Villavicencio entre las tres ciudades del país con mayor alza en el costo de vida

Villavicencio registró una variación anual del Índice de Precios al Consumidor – IPC de 5,99 %, superior al promedio nacional (5,51 %), reflejando presiones persistentes en los precios de bienes y servicios básicos, especialmente en alimentación, educación y vivienda. Este dato ubica a la capital del Meta entre las tres ciudades con mayor inflación del país, superando a ciudades como Bogotá (5,80 %), Medellín (5,44 %), Barranquilla (5,40%) y Cali (5,05 %), pero por debajo de Bucaramanga (6,17 %) y Pereira (6,02 %), las dos ciudades con mayor incremento del IPC en el último año.

Restaurantes y hoteles con un crecimiento del 9,20% es la división de gastos que mas ha contribuido al incremento de la inflación en Villavicencio en el último año. Los precios de comidas fuera del hogar siguen al alza, impulsados por los costos adicionales asociados al abastecimiento de agua, así como el incremento del costo de energía y alimentos procesados. Por lo tanto, la carencia en el suministro constante de agua potable (durante cerca de seis meses) genera un efecto multiplicador de la inflación, especialmente por la necesidad que tienen hogares y empresas para abastecerse de fuentes alternativas más costosas.

La inflación superior al promedio nacional que experimenta Villavicencio, sumado a fallos en la prestación de servicios básicos, puede conducir a una espiral de precariedad; más gasto en lo básico, menos ahorro, menor capacidad de consumo y menor crecimiento económico regional.

Las cuatro siguientes divisiones de gastos que más han impulsado el incremento del costo de vida para los hogares villavicenses son; Alimentos y bebidas no alcohólicas (7,95 %) dado el encarecimiento de cereales, carnes y lácteos por mayores costos logíticos por el cierre de la Vía al Llano, Educación (7,83 %) por el ajuste de matrículas y pensiones educativa, Muebles, artículos para el hogar y conservación (7,28 %) por mayores costos de importación y Salud (5,37 %) por un aumento en precios de medicamentos, servicios particulares y atención especializada.

Este comportamiento evidencia una inflación local de naturaleza estructural, más relacionada con el costo de los servicios básicos como agua potable, salud y educación, que con los choques de oferta. Los hogares de ingresos medios y bajos son los más vulnerables, pues destinan una mayor proporción del gasto a bienes y servicios básicos cuyo crecimiento supera el promedio nacional. Si se mantiene la actual tendencia, Villavicencio podría cerrar 2025 con una inflación anual superior al 6%, por encima de la proyección del Banco de la República (5,1 %). Esto sugiere que la ciudad podría tardar más en consolidar la estabilidad de precios, especialmente si persisten las deficiencias en la prestación de servicios básicos y los incrementos tarifarios en energía, aseo y educación.

Tasa de usura del 53%, trampa de la pobreza y la desigualdad en Colombia

El acceso al crédito es un factor de gran relevancia para el desarrollo económico y social de cualquier nación, ya que este permite que muchos hogares/individuos y empresas asuman inversiones que de otra forma no sería posible.

Para el primer periodo del año 2016 la tasa de usura para el microcrédito es del 53.13%, para el crédito de bajo monto es del 52.16% y para el crédito de consumo y ordinario es del 29.52%. De otra parte, la tasa de captación representada por los Certificados de Depósitos a Término 360 días (CDT360) es del 7.5% y para los Depósitos a Término Fijo – DTF a 90 días la tasa de interés anual es del 6.0%.

Modalidad de crédito que aplica Interés Bancario Corriente Usura Vigencia
Microcrédito 35.42% 53.13% 1º Oct. 2015 al 30 Sep. 2016
Consumo de bajo monto 34.77% 52.16% 1º Oct. 2015 al 30 Sep. 2016
Consumo y Ordinario 19.68% 29.52% 1 º Ene. 2016 al 31 Mar. 2016

Lo anterior significa que un colombiano que invierta un millón de pesos en un CDT360 obtendrá una utilidad  $74.900, mientras que la entidad financiera por prestar el mismo monto puede llegar a obtener $531.300. Por lo tanto, el ciudadano obtiene una rentabilidad del 7.5% anual y la entidad financiera por la intermediación puede obtener una rentabilidad del 45.6% en el mismo periodo.

En el caso del crédito educativo del ICETEX, entidad pública encargada de facilitar la formación de alto nivel a los jóvenes colombianos, maneja una tasa de interés anual del IPC+11 puntos, es decir el 17.7% y puede llegar al 29.5% con el interés moratorio (para que se haga una idea, el tipo de interés promedio para tarjetas de crédito en la Eurozona es del 16.9%). Esta entidad altamente burocratizada tiene gastos de funcionamiento de más $46 mil millones anuales, recursos que podrían beneficiar a más jóvenes colombianos si fuesen administrados por entidades sin ánimo de lucro, con una tasa de interés igual al IPC + 1 punto para gastos de gestión del crédito.

En lo que respecta al crédito de vivienda, mientras un ciudadano en España por un crédito de $150 millones a 30 años asume cuotas mensuales de $504.000, un colombiano por el mismo monto y por el mismo período asume cuotas mensuales de $1.370.000. Lo anterior, debido a que la tasa de interés para crédito de vivienda en España es de 2.3% anual, mientras que en Colombia es de aproximadamente 11.0%.

Estas tasas han permitido que el señor Luis Carlos Sarmiento Angulo, financiador de las campañas presidenciales en Colombia y propietario del Grupo Aval, se encuentre entre los 80 hombre más ricos del mundo según la Revista Forbes y ocupa el tercer lugar entre los millonarios que derivan su fortuna del sector financiero.

Los colombianos propietarios de micro y pequeñas empresas, estudiantes y los hogares en general acceden al crédito con altas tasa de interés y altos costos de los servicios financieros (cuotas de manejo, costo de estudio de crédito, pólizas de garantía, seguros, 4×1000, etc.), el Banco de la República que tiene por función constitucional la administración (NO la acumulación) de las reservas internacionales, dispone de recursos cercanos a los $160 billones, parte de ellos invertidos en bonos del tesoro de los Estados Unidos de América con rentabilidades que no superan el 1.0% anual.

Si observamos medidas como el irrisorio incremento del salario mínimo definido por el gobierno nacional para el año 2016, en contraste con el aumento de las tasas de interés para el acceso al crédito, el incremento en el IPC del 6.7%, la devaluación del peso frente al dólar que ha incrementado el precio de los insumos y materias primas importadas (el Banco de la República se ha hecho el de la vista gorda), el incremento de tarifas de servicios públicos y transporte urbano, el incremento de impuestos de vehículos y de valorización, todo ello sumado apunta a que la consigna del gobierno nacional es empobrecer a los hogares y pequeños empresarios colombianos.

Por lo tanto, está en manos de los ciudadanos exigir a los honorables senadores, congresistas y al gobierno nacional que tomen las medidas necesarias que permitan regular las tasas de interés y que disponga de parte de la riqueza de los ciudadanos representado en las reservas internacionales, lógicamente que no amenacen la estabilidad del país, para que sean puestas en el mercado financiero nacional a través del Banco Agrario (otra entidad que hace parte del portafolio burocrático del gobierno nacional) con el objeto de suplir la demanda de microcrédito, crédito educativo y de vivienda, de tal forma que más colombianos puedan salir de la trampa de la pobreza, gracias al acceso al crédito con tasas en un marco de comercio justo.