Villavicencio ha experimentado en los últimos años un crecimiento poblacional acelerado como resultado del desplazamiento forzado por el conflicto armado y el boom petrolero, entre otros factores. En contraste, la infraestructura pública y de servicios no se ha desarrollo al mismo ritmo, dando como resultado un deterioro en la calidad de vida de los villavicenses.
Después de la seguridad, salud y empleo, la movilidad es uno de los temas que más preocupa a los ciudadanos. El crecimiento del parque automotor, el rezago en la infraestructura y deterioro de la malla vial, la escasez de ciclorrutas, los problemas de semaforización, la falta de cultura ciudadana, el escaso sentido de pertenencia por la ciudad, el desconocimiento de las normas de tránsito, la falta de modernización del sistema de transporte público urbano y la demora en el desarrollo de un sistema alterno de transporte público han generado que los tiempos de desplazamiento se incrementen de manera sustancial. (Lea también: 10 aspectos claves para mejorar la movilidad en Villavicencio)
Como respuesta al problema de movilidad la anterior Administración adoptó la medida de Pico y Placa, que no es otra cosa que la violación al derecho constitucional a la libre locomoción y un reflejo de la incapacidad de los gobernantes de brindar soluciones estructurales a los principales problemas de la sociedad, convirtiéndose finalmente en un negocio para los agentes de tránsito, los operadores de grúas y patios, así como para la firma Sertravi.
Contar con un sistema público eficiente de transporte público de pasajeros tendría una importante incidencia en la movilidad. El modelo actual de transporte público se diseñó hace cerca de medio siglo y por lo tanto, no responde a las necesidades y expectativas de una ciudad en pleno crecimiento y desarrollo.

El diseño de los buses no es adecuado para el transporte urbano de pasajeros; un sistema de pago obsoleto que genera demoras y pérdida de concentración del conductor (conduce y cuenta monedas); accidentes y problemas de convivencia como resultado de la guerra del centavo; pérdida de tiempo para los pasajeros en paradas frecuentes y prolongadas; autobuses que detienen el tráfico al recoger y descargar pasajeros en sitios no permitidos; etc. (Lea también: Una década perdida para Villavicencio)
Aunque existen diversas alternativas para financiar la modernización del sistema, mencionaré tres a partir de las cuales podría surgir la discusión en torno al tema. La primera es contar con un sistema financiado con recursos públicos; adquirir los autobuses a través de leasing, construir paraderos, contratar a los conductores y adoptar la tecnología para modernizar el sistema. La ventaja de este sistema es que el valor del pasaje disminuirá significativamente en el mediano plazo y largo plazo gracias a que el sistema se autofinancia una vez se amortice la inversión en autobuses e infraestructura, vía recaudo de pasajes, así como publicidad en paraderos, al interior y exterior de los autobuses y en las tarjetas recargables.
La segunda opción es mediante financiación mixta; los actuales propietarios de autobuses adquieren los nuevos vehículos y los arriendan al sistema. El administrador del sistema transfiere un porcentaje de los ingresos por pasajes a los propietarios de autobuses y otro porcentaje para el pago de conductores y demás gastos de operación e inversión del sistema.
Aunque la ciudad en este momento debería estar pensando en la definición de las primeras rutas del tranvía que comunique la ciudad de extremo a extremo, considero que pensar en modernizar el transporte de autobuses es una tarea que no puede seguir siendo postergada por la administración municipal.
¿Cuál considera que es la mejor alternativa para modernizar el sistema de transporte público urbano de pasajeros en la ciudad de Villavicencio?
