que las rentas petroleras no se han traducido en productividad, empleo formal ni diversificación del aparato productivo, a pesar de que se han hecho importantes esfuerzos de prospectiva dirigidos a crear las condiciones para que el departamento logre escalar hacia actividades de mayor valor agregado.

Producto de estos esfuerzos, en el año 2011 la Gobernación del Meta publicó un importante informe titulado Meta Visión 2032: territorio integrado e innovador, en el que se planteó un escenario de apuesta económico‑tecnológico para el departamento. Allí se proyectaba que, junto con la economía petrolera, el turismo y la agroindustria se consolidarían como base de la fortaleza económica, mientras la masificación de TIC y la apropiación de la ciencia y tecnología disparaban la innovación y la creación de empresas de base tecnológica. El petróleo no solo se veía como recurso, sino como base de una economía industrial más compleja, con refinación, producción de abonos y polímeros, articulada con centros de investigación y desarrollo para la agroindustria.

En esa visión, el Meta aparecía como el cluster agroindustrial, turístico y petrolero del oriente colombiano, con el piedemonte llanero especializado en biotecnología y aprovechamiento sostenible de la biodiversidad. Sin embargo, luego de 15 años, la realidad es que el departamento no ha logrado consolidarse como un polo agroindustrial de referencia para el país, ni como centro de innovación tecnológica regional. El ecosistema emprendedor de base tecnológica es incipiente, la academia no genera patentes ni marcas, el departamento sigue por fuera de los flujos crecientes de turistas internacionales y la actividad petrolera continúa reducida a la extración y transporte del crudo.

El informe de McKinsey ofrece insumos para la construcción de una nueva hoja de ruta para América Latina que el Meta no puede ignorar si quiere mejorar su posición competitiva frente a otras regiones del país y del continente; revitalizar la base industrial, aprovechar la digitalización y potenciar sus ventajas naturales. Aunque el Meta no parte de cero en este esfuerzo, sí parte de un modelo basado en la explotación de recursos no renovables con altas rentas petroleras (enfermedad holandesa), más no sobre la capacidad productiva, el empleo de calidad y la innovación sistemática, lo que ha generando una brecha creciente entre su potencial productivo y su desempeño económico real.

Cuatro apuestas para el Meta

En ese contexto, la primera gran apuesta para el Meta es convertir su vocación agropecuaria en una agroindustria de alto valor y la bioeconomía, articulada con cadenas de agroalimentos, bioproductos y servicios logísticos. El sector agropecuario, con base en ganadería, palma, arroz, frutas tropicales, entre otros, puede escalar mediante tecnificación, riego y transformación local, emulando modelos como el de Mato Grosso, en Brasil, con seguridad jurídica en tenencia de la tierra, encadenamientos eficientes, acceso a insumos agrícolas claves y acceso al crédito. Un salto de productividad en el campo permitiría aumentar el PIB sin ampliar la frontera agrícola, lo que sumado a amplias extensiones de tierras disponibles y baja presión demográfica, generaría nuevos empleos formales.

La segunda apuesta cruza el petróleo con la transición energética y la infraestructura estratégica, reconociendo que el Meta es uno de los motores de hidrocarburos del país, pero también un escenario con ventajas en energía alternativas (fotovoltaica y bicombustibles de segunda generación) y conectividad. El reto es que la renta petrolera financie la infraestructura estratégica necesaria para la conectividad regional, la educación técnica, proyectos de energías renovables, centros de datos y minería sostenible, construyendo un puente hacia una economía menos vulnerable a los choques de los precios internacionales del crudo. En este punto, el Meta se alinea con la visión de McKinsey sobre la importancia de la energía y los recursos naturales en el crecimiento regional, sin depender exclusivamente de la extracción petrolera.

En tercer lugar, la apuesta por servicios intensivos en conocimiento y digitalización permite que el departamento compita en sectores de alto valor agregado, como software, BPO y servicios empresariales digitales. La cercanía horaria y cultural con Estados Unidos, la base de talento joven y la creciente oferta de conectividad posicionan al Meta como un posible hub tecnológico de la Orinoquía, más allá de su rol tradicional de proveedor de commodities. Para ello se requiere una gran apuesta por diversificar la oferta formativa en disciplinas STEM (biotecnología, nanociencia, bioinformática, genética, química, física, medicina, desarrollo de aplicaciones web/móviles, ciberseguridad, big data, robótica, telecomunicaciones, ingeniería informática, electrónica, mecánica, biomédica, matemáticas, estadística, análisis de sistemas, economía cuantitativa, etc.).

En cuarto lugar, la apuesta por el turismo y servicios territoriales avanzados permite que el departamento aproveche su diversidad natural, cultural y logística para generar ingresos estables y de actividades productivas diversificadas. El reto es pasar de un modelo de eventos aislados y turismo de fin de semana hacia un sistema de productos turísticos integrados (naturaleza, MICE, salud, educación), que aumenten el gasto y la estancia de los visitantes. El posicionamiento internacional del Meta como destino, el aeropuerto internacional de la Orinoquía, la construcción de infraestructura y el apoyo técnico y financiero a las diferentes rutas turísticas, son pasos necesarios para el desarrollo de la industria del turismo.

Si el Meta logra avanzar de manera coherente en estas cuatro apuestas, puede aspirar a ubicarse como el quinto PIB del país hacia 2040, detrás de Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y Santander, con una estructura económica más diversificada. Este escenario no es automático, pues requiere que la ventaja comparativa en recursos naturales, tamaño territorial y cercanía a mercados se convierta en ventaja competitiva mediante inversión, regulación adecuada y formación de capital humano. El Meta puede dejar de ser un eslabón pasivo en la cadena nacional y posicionarse como un actor regional con capacidad de atracción de inversión nacional y extranjera.

Para lograrlo, el departamento debe implementar una agenda de condiciones habilitantes que vaya más allá de proyectos aislados de bajo impacto, como ha ocurrido con los recursos de regalías en los últimos 20 años que se ha esfumado sin dejar una capacidad instalada. Una política agresiva de formación técnica y superior, vinculada a agroindustria, energía, servicios digitales y turismo, junto con formación estratégica en operación, sostenibilidad y seguridad de infraestructuras digitales críticas. La creación de instrumentos efectivos para atraer inversión, como Zonas Económicas Especiales, Zonas Francas, clústeres y alianzas público‑privadas, alineados con las apuestas de alta productividad identificadas en el informe de McKinsey.

La mejora de la gobernanza y la planificación de largo plazo es fundamental para garantizar la estabilidad de proyectos de 10–15 años, sin caer en el vaivén de prioridades entre gobiernos departamentales y municipales. La inversión en infraestructura y conectividad, ampliación de saneamiento y modernización de servicios urbanos es un facilitador básico de la competitividad regional, que facilita el transporte de bienes, la movilidad de personas y la llegada de visitantes y empresas de servicios.

Finalmente, el Meta no necesita más diagnósticos sobre su potencial, ni promesas en época electoral. Requiere un gran pacto por la productividad y el desarrollo sostenible, cuyos protagonistas deben ser el sector privado y gremios, la academia, centros de investigación y desarrollo tecnológico, autoridades ambientales, asociaciones campesinas, comunidades étnicas, entidades nacionales e internacionales, compañías petroleras y la comunidad en general, conscientes de que los planes de desarrollo departamental y municipales deben evaluarse año a año con metas claras en términos de incremento del PIB per cápita, número de empleos formales creados, crecimiento de la inversión privada, valor de las exportaciones e ingresos por turismo extranjero, con proyección al 2040. Esto transformaría la hoja de ruta de 2011 en resultados concretos sobre el territorio, abriendo un sinfín de oportunidades y mejorando la calidad de vida de los metenses

USD $82 millones y 3.000 empleos: Lo que Villavicencio pierde por no apostar al turismo internacional

Villavicencio posee condiciones únicas para convertirse en un destino turístico competitivo a nivel internacional; biodiversidad, clima, paisajes, riqueza cultural, gastronomía tradicional, ubicación geoestratégica privilegiada (cercanía a Bogotá y puerta de entrada a la Orinoquía) e importantes recursos económicos provenientes de regalías petroleras. Sin embargo, los resultados actuales reflejan una brecha significativa entre el potencial del territorio y su desempeño real de su industria turística.

En 2025, Colombia recibió aproximadamente 5,13 millones de turistas extranjeros. De ese total, apenas 7.113 se hospedaron en Villavicencio, lo que representa el 0,14% del total nacional. Esta realidad plantea algunas preguntas estratégicas para el desarrollo local: ¿puede Villavicencio alcanzar los 50.000 turistas extranjeros anuales en 2032? ¿Existen referentes nacionales que permitan pensar que es posible alcanzar, o incluso superar esta cifra? Y más importante aún, ¿cuál sería el impacto de dicho flujo de turistas en la economía local?

Panorama del turismo internacional en Colombia

Para responder estas preguntas es necesario conocer algunos datos clave del sector en el panorama nacional. El turismo internacional en Colombia continúa consolidándose como uno de los sectores con mayor dinamismo económico pospandemia. Según Migración Colombia, los principales destinos durante 2025 fueron:

Estas cifras reflejan una alta concentración territorial del turismo internacional en Colombia, especialmente en los grandes centros financieros y en los destinos de sol y playa. Paradójicamente, esto abre una oportunidad estratégica para destinos emergentes que logren posicionarse como experiencias complementarias, dado que las estadísticas de ANATO evidencian que el 87,3% de los turistas extranjeros viajan al país por motivos de ocio, con una estancia media de 16 noches y un gasto promedio de USD 1.642 por visitante, distribuido principalmente en alimentos, alojamiento, transporte y actividades culturales.

Por su parte, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) reportó que el turismo le generó al país en 2025 ingresos cercanos a USD 10,5 mil millones y más de 1,3 millones de empleos. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) proyecta que para 2035 Colombia alcanzará ingresos por USD 26,5 mil millones y cerca de 1,8 millones de empleos, lo que implica la generación de aproximadamente 400.000 nuevos puestos de trabajo en la próxima década. Por lo que el turismo en Colombia no es una actividad complementaria, sino una industria estratégica en expansión.

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La meta de 50.000 turistas: ¿utopía o realidad alcanzable?

Si Villavicencio logra atraer 50.000 turistas extranjeros anuales, seguiría representando menos del 1% del total nacional proyectado para 2032. Es decir, no se trata de una meta desproporcionada, sino de un objetivo alcanzable si se implementa una estrategia territorial coherente con las capacidades locales. La experiencia de Pereira es un referente nacional que demuestra la viabilidad de este escenario: en 2025, esta ciudad intermedia (que como Villavicencio no es un gran centro de negocios ni dispone de acceso al mar) hospedó 52.458 turistas extranjeros, gracias a su posicionamiento turístico mediante una visión regional articulada a la Ruta del Café.

Villavicencio posee incluso una ventaja estructural adicional en comparación con Pereira: su cercanía con Bogotá, ciudad que recibe cerca de dos millones de turistas internacionales al año. Una estrategia efectiva de integración de destinos permitiría convertir a la capital del Meta en una extensión natural de la experiencia turística del centro del país.

El caso inspirador de La Guajira

La Guajira constituye otro ejemplo relevante de transformación turística. El departamento implementó una estrategia integral que incluyó desarrollo de productos turísticos, formación del talento humano, apalancamiento financiero a mipymes del sector y promoción internacional profesional. En 2025, La Guajira presentó en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de España la campaña internacional «Discover La Guajira», desarrollada por una agencia especializada en posicionamiento de destinos turísticos y en articulación con gremios, empresarios, academia y ProColombia, lo que les generó múltiples reconocimientos internacionales; Cannes (Francia), ART&TUR Video Festival (Portugal), Terres Travel Festival (España) y Zagreb TourFilm Festival (Croacia), entre otros.

A pesar de que La Guajira es uno de los departamentos del país con los mayores retos sociales y con un presupuesto público limitado, los resultados logrados han sido contundentes: el Aeropuerto Internacional Almirante Padilla (Riohacha) se posicionó como el segundo aeropuerto del país con mayor crecimiento en el flujo de viajeros durante 2025. Asimismo, La Guajira se consolidó como el departamento con mayor crecimiento en la llegada de turistas internacionales con un aumento del 100%, al pasar de 16.417 a 32.610 turistas en el periodo 2024-2025. Mientras tanto, el Meta pasó de 9.593 a 10.405 turistas internacionales en el mismo periodo, reflejando un crecimiento marginal frente a territorios que adoptaron estrategias exitosas de promoción global.

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Impacto económico y social proyectado

Bajo los indicadores internacionales del sector, la llegada de 50.000 turistas extranjeros anuales a Villavicencio generaría el siguiente impacto económico y social:

  • Ingresos cercanos a USD 82 millones anuales, un estimado aproximado de $328 mil millones de pesos dinamizando la economía local cada año,
  • Alrededor de 2.000 turistas diariamente demandando servicios como transporte, gastronomía, hotelería, comercio, cultura y entretenimiento, mejorando ingresos de taxistas, restaurantes, hoteles, tour operadores y comercio en general,
  • Cerca de 3.000 nuevos empleos directos e indirectos en el sector turístico y actividades conexas,
  • Incentivo a la inversión privada nacional y extranjera directa en infraestructura hotelera, gastronómica y de entretenimiento,
  • Diversificación económica regional, al transitar de una actividad productiva basada primordialmente en el comercio por una enfocada en los servicios

El turismo tiene un efecto multiplicador que fortalece la competitividad territorial. La inversión en desarrollo de la industria del turismo genera diversos impactos positivos no sólo al aumentar el flujo de visitantes y su tiempo de estancia, sino que incrementa el gasto promedio en el destino y fortalece el recaudo fiscal. Adicionalmente, mejora los ingresos de las empresas locales e impacta la calidad de vida de los ciudadanos al ampliar las oportunidades de empleo y dota a los villavicenses de nuevos y mejores espacios para el esparcimiento.

El desafío está sobre la mesa

Ya no se trata de cuestionar el potencial de Villavicencio como destino de talla mundial, sino de desafiar nuestra capacidad de gestión; ¿Podrán nuestros líderes pasar del discurso a los resultados reales? ¿lograremos una verdadera articulación público-privada?, ¿Alcanzaremos los estándares de calidad que demandan los turistas extranjeros? y ¿Diseñaremos experiencias que obliguen al visitante foráneo a quedarse más tiempo?. El reto final es claro, consolidar a Villavicencio como el gran polo de desarrollo turístico de la Orinoquía.

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Elecciones 2026: Turismo, una promesa vacía para el Meta

A pesar de contar con un potencial turístico enorme, el Meta no logra atraer turistas internacionales, negandole a los sectores productivos la posibilidad de mejorar sus ingresos y por ende, mejorar la calidad de vida de los metenses.

En vísperas de elecciones a Cámara y Senado, hemos podido escuchar a los diferentes candidatos exponer sus propuestas de agenda legislativa y de representación del departamento del Meta ante las diferentes instancias del Gobierno Nacional. El común denominador ha sido la apuesta por el desarrollo del turismo, pues no hay discusión del gran potencial que tiene el Meta como polo de desarrollo turístico de la Orinoquia. Sin embargo, lejos de ser un polo de desarrollo o un referente nacional o incluso internacional en la industria del turismo, el Departamento del Meta no ha logrado alcanzar siquiera niveles aceptables de competitividad, a pesar de ser este el caballo de batalla en todos los procesos electorales y de contar con ingentes recursos de regalías petroleras.

El Índice de Competitividad Turística Regional de Colombia (ICTRC – Departamentos) revela que el Meta no solo no avanza; por el contrario, ha retrocedido en los últimos ocho años, al pasar del puesto 11° (2016) al 18° (2024) en el ranking nacional. Durante la actual administración departamental se ha logrado conservar el puesto 18° pese a una caída de 0,18 puntos (de 4,95 a 4,77 sobre 10 posibles) en las mediciones de 2023 a 2024. En Villavicencio, el ICTRC – Capitales muestra un deterioro similar en los últimos seis años al pasar del puesto 14° (2018) al 17° (2024). El mayor retroceso ocurrió bajo la administración de Felipe Harman, cuando la ciudad perdió dos posiciones en tan solo un año (pasando del puesto 15° en 2023 al 17° en 2024).

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En 2025, Migración Colombia registró el ingreso al territorio nacional de 5,13 millones de turistas extranjeros y 760 mil colombianos no residentes. De estos casi seis millones de turistas internacionales, tan solo 7.118 se hospedaron en Villavicencio y 3.287 en otros municipios del Departamento. Es decir, menos del 0,2% del total de turistas internacionales que llegaron al país visitaron el departamento del Meta. Paradójicamente, el municipio de Salento (Quindío) —con 9.800 habitantes y un presupuesto municipal inferior a los $20 mil millones al año— recibe una cantidad de turistas internacionales similar a Villavicencio, a pesar de que el Instituto de Turismo del Meta – ITM dispone de un presupuesto de $23 mil millones anuales, exclusivo para el desarrollo del turismo, esto sin contar con el presupuesto que destina cada uno de los 29 municipios del Departamento para el sector.

Un claro ejemplo de la capacidad turística subutilizada en el Departamento del Meta es el Parque Las Malocas en Villavicencio, un complejo ferial de 60.000 m² —tres veces el área de Corferias en Bogotá (20.000 m²) y comparable a Plaza Mayor en Medellín (50.000 m²)— es epicentro de tres importantes eventos; Expomalocas, Torneo Internacional del Joropo y Festival Llanero. En contraste, Corferias organiza más de 280 eventos anuales entre ferias, congresos, convenciones y exposiciones, atrayendo cerca de dos millones de visitantes. Asimismo, Plaza Mayor en Medellín programa más de 500 eventos al año y atrae alrededor de 1,5 millones de visitantes. Aunque, la anterior Administración Departamental pretendió ampliar la capacidad del Parque Las Malocas con la asignación de más de $54 mil millones, el contrato no pudo ser adjudicado por serios reparos de la Procuraduría General de la Nación.

Lo anterior, revela la necesidad de un debate amplio en torno a una hoja de ruta que nos permita avanzar en términos de competitividad turística. Como aporte a esta discusión propongo cinco iniciativas que considero los futuros representantes a la Cámara y Senadores deberán priorizar en sus agendas legislativas y procurar incorporar en el Plan Nacional de Desarrollo – PND 2026-2030, así:

  1. Garantizar la operación permanente de la Vía Bogotá-Villavicencio a través de la inversión de recursos de la Nación, y de ser posible, la terminación anticipada de la concesión y operación de la vía por parte de INVIAS.
  2. Desescalamiento del conflicto armado que garantice seguridad para propios y turistas. Recordemos que gracias al Acuerdo de Paz de la Habana se logró tener acceso a Caño Cristales, Cañón del Guejar, entre otros activos naturales que hoy le generan ingresos a las comunidades locales,
  3. Gestionar ante FONTUR, y en concurrencia con recursos de regalías, la construcción de un parque temático en el departamento del Meta capaz de competir con iniciativas como el Parque del Café, Parque Chicamocha, Parque Jaime Duque, etc.,
  4. A través de Procolombia generar una estrategia de posicionamiento internacional del Meta como un destino turístico de talla mundial, y
  5. Incluir en el PND 2026-2030 el proyecto de construcción del aeropuerto internacional para Villavicencio.

A nivel local y regional se requiere el apoyo de la bancada del Meta en los diferentes ministerios para la gestión de recursos de inversión que garanticen;

  1. Operación de la malla vial intermunicipal, especialmente en la temporada invernal a través de inversión de recursos de la UNGRD,
  2. Construcción de vías secundarias y terciarias que permitan el desarrollo del turismo comunitario a través de inversión de recursos del Instituto Nacional de Vías Regionales (INVIR),
  3. Asesoramiento del Viceministerio de Turismo para la vinculación un Convention Boreau para el Parque Las Malocas que garantice la explotación comercial del recinto ferial durante todo el año (y que de paso gestione el Centro de Convenciones incluido en el Plan de Desarrollo de Villavicencio),
  4. Ampliar la oferta educativa técnica, tecnológica y de posgrado en áreas relacionadas con la industria del turismo, y
  5. Apalancar, a través de los diferentes ministerios, especialmente el MinCIT los cluster de turismo educativo, turismo de salud, ecoturismo y turismo MICE (Meetings, Incentives, Conferences, and Exhibitions).

Finalmente, podemos concluir que el gran problema del Departamento del Meta no es la carencia de recursos, sino la falta de visión estratégica y la total desconexión de la gobernanza público-privada frente a las necesidades reales del sector, dando como resultado un Departamento excluido de los flujos crecientes de turistas internacionales que visitan el país, cerrando la puerta a un mayor dinamismo de la economía regional, a la creación de empleo formal y a la generación de riqueza para las familias metenses.

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¿Qué otras acciones considera deben realizar los futuros congresistas y senadores del Meta para generar un impacto real en el desarrollo del turismo en el Departamento?

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Villavicencio registró cifra récord de ocupación laboral. Desafios para mantener la tendencia en el 2025

De acuerdo a las recientes estadísticas reveladas por el DANE, Villavicencio registró una cifra histórica en su tasa de desempleo en el último trimestre del año 2024 ubicándose en el 7,53%, siendo la tasa más baja registrada en los últimos 15 años. Asimismo, se destacó como la ciudad del país con la menor tasa de desocupación de la población joven de 15 a 28 años, ubicándose en el 11,2%. Sin embargo, persiste una alta tasa de informalidad laboral que alcanza el 52,4% de la población ocupada, muy por encima del promedio de las 13 principales ciudades del país, cuya cifra se ubicó en el 42,5% para el periodo octubre a diciembre de 2024.

Lo anterior, implica que aunque en la ciudad se están generando nuevos puestos de trabajo, la elevada tasa de informalidad laboral evidencia una alta precarización del mercado laboral, siendo un problema estructural de la economía local que no ha sido abordado con suficiente rigurosidad dado los efectos adversos en; 1. La calidad de vida de los trabajadores (quienes no cuentan con protección ante una eventual incapacidad médica, la invalidez o la muerte), 2. La alta carga fiscal que implica la atención en salud de cerca del 42% de la población que se encuentra afiliada al régimen subsidiado, y 3. Lo más lamentable, en unos años un amplio número de adultos mayores no contarán con una pensión que les garantice una vejez digna.

¿Qué factores han generado el incremento en la tasa de ocupación en Villavicencio en el último año?

Aunque se podrían citar una diversidad de factores que han propiciado el incremento en la ocupación laboral, entre los más relevantes podemos destacar; el incremento del gasto público social por parte del Gobierno Nacional, el incremento del salario mínimo de los trabajadores, la estabilidad de la vía Bogotá – Villavicencio por el fenómeno de El Niño ha garantizado las operaciones de la cadena logística y un flujo constante de turistas, el incremento en las regalías petroleras para los municipios y departamentos productores, las remesas internacionales de los colombianos que han emigrado del país mejoran la capacidad de consumo de sus familias residentes en Villavicencio y demás municipios del Meta, y la reducción de las tasas de interés por parte del Banco de la República que han dinamizado el consumo y la inversión.

¿Qué actividades económicas han presentado el mayor incremento en la demanda de mano de obra en Villavicencio en la última década?

El mayor crecimiento en la demanda de mano de obra lo podemos encontrar en estas seis actividades:

  1. Las actividades profesionales, científicas, técnicas y servicios administrativos presentan el mayor crecimiento en la demanda de mano de obra, con cerca de nueve mil nuevos puestos de trabajo creados en la ciudad. Lo anterior, evidencia que el sector productivo demanda mano de obra calificada, la cual aporta de manera significativa en la formalización del empleo y mejora la productividad de la economía local.
  2. En los últimos 10 años se han generado cerca de nueve mil nuevos puestos de trabajo en diferentes entidades del sector público, lo cual está asociado, en gran medida, al crecimiento poblacional, exigiendo un mayor número de servidores públicos en los sectores de salud, educación, justicia, seguridad ciudadana, etc.
  3. El incremento en la demanda mano de obra en la industria del turismo con cerca de cuatro mil nuevos puestos de trabajo, evidencia que esta actividad económica intensiva en mano de obra cuenta con el potencial para mejorar la calidad de vida de los villavicenses.
  4. Las actividades inmobiliarias han generado más de tres mil nuevos puestos de trabajo, por lo que el número de empleos en este sector de la economía se han duplicado en la última década, dado el crecimiento poblacional y EL incremento en la inversión en finca raíz.
  5. El crecimiento poblacional ha impactado en actividades como suministro de electricidad, agua, gas y gestión de desechos, generando en los últimos 10 años cerca de dos mil nuevos puestos de trabajo.
  6. Los precios internacionales de petróleo y el hallazgo de nuevos yacimientos de petróleo y gas han incrementado la demanda de mano de obra en la industria petrolera, por lo que se han creado cerca de mil cuatrocientos nuevos puestos de trabajo en la última década. Estos empleos corren el riesgo de desaparecer en el largo plazo, dada la transición hacia energías limpias y el agotamiento de los recursos no renovables.

¿Qué sectores de la economía han destruido puestos de trabajo en los últimos 10 años en Villavicencio?

  1. En el sector de actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios, se han perdido en la última década cerca de dos mil puestos de trabajo, lo que evidencia que no se ha logrado impulsar este sector a pesar del crecimiento de la actividad turística.
  2. La industria de transformación o industria manufacturera, que genera un alto valor agregado en la economía, presenta una contracción en la demanda de mano de obra, por lo que se han perdido cerca de mil seiscientos puestos de trabajo en los últimos 10 años. Quisiéramos pensar que tal situación se deba a la automatización de los procesos industriales, la robótica o la adopción de tecnologías emergentes propias de la cuarta revolución industrial. Sin embargo, la realidad es que la economía local tiende hacia el sector de los servicios, especialmente comercio y reparación de vehículos, con altas tasas de informalidad laboral.
  3. El sector de la construcción ha presentado una desaceleración en los últimos años a nivel nacional. En el caso de Villavicencio la carencia de iniciativas plúbicas para la construcción de vivienda de interés social ha ocasionado la pérdida de cerca de mil empleos y un déficit de vivienda que conduce a un incremento acelerado del precio del alquiler de vivienda y de la vivienda nueva y usada.
  4. Aunque mucho se ha hablado de la clara vocación agropecuaria y agroindustrial del Departamento del Meta y lógicamente, su capital Villavicencio, lo cierto es que este sector se encuentra estancado en cuanto a creación de nuevos puestos de trabajo y la ampliación y diversificación de la canasta productiva.

¿Qué podemos hacer para generar más y mejores empleos para los villavicenses?

Aunque las dinámicas del mercado laboral están estrechamente relacionadas con las decisiones de política macroeconómica que se toman desde el Gobierno central, también es cierto que desde lo local y regional es indispensable adoptar medidas que permitan generar nuevas oportunidades laborales y disminuir rápidamente la alta tasa de informalidad:

  1. La ampliación de las zonas de producción agropecuaria conduciría a un incremento en la demanda de mano de obra local y reducirá el costo de la canasta básica familiar de los hogares villavicenses. Se debe avanzar en la financiación de iniciativas productivas, la actualización catastral de predios con destinación agrícola y pecuaria y la formalización de la propiedad rural.
  2. Avanzar en la consolidación de la agroindustria como un sector clave en la transformación del aparato productivo, aprovechando la amplia oferta agropecuaria del Ariari y la altillanura.
  3. Implementar una ambiciosa agenda de desarrollo de la industria del turismo, especialmente en los segmentos de turismo educativo, de salud, deportivo, ecoturismo y MICE.
  4. Desarrollar un ecosistema emprendedor que garantice el apalancamiento financiero de proyectos productivos de jóvenes emprendedores, micro y pequeños empresarios que requieren capital de trabajo para el desarrollo de sus negocios y cofinanciación de iniciativas de colombianos que retornan al país y que deseen invertir en la ciudad.
  5. Avanzar en la formalización empresarial y laboral mediante campañas pedagógicas, asistencia técnica y legal, incentivos económicos y visitas de vigilancia y control por parte del Ministerio de Trabajo. Asimismo, la reorganización, reubicación y formalización de los vendedores informales que usufructúan el espacio público.
  6. La inversión pública se debe focalizar en aquellos sectores de alto impacto social y que garanticen un retorno de la inversión que mejore la competitividad del municipio.
  7. La construcción de vivienda es fundamental en la generación de nuevos empleos, especialmente la vivienda de interés social. En los últimos años se ha dado una fuerte ralentización en la financiación de vivienda nueva por parte de la Administración Municipal.
  8. Alianzas Público Privadas – APP. Los recursos del Municipio son insuficientes para apalancar las grandes inversiones que requiere la ciudad, lo que sumado a la deficiente gestión pública, genera una pérdida en la calidad de vida de los ciudadanos. Por tal razón, se requiere alianzas con inversionistas privados que financien obras estratégicas para la ciudad. Sin embargo, la adopción de las APP no implica ceder la operación de servicios esenciales que deben ser gestionados por la Administración Municipal, mejorando las finanzas de la ciudad (p. ej. el servicio de patios y grúas).
  9. Se debe pensar en una reingeniería de la Administración Municipal, a partir de una evaluación objetiva que permita determinar si los altos costos de funcionamiento de secretarías, direcciones y entidades descentralizadas relacionadas con el desarrollo de sectores claves para la competitividad de la ciudad están arrojando los resultados esperados, o si es necesario reubicar a los funcionarios en otras dependencias con déficit de personal y reemplazar dichas dependencias por programas que brinden un mayor costo-beneficio a la ciudad.
  10. Se requiere una inversión importante que permita mejorar las competencias de los bachilleres, técnicos, tecnólogos y profesionales de cara a los retos que implica la cuarta revolución industrial. Contar con una mano de obra cualificada es fundamental para la transformación del aparato productivo hacia actividades económicas con un mayor valor agregado.

¿Qué otras estrategias se podrían implementar para la creación de nuevos empleos y mejorar la formalización laboral en Villavicencio?

Desempleo e informalidad: desafíos del mercado laboral en Villavicencio

Villavicencio ha experimentado en los últimos años un crecimiento poblacional acelerado, incluso superior al crecimiento promedio del país. Mientras que en Villavicencio la población creció un 120% en los últimos 30 años, al pasar de 250 mil habitantes en la década de los ochenta a más de 550 mil actualmente, el crecimiento poblacional del país fue de tan sólo el 50% en el mismo periodo. 

Está situación ha traído consigo graves problemáticas sociales como inseguridad, micro tráfico, desempleo, informalidad, déficit habitacional, deficiente calidad y cobertura en la  prestación de servicios públicos como agua potable, electricidad, salud, educación, entre otros. Aunque las problemáticas a atender por la nueva Administración son diversas, hay cinco grandes frentes de intervención que tiene un carácter prioritario; seguridad, agua potable, movilidad, empleo e informalidad. 

En lo que respecta a empleo e informalidad, las estadísticas del DANE del último trimestre de 2023 revelan que Villavicencio es la ciudad del país con el mayor deterioro en los indicadores de ocupación laboral y empleo juvenil y ocupa la segunda posición a nivel nacional en incremento en la tasa de informalidad. Actualmente, en la ciudad más de 30 mil personas buscan empleo y otras 14 mil están a la espera que las condiciones del mercado laboral mejoren. Asimismo, cerca del 53,4% de la población ocupada se encuentra en la informalidad, lo que implica que en unos años tendremos una población adulta mayor que no tendrá la posibilidad de acceder a la pensión de vejez que le permita garantizar su mínimo vital.

Por solicitud del Alcalde electo, Alexander Baquero, tuve la oportunidad de acompañar la comisión de empalme de la Secretaría de Competitividad y Desarrollo, cartera encargada de los temas de emprendimiento, generación de empleo, fortalecimiento empresarial y desarrollo rural.  En dicho ejercicio contextualizamos al equipo de empalme de la situación del Municipio y les sugerí 10 iniciativas que considero consolidarán el ecosistema emprendedor y transformarán el aparato productivo para la dinamización de la economía local y la reducción de la informalidad laboral y empresarial.

  1. Convocatoria Fondo Emprender. Lanzar una convocatoria anual para emprendedores del municipio de Villavicencio en alianza entre la Alcaldía de Villavicencio, el SENA y la Cámara de Comercio de Villavicencio – CCV. Actualmente el Fondo emprender otorga a cada emprendedor la suma de $105 millones garantizando la generación de por lo menos cuatro puestos de trabajo formales.
  2. Creación de Fondos Rotatorios en alianza con asociaciones de productores. A través del Fondo Público Económico de Desarrollo Local otorgar capital semilla a las asociaciones de productores locales para operaciones de microcrédito que les permita financiar capital de trabajo e inversión a sus asociados con bajas tasas de interés.
  3. Rueda de Negocios con grandes superficies​. En alianza con grandes cadenas como Éxito, Carulla, Olímpica, D1, ARA, SurtiMax, tenderos locales, etc., identificar proveedores locales a los que se les brinde asistencia técnica y apalancamiento financiero para la comercialización de sus productos.
  4. Macrorrueda de negocios compras locales. En alianza con ICBF, Ejército Nacional, Fuerza Aérea, Policía Nacional, INPEC, proveedores del PAE de Villavicencio y del Meta, COTELCO Meta, Andi, Acopi, Fenalco, etc., desarrollar macrorruedas de negocio para compra de productos y servicios a proveedores locales.
  5. Instalar Mesa Intersectorial de Empleo​. Con los diferentes sectores económicos, gremios, academia, cooperación internacional y Ministerio del Trabajo, instalar la mesa interinstitucional e intersectorial que permita articular esfuerzos que garanticen la generación de empleo y autoempleo y la implementación del Pacto por el Trabajo Decente.
  6. Adopción de la Política Nacional de Reindustrialización. Villavicencio debe ser pionera en la adopción de la Política Nacional de Reindustrialización en el Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027 en articulación con Plan Nacional de Desarrollo y la instalación en Villavicencio de un Centro de Reindustrialización ZASCA.
  7. Instalación del clúster de turismo educativo y de salud​. Convocar a los diferentes actores de los clusters de turismo educativo y de salud para la construcción y ejecución de un plan de trabajo que permita posicionar a Villavicencio como ciudad universitaria y un destino internacional para el turismo de salud.
  8. Lanzamiento del Programa de Ampliación de la Producción Agropecuaria. A través de la EPSEA y del Fondo Público lanzar programa de ampliación de las áreas de producción agropecuaria en el municipio de Villavicencio a partir de la asistencia técnica integral, la  financiación de insumos, maquinaria, jornales y el desarrollo agroindustrial.
  9. Lanzamiento del Centro de Fomento Empresarial​. Consecución de un espacio físico adecuado para el lanzamiento del Centro de Fomento Empresarial donde se articule la oferta de la CCV, universidades, Parquesoft Meta, gremios, entre otros​ actores del ecosistema emprendedor.
  10. Lanzar estrategia con incentivos para la formalización empresarial y laboral. En alianza con la CCV diseñar una estrategia para la formalización empresarial y con el Ministerio de Trabajo generar un programa para la formalización laboral en las MiPymes de Villavicencio.

La correcta implementación de estas iniciativas nos permitirán avanzar rápidamente en la transformación del aparato productivo, generando mayores oportunidades laborales para que nuestros jóvenes no se marchen del país en busca de las oportunidades que les ha negado su ciudad. 

Asimismo, se requiere del control social activo de los ciudadanos, de tal forma que la Administración municipal y departamental comprendan que la generación de empleo y la formalización laboral no son un tema accesorio, por el contrario, es un tema de vital importancia que afecta a la sociedad en su conjunto y especialmente a jóvenes, mujeres y adultos mayores.No hay que olvidar que el desempleo genera pobreza, desigualdad, incrementa los índices de inseguridad, afecta los hogares e impacta la salud mental de la población. Por lo tanto, se requiere de una atención prioritaria con todas las herramientas con que cuenta la institucionalidad.

20 Retos que enfrenta Alexander Baquero como Alcalde de Villavicencio 2024-2027

Para nadie es un secreto que Felipe Harman entrega el municipio de #Villavicencio con cifras historicas de endeudamiento y un retroceso en materia de seguridad, empleo, movilidad, entre otras problemáticas causadas por la inoperancia, improvisación, inexperiencia y carente gestión que caracterizaron su estilo de gobierno. Los villavicenses no soportamos cuatro años más sin que se resuelvan los problemas neurálgicos que afectan de manera directa la calidad de vida de todos y cada uno de quienes habitamos la ciudad, por lo que el control social debe ser irrestricto y sin contemplaciones a la hora de exigir resultados.

Esto implica que el Alcalde entrante, Alexander Baquero Sanabria, tiene tres asuntos prioritarios en su primer año de gobierno; primero, construir un Plan de Desarrollo concertado con las comunidades, la academia, gremios y demás actores económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales; segundo, avanzar de manera rápida en las victorias tempranas que permitan demostrar su capacidad de gestión en los primeros cien días de gobierno; y tercero, resolver de manera oportuna los problemas heredados de la anterior Administración, que podrían generar tropiezas y afectar disciplinaria, fiscal y penalmente a los funcionarios entrantes.

Para afrontar este importante reto el Alcalde requiere un equipo de alto rendimiento, proactivo, capaz de superar rápidamente la curva de aprendizaje y con la capacidad de gestionar y poner en marcha, en articulación con el gobierno nacional, departamental y la cooperación internacional, los proyectos estratégicos que conduzcan a avances significativos en la mejora en la calidad de vida de los villavicenses.

En este post menciono los 20 retos más relevantes que considero enfrentará el nuevo Alcalde y que servirán para medir su gestión en el corto, mediano y largo plazo son:

Servicios Públicos

1. Garantizar el suministro permanente de agua potable a hogares y empresas.

Seguridad Ciudadana

2. Disminuir las altas tasas de inseguridad que presenta la ciudad, especialmente el hurto a personas, hurto a motocicletas, homicidios y tráfico de estupefacientes, a partir del uso de la tecnología y labores de inteligencia. Por lo tanto, es importante recuperar el sistema de cámaras de videovigilancia, fortalecer el centro de mando y control y fortalecer las capacidades de inteligencia y contrainteligencia de la fuerza pública.

Movilidad y Transporte

3. Modernización de la red semafórica con sistema inteligente que permita ajustar los tiempos al flujo vehicular en las diferentes horas del día. Lo anterior, acompañado de un mejor comportamiento de los actores viales y la organización del tráfico podrían conducir a la suspensión del pico y placa.

4. Construcción de pasos a nivel en intersecciones viales que permitan mejorar el flujo vehicular. Se podrían priorizar las intercepciones del antiguo Hotel Rosado, ingreso al sector de Amarilo y el Parque de Banderas.

5. Reemplazo de la capa asfáltica en las principales vías urbanas de la ciudad. Villavicencio no resiste cuatro años más de sólo reparcheos en su malla vial.

6. Organización del transporte público urbano de pasajeros para evitar la guerra del centavo que afecta la movilidad. Se debe establecer con concesionarios de transporte urbano la fijación de un salario fijo para conductores de autobuses y establecer los paraderos para cargue y descargue de pasajeros.

7. Adoptar una campaña de seguridad y cultura vial que disminuya los índices de accidentalidad y fatalidad en las vías del municipio.

8. Gestionar ante el Gobierno Nacional la meta del Plan Nacional de Desarollo de construir un aeropuerto de carga y pasajeros para Villavicencio, lo que dinamizará el turismo con el ingreso de nuevos operadores aéreos.

Competitividad y Generación de Empleo

9. Disminuir la tasa de desempleo e informalidad laboral, sentando las bases para la transformación del aparato productivo a partir de la generación de valor agregado.

10. Consolidar el ecosistema emprendedor de la ciudad que brinde oportunidades de empleo y autoempleo, especialmente a jóvenes, mujeres cabeza de hogar y discapacitados.

11. Seguridad alimentaria a partir del incremento del área de producción agropecuaria, generando nuevos empleos y un mejor aprovechamiento de las capacidades locales.

12. Potenciar la industria del turismo, especialmente el turismo educativo, de salud y de naturaleza para la generación de nuevos puestos de trabajo.

Educación

13. Avanzar en la estrategia de bilingüismo y formación en nuevas tecnologías para la cuarta revolución industrial en escuelas y colegios públicos y la implementación de la doble jornada educativa.

Medio Ambiente

14. Construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales – PTAR que evite que las aguas negras de la ciudad descolen en el Río Ocoa sin el más mínimo tratamiento como ocurre actualmente.

15. Descontaminación de los ríos y quebradas que recorren la ciudad a partir de la conexión al servicio de alcantarillado de viviendas y empresas ubicadas en las riberas de los afluentes hídricos.

Salud

16. Mejorar y ampliar la capacidad de atención en salud de primer nivel con la prestación de servicios especializados como pediatría, ginecología y obstetricia y dotación de equipos de diagnóstico en los centros de salud del municipio.

Espacio Público

17. Avanzar en la reubicación de vendedores informales garantizando sus formalización, mejorando su ingresos y a su vez, recuperando el espacio público.

18. Embellecimiento de la ciudad a partir de labores de ornato en parques, andenes, mantenimiento de la infraestructura pública, etc., a partir de la revisión del contrato con Bioagrícola del Llano o la creación de una Oficina de Ornato Municipal.

Vivienda

19. Disminuir el déficit de vivienda con una estrategia que permita el acceso a vivienda propia a la clase media y familias de escasos recursos económicos, con especial énfasis en los hogares ubicados en zonas de alto riesgo.

Cultura y Deporte

20. Fortalecer escuelas deportivas, academias de danza y folclor y demás iniciativas que fomenten el deporte y la cultura en articulación con colegios y escuelas de la ciudad, de tal forma que haga parte del proceso de formación integral de niños, niñas y adolescentes.

Finalmente, son cuatro años en los que se puede avanzar de manera satisfactoria en estos 20 frentes de trabajo, para lo cual dispone de un presupuesto anual superior a un billon de pesos, y aunque no es una tarea fácil, lo más importante es contar con la voluntad política, la capacidad de gestión, de resolución de problemas y la generación de estrategias innovadoras para sacar adelante la ciudad y posicionar a Villavicencio como un referente de desarrollo de la Orinoquía y del país.

¿Qué otros retos se deben tener en cuenta para evaluar la gestión de la actual Administración de Villavicencio?

Cinco estrategias para la generación de empleo y la transformación del aparato productivo en Villavicencio

Las cifras del mercado laboral publicadas por el DANE el pasado 11 de mayo de 2023 evidencian que cerca de 30 mil villavicenses buscan empleo de manera infructuosa, mientras que el 55,6% de los ocupados trabajan en la informalidad, es decir, más de 131 mil villavicenses viven del rebusque. Lo anterior, podría explicar porqué cerca de 43 mil hogares en Villavicencio consumen tan sólo dos comidas al día (DANE; 2023).

Estas cifras no sólo son absurdas e injustificables, son realmente una vergüenza para una región con vocación agropecuaria y de inmensa riqueza natural, por lo que se puede concluir que nuestro problema no es la falta de recursos o la carencia de capital humano, simplemente nuestras riquezas han sido mal administradas durante décadas y los recursos públicos saqueados por una clase política indolente con los problemas de la comunidad.

Aunque somos conscientes que la ciudad requiere una transformación de su aparato productivo que genere empleos de calidad y redunde en una mejora significativa en la calidad de vida de los ciudadanos, lo cierto es que muy poco o nada se ha avanzado en los últimos 20 años, tal vez por desconocimiento o falta de interés de la clase dirigente, por lo que las inversiones desde el sector público y privado no han sido suficientes para generar el dinamismo económico que requiere la ciudad.

Es por esto que en este post, y en aras de contribuir al debate en torno al tema, propongo cinco estratégias de corto y mediano plazo para la transformación del aparato productivo que genere un círculo virtuoso de crecimiento económico y desarrollo social en Villavicencio, así:

1. Desarrollo agropecuario y agroindustrial. Si los 550 mil ciudadanos que habitamos Villavicencio dependieramos de la producción agropecuaria del municipio tendríamos para alimentarnos tan sólo durante tres días al mes y los 27 días restantes padeceríamos de desabastecimiento de alimentos. Lo anterior, implica que existe una gran oportunidad de incrementar el área productiva generando riqueza local, creando miles de puestos de trabajo, garantizando la seguridad alimentaria y sobretodo, sentando las bases para el desarrollo agroindustrial local. La producción agropecuaria local generaría un abaratamiento del costo de la canasta básica familiar por los ahorros en fletes, peajes y la eliminación de intermediarios en la comercialización de los productos, facilitando el acceso a los alimentos a las familias villavicenses.

2. Villavicencio ciudad emprendedora. Cada año cientos de jóvenes bachilleres y profesionales egresados de las universidades locales emigran a EEUU, Canadá, México. Chile, Panamá, España, entro otros países, a buscar las oportunidades que se le han negado en su propia tierra. Esta fuga de talentos no es sólo triste por el desarraigo que genera la diáspora, sino que es nefasto para la economía local, pues el municipio, el departamento y el país ha invertido importantes recursos en sus formación a nivel escolar, técnico y profesional, recursos que se pierden con la migración de la fuerza laboral formada y que generalmente son ocupados en labores en las que son subutilizados teniendo en cuenta sus competencias.

Por ello, es importante que la ciudad genere los mecanismos que le permita a los jóvenes emprendedores acceder a recursos de capital o capital semilla para la creación de empresas locales que garanticen el desarrollo del aparato productivo. El Acuerdo 010 de 2019 del Fondo Emprender del SENA establece que por cada peso que aporten los municipios del país, el SENA aportará una suma similar. Por lo tanto, con una inversión anual de $5 mil millones de recursos de libre inversión del municipio se podrían crear más de 5.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos en los próximos cuatro años, garantizando la transparencia en la asignación de los recursos y evitando posibles actos de corrupción.

3. Fortalecimiento de MiPymes locales. A través de una alianza estratégica con iNNpulsa Colombia, Cámara de Comercio de Villavicencio, ANDI Seccional Llanos Orientales y Orinoquía, Fenalco Meta, Parquesoft, Procolombia, SENA, universidades y agremiaciones locales, crear un programa para el apalancamiento financiero y productivo de la MiPymes locales, especialmente de los sectores de transformación manufacturera (calzado y cuero, confecciones, muebles, alimentos procesados, entre otros) y servicios técnicos y tecnológicos que cuenten con mayor potencial para la generación de nuevos puestos de trabajo.

No hay que olvidar que Villavicencio goza de una ubicación geoestratégica privilegiada a nivel nacional frente a otras ciudades del país, al contar con un mercado de más de ocho millones de consumidores a tan sólo 90 kilómetros  y adicionalmente, ser el centro de negocios  más importante de los 29 municipios del departamento del Meta y de los departamentos de Guainía, Guaviare, Vaupés, Vichada, Casanare y Arauca.

4. Turismo en Salud. El sector del Barzal cuenta con potencial para convertirse en zona franca de servicios de salud. Colombia recibe anualmente más de 50 mil extranjeros para tratar y prevenir enfermedades, someterse a cirugías estéticas  y exámenes especializados (MinCIT; 2019).  Villavicencio tiene la posibilidad de incursionar en dicho mercado, el cual se espera llegue a los 2.7 millones de turistas para el año 2027. 

Por lo tanto, la ciudad requiere avanzar en tres frentes de trabajo. I. Intervenir el espacio público (andenes, vías y parqueaderos) del sector del Barzal para hacerlo atractivo y cómodo para propios y turistas que demandan servicios de salud. II. Crear el cluster local de la industria de salud y generar un catálogo virtual con el portafolio de servicios que permita dar a conocer la oferta local a potenciales clientes nacionales y extranjeros. III. Generar una campaña de posicionamiento de la ciudad como oferente de servicios de salud en alianza con agencias de viaje a nivel nacional y a nivel internacional, a través del acompañamiento de Procolombia.

5. Turismo Educativo. Villavicencio cuenta con una importante oferta educativa gracias a las grandes inversiones hechas en los últimos años por instituciones de educación superior como la Universidad Santo Tomás, Uniminuto, Autónoma de Nariño, Unillanos, SENA y próximamente la ESAP. Lo anterior, se convierte en una oportunidad para posicionar a Villavicencio como una ciudad universitaria a nivel nacional e internacional. Por lo tanto, se requiere promocionar la ciudad a nivel nacional para que jóvenes de otras regiones del país vean en Villavicencio una opción para adelantar su formación técnica, tecnológica o profesional.

Igualmente, a nivel internacional existe la oportunidad para que Villavicencio incursione en el turismo idiomático y en el turismo educativo para la formación posgradual. En el año 2019 España recibió más de 140 mil estudiantes internacionales para el aprendizaje del español como segundo idioma. Colombia al tener una moneda altamente devaluada cuenta con un altísimo potencial para penetrar dicho mercado ofertando paquetes educativos muchísimo más económicos que los ofrecidos por España, Argentina, Chile o México, por lo que Villavicencio podría ser líder en el país ofertando este tipo de servicios que demandan los estudiantes extranjeros.

Finalmente, el desarrollo de la industria del turismo se convierte en un potente motor para la dinamización de la economía local y la generación de empleo por cuanto los turistas demandan diferentes servicios como transporte urbano, alojamiento, restaurantes, bares, discotecas y demás actividades de ocio, así como la compra de souvenirs y demás bienes de consumo en el comercio local. Lo anterior, implica que la ciudad debe prepararse para recibir a los turistas en términos de infraestructura, embellecimiento urbano, movilidad eficiente, cultura de servicio al cliente, pero sobre todo, contar con entornos seguros que le permitan al turista llevarse una imágen positiva de la ciudad, que se enamoren de ella y que deseen regresar en el futuro próximo.

¿Qué otras estrategias o acciones considera se podrían implementar en el corto y mediano plazo para la transformación del aparato productivo y la generación de empleo en Villavicencio?

Arauca ocupa el puesto 27 en el Índice Departamental de Competitividad 2020-2021

El Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario publicaron recientemente el Índice Departamental de Competitividad – IDC 2020 – 2021, el cual revela que el Departamento de Arauca se mantiene en el puesto 27 a nivel nacional a pesar de la caída en su IDC de los tres últimos años, al pasar de 3,9 en el año 2018 a 3,8 en el año 2020 (en una escala de 0 a 10). El Departamento de Arauca comparte las últimas posiciones del ranking de competitividad junto con los departamentos de Guaviare, Vichada, Vaupés, Amazonas, Chocó y Guainía.

(Lea también; Arauca se raja en desempeño financiero y fiscal, revela estudio del DNP)

Al analizar las cifras de los últimos tres años el Departamento de Arauca muestra un lamentable retroceso en los pilares de Educación Básica y Media al caer nueve posiciones, en Salud pierde siete posiciones, en Infraestructura cae tres posiciones, en Innovación y Dinámica Empresarial cae dos posiciones y en Adopción de TIC, Tamaño del Mercado y Sofisticación y Diversificación del Mercado cae una posición. En los pilares en los que mostró una mejora en su desempeño se encuentran Sostenibilidad Ambiental pasa del puesto 29 al puesto 15 y Educación Superior y Formación para el Trabajo, pasa del puesto 28 al 26.

(Lea también; 10 Retos para el próximo Gobernador de Arauca 2020 -2023)

Ante este desalentador panorama es importante hacer un llamado a la Administración Departamental y a los gobiernos municipales para redoblar esfuerzos y priorizar el gasto público en los componentes estratégicos que mejoren la competitividad del Departamento, dinamicen la economía local, generen mayores niveles de desarrollo económico, social, cultural y ambiental y que finalmente se traduzcan en una mejora significativa en la calidad de vida de la comunidad araucana.

(Lea también: Arauca por 4° año consecutivo con la tasa de desempleo más alta del país)

Entre los pilares que se deben priorizar encontramos:

  1. Adopción de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones – TIC. Se debe generar inversión en infraestructura tecnológica que mejore el ancho de banda, reducir la brecha digital a partir del acceso a Internet a hogares vulnerables y formación de talento humano en las áreas del conocimiento relacionadas con la Cuarta Revolución Industrial.
  2. Educación Superior y Formación para el Trabajo. Ampliar la calidad y cobertura en educación técnica, tecnológica, universitaria y de posgrado a través de un programa de becas de formación y la implementación de un programa de bilingüismo en escuela y colegios públicos del Departamento, programas que pueden ser financiados con recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación – FCTeI del Sistema General de Regalías – SGR.
  3. Mercado Laboral. Formular e implementar de manera urgente un plan de choque que permita generar por lo menos 5.000 nuevos puestos de trabajo en el próximo año. La riqueza se debe generar a partir de la producción y el trabajo de la mano de obra local disponible.
  4. Infraestructura. Inversión en ampliación de cobertura de servicios públicos domiciliarios, reducción de las tarifas de energía eléctrica a partir del uso de energías alternativas, expansión del servicio de gas domiciliario y mejoramiento de la malla vial del Departamento.
  5. Innovación y Dinámica Empresarial. Se requiere inversión en el fortalecimiento del tejido empresarial local que genere nuevos puestos de trabajo, la reapertura de la frontera para la reactivación del comercio bilateral y el fortalecimiento de la investigación aplicada que mejore la competitividad de la agroindustria, el turismo y la economía naranja.
  6. Seguridad y Justicia. Se debe exigir al Gobierno Nacional fortalecer la capacidad del aparato judicial local y dar cumplimiento a los compromisos adquiridos en los Acuerdos de Paz, buscar una salida negociada al conflicto que permita la reducción de la tasa de homicidio, extorsión y secuestro, así como brindar oportunidades de formación y empleo a los jóvenes y adolescentes que desestimule su ingreso a los grupos armados irregulares que hacen presencia en el Departamento.

Estos son los indicadores en los cuales el Departamento de Arauca se ubica en las últimas posiciones del ranking Nacional, lo que representa sus mayores oportunidades de mejora:

«Arauca cuenta con suficientes recursos de las rentas petroleras para mejorar su competitividad y generar un desarrollo económico y social incluyente. Sin embargo, se requiere una Administración Pública moderna, eficiente e innovadora, capaz de liderar el desarrollo del Departamento»

Diego Villa

Cinco retos para el próximo Alcalde de Arauca

«El Municipio de Arauca se debate entre desarrollar una economía propia o enfrentarse en un futuro no muy lejano a un éxodo masivo de ciudadanos hacia otras regiones del país«.

La caída en los precios internacionales del petróleo dejó ver la fragilidad de la economía colombiana y la alta dependencia de las finanzas públicas de las rentas petroleras. El Departamento de Arauca y su ciudad capital han sido sin lugar a dudas la región del país que más ha sufrido las graves consecuencias de la crisis, lo que se convierte en un abrebocas de lo que será el Arauca post petrolero. Este desalentador panorama se agrava si se tiene en cuenta que el país cuenta con reservas petroleras para unos seis años.

Este momento coyuntural, sin precedentes en la historia de Arauca, debe marcar un cambio de rumbo en el destino del Municipio y sus ciudadanos. Arauca se debate entre generar las condiciones para que los araucanos puedan vivir una vida digna en su tierra natal o enfrentarse a un éxodo masivo de ciudadanos hacia el piedemonte llanero (Tame, Saravena, Yopal, Villavicencio, etc.) y otras ciudades del centro del país con un mayor potencial de crecimiento.

Las últimas estadísticas del DANE (2019) corroboran lo antes dicho. Arauca cuenta con la tasa de desempleo más alta del país, el 24,9% de sus ciudadanos no encuentra una oportunidad laboral. El desempleo en Arauca duplica el promedio nacional y supera con creces las estadísticas de una ciudad como Quibdó (Chocó) que tradicionalmente ha presentado las mayores tasas de desempleo del país y que infortunadamente no cuenta con la inmensa riqueza de un departamento como Arauca. Por lo tanto, más de 9.000 araucanos se encuentran desempleados y con una tendencia al alza, dado que la crisis del vecino país agudiza el problema.

El Gobierno nacional ha anunciado en los últimos días un paquete de 50 medidas que buscan paliar la crisis en las ciudades fronterizas con Venezuela. Sin embargo, es en Arauca donde se debe tomar la decisión de en que invertir los recursos que serán liberados de regalías y es en Arauca donde se deben implementar las acciones que permitan sacar al Municipio y al Departamento del atolladero en el que se encuentra.

Durante las dos últimas administraciones el Municipio de Arauca ha recibido más de $220 mil millones por concepto de regalías y más de un billón de pesos entre transferencias de la Nación y recursos propios. Por lo tanto, el problema del Municipio de Arauca no es la escasez de recursos financieros sino la pésima gestión y el desgreño de los recursos públicos. Es hora de que los araucanos eligan un gerente como primer mandatario local que tenga la  capacidad de liderar el desarrollo y transformar la realidad de Arauca.

Todos y cada uno de los araucanos deben unir fuerzas y exigir se implementen de manera urgente las siguientes cinco acciones que permitan dar un nuevo aire de progreso y desarrollo para las actuales y futuras generaciones que no contemplan la posibilidad de marcharse de su tierra sin dar la lucha por un Arauca prospera e incluyente.

¿Cuáles otras acciones considera se deben implementar en los próximos cinco años para mejorar la calidad de vida de los araucanos?

El papel del turismo en el desarrollo socioeconómico del Meta

El turismo se ha convertido en una importante actividad económica gracias a su aporte en la generación de empleo, el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos y al desarrollo socioeconómico. De acuerdo a la OMT durante el año 2015 se movilizaron más de 1.184 millones de turistas internacionales y se espera que para 2030 se alcance los 1.800 millones de turistas.

Durante el año 2014 el total de exportaciones de Colombia sumando petróleo, carbón, turismo, café, flores, etc. sumó US$ 55.000 millones. De esta cifra US$ 5.000 millones corresponden a las divisas generadas por el sector turismo como resultado del ingreso de cuatro millones de turistas internacionales, convirtiendose en el tercer generador de divisas para el país después del petróleo y carbón.

En el caso de España, durante el año 2014 el turismo generó US$ 73.000 millones e ingresaron 67 millones de turistas internacionales, convirtiéndose el turismo en el primer rubro de generación de divisas. Por lo tanto, España obtiene por la actividad turística ingresos anuales superiores al total de exportaciones colombianas (para el año 2015 el total de exportaciones colombianas se redujeron a US$37.000 millones, como resultado de la caída del precio del petróleo).

En Colombia existen iniciativas regionales como el Parque Nacional del Chicamocha – Panachi que atrae anualmente más de 600.000 turistas, genera más de 3.000 empleos (directos e indirectos) e ingresos cercanos a los $ 20 mil millones anuales. En el año 2014 y con una inversión de $15 mil millones se construyó el Acuaparque Nacional del Chicamocha en un área de 21.500 m² con un río lento de 500 mts, piscina para niños de 206 mts² y para adultos de 104 mts², un espejo de agua, un solárium, dos toboganes, zona juegos infantiles, un aqua splash, jardines internos, locales comerciales, restaurantes y parqueadero para más de 140 vehículos.

En cuanto al Departamento del Meta, aunque se ha logrado avanzar en el posicionamiento como destino turístico en el mercado nacional (con una alta concentración de la demanda en temporada de puentes festivos, vacaciones de semana santa y fin de año) el desempeño en la recepción de turistas internacionales ha sido bastante bajo. De acuerdo a datos de Migración Colombia el Departamento recibió tan solo 3.826 turistas internacionales durante el año 2014, lo cual representa el 0,09% del total de turistas que ingresaron al país.

Cano-Cristales-Los-Ochos
Caño Cristales – Departamento del Meta (Colombia). Fuente: http://www.cano-cristales.com

El Instituto de Turismo del Meta – ITM, órgano encargado de liderar el desarrollo del sector en el Departamento, ha administrado recursos anuales por $40.000 millones (equivalente al presupuesto anual del Municipio de San José del Guaviare). Si sumamos el presupuesto del ITM de las vigencias 2015 y 2016 ($65 mil millones) se podría construir una obra de las mismas proporciones del Parque Nacional del Chicamocha – Panachi.

El pasado mes de diciembre de 2015 el OCAD asignó al ITM $18 mil millones para la construcción de la torre mirador Matapalo en el municipio de Puerto López, la cual contará con 24 locales comerciales, un museo de cultura llanera, una cafetería y dos ascensores. Aunque la cifra es bastante alta para lo que en realidad se va a desarrollar, se espera que esta obra contribuya a dinamizar la economía local y que esté debidamente articulada con la visión de largo plazo del desarrollo turístico regional. (Lea también: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para evitar la corrupción en Colombia?)

Es evidente que se hace necesario optimizar el uso de los recursos para  construir la infraestructura turística necesaria que responda a los altos estándares de calidad exigidos por los turistas internacionales, la formación del recurso humano, el desarrollo de competencias en el dominio de idiomas, la inversión en seguridad en las ciudades y el campo, la mejora de la movilidad y una mejora en la prestación del servicio que permita explotar de manera sostenible y sustentable la riqueza y biodiversidad de nuestra región.(Lea también: 10 aspectos clave para mejorar la movilidad en Villavicencio)

Igualmente, el Meta debe articularse con otros departamentos de la Orinoquia para ofrecer rutas turísticas que resulten atractivas para los actuales y potenciales turistas especialmente en turismo de salud, rural, de aventura, educativo, de congresos y convenciones, cultural, deportivo, residencial, de compras, etc. y aprovechar las nuevas tecnologías para posicionarnos, a través de las redes sociales, en los mercados internacionales. (Lea también: Una década perdida para Villavicencio).