El DANE publicó recientemente las cifras del mercado laboral para el trimestre de mayo a julio de 2025, evidenciando que el país registró una tasa de desempleo del 8,8%, la más baja en los últimos ocho años. Igualmente, el informe destaca el buen comportamiento en las cifras de ocupación laboral en Villavicencio, dado que la capital del departamento del Meta registró la segunda tasa de desempleo más baja del país, con un 7,7%. Asimismo, Villavicencio destaca entre las tres ciudades capitales con menor desempleo juvenil, al registrar una tasa del 13,5%, muy por debajo del promedio nacional del 15,5%.
Sin embargo, la informalidad laboral en Villavicencio se incrementó en el trimetres mayo a julio de 2025 frente al mismo periodo de 2024, alcanzando una tasa del 53,1%. El comportamiento de la tasa de informalidad en Villavicencio va en contra vía de la tendencia nacional, evidenciando que la informalidad laboral se ha convertido en un problema estructural, crónico y persistente de la economía local, con consecuencias nefastas en la calidad de vida de los villavicenses. Es importante destacar que Villavicencio oferta el 51% del total de empleos del Departamento, y aunque no existen datos de informalidad laboral del nivel departamental, investigaciones del Banco de la República sugieren que la tasa de informalidad en cabeceras municipales y área rural en el Meta podría superar el 85%.
Al analizar las estadísticas del DANE para el periodo 2018 a 2024 se observa que en el Departamento se crearon cerca de 19.900 nuevos puestos de trabajo, de los cuales, cerca de 7.660 corresponden a actividades profesionales, científicas, técnicas y de servicios administrativos y alrededor de 5.500 a la administración pública, defensa, educación y atención de la salud humana. Estas cifras contrastan con los datos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior – SNIES del Ministerio de Educación Nacional – MEN, que revelan que en el Departamento del Meta en el mismo periodo se graduaron más de 37.700 jóvenes del nivel universitario, técnico y tecnológico.
Sin embargo, el Índice Departamental de Competitividad – IDC evidencia que el Departamento del Meta ha perdido competitividad frente a otros departamentos del país en términos de cobertura bruta en formación universitaria, a pesar de que el Departamento ha logrado incrementar la cobertura en formación universitaria al pasar del 27% en 2018 al 31% en 2024. Sin embargo, las cifras del Meta distan mucho de Bogotá D.C., que logró en el último año alcanzar una cobertura universitaria del 86%. En cuanto a cobertura en formación técnica y tecnológica, el Departamento del Meta sufre un retroceso al pasar del 7,6% en 2018 al 5,5% en 2024, y por ende una caida en el ranking en el IDC, mientras que Bogotá avanza de manera satisfactoria al ampliar la cobertura del 31% al 44% en el mismo periodo.
Actualmente, el Departamento del Meta cuenta con más de 35 mil estudiantes matriculados en educación superior, de los cuales 29.700 cursan carreras universitarias, 4.500 en programas de nivel tecnológico y menos de mil estudiantes en el nivel técnico profesional, por lo que cada año se estima que cerca de seis mil profesionales, técnico y tecnólogos se incorporarán al mercado laboral. Lamentablemente, el mercado laboral de Villavicencio, y del Departamento del Meta en su conjunto, no tiene la capacidad de absorber el creciente número de profesionales, por lo que muchos jóvenes tendrán que desplazarse a otras ciudades del país en busca de oportunidades laborales o incluso, migrar del país para lograr su desarrollo profesional.
Al examinar la estructura del mercado laboral evidenciamos que el grueso del empleo en el departamento del Meta se concentra en actividades de menor valor agregado, altos niveles de informalidad y bajos salarios. Actividades como comercio, reparación de vehículos, agricultura, ganadería, construcción, entretenimiento, alojamiento, servicios de comida, transporte y almacenamiento, acaparan más del 70% de la población ocupada del Departamento, mientras que la administración pública suma cerca del 11% del total del empleo, aunque con un mayor grado de formalización, se enfoca en la prestación de los servicios esenciales del Estado, con bajos niveles de productividad.
La falta de políticas públicas orientadas al desarrollo del aparato productivo, el bajo nivel de industrialización, la casi inexistente canasta exportadora, la ausencia de un sistema de investigación, desarrollo e innovación robusto y el incipiente ecosistema emprendedor, dificultan la incorporación de la mano de obra calificada al tejido empresarial. Como resultado, se genera una fuga de cerebros que implica pérdidas incalculables para el país dado los altos costos en los que incurre el Estado para la formación del talento humano desde la educación inicial hasta la formación superior, así como la subutilización de la mano de obra calificada que se logra enganchar al mercado laboral. Para el año 2024 la tasa de subocupación para el Departamento del Meta se ubicó en el 6,8%, lo que implica que más de 37 mil metenses contaban con empleos que no se ajustaban a sus competencias.
Los recientes datos del Índice Subnacional de Emprendimiento – ISEM 2025 demuestran que el ecosistema emprendedor de Villavicencio sigue perdiendo competitividad en el ránking nacional al pasar del puesto 17 en 2024 al puesto 18 (de 23 posibles) en 2025. Al revisar de manera detalla los diferentes pilares que componen el ISEM 2025, se evidencia que Villavicencio presenta su peor desempeño en el pilar de Financiamiento, al pasar del puesto 13 en 2024 al puesto 18 en 2025, con una calificación de tan solo 2,08 de 10 puntos posibles. En el Pilar Capital humano, habilidades y competencias, Villavicencio ocupa la última posición del ranking nacional con una calificación de 2,52 sobre 10 puntos posibles.
En el Pilar Adopción tecnológica e innovación intraempresa Villavicencio se ubica en el puesto 20 del ISEM 2025 debido al bajo nivel de adopción de nuevas tecnologías y el escaso desarrollo de procesos de innovación empresarial y en el Pilar Desempeño emprendedor, igualmente, ocupa el puesto 20, evidenciando un bajo desempeño de los emprendimientos una vez materializados, dada la baja calidad de las iniciativas impulsadas por el ecosistema empresarial local y su bajo impacto agregado a nivel social y económico. En el Pilar Ecosistema innovador y generación de conocimiento, Villavicencio se ubica en la última posición en el indicador grupos de investigación y en el puesto 21 en los indicadores; investigadores per capita y registros de patentes concedidas. Paradójicamente, la ciudad ocupa la primera posición en el ránking nacional en el indicador Regalías destinadas a proyectos de Ciencia, Tecnología e Innovación – CTeI.
A pesar de las grandes deficiencias institucionales y la carencia de políticas de apoyo a los emprendedores, Villavicencio obtine una buena calificación en el Pilar Capital Social del ISEM 2025, el cual mide la percepción que tiene los emprendedores y empresarios sobre el emprendimiento y las oportunidades que le brinda el entorno empresarial. Asimismo, en el Pilar Entorno de negocios Villavicencio obtiene su mejor desempeño, conservando la segunda posición frente a la medición del año 2024. En este pilar Villavicencio destaca en indicadores como facilidad para iniciar una empresa, facilidad para el comercio internacional, facilidad para cerrar una empresa, tasa de ocupación y tasa de empleadores, este último indicador hace referencia al porcentaje de ocupados que se definen como patrón o empleador.
Finalmente, podemos concluir que aunque el Departamento del Meta avanza en la formación del talento humano en la educación superior, la carencia de políticas públicas que impulsen el desarrollo del aparato productivo ha generado barreras que impiden la incorporación de la mano de obra calificada el sector real de la economía. Por lo tanto, se requiere de una estrategia de largo aliento que incentive la inversión privada en el Departamento, la consolidación de mecanismos de financiación pública a las iniciativas de los emprendedores, la transferencia de capacidades en Investigación, Desarrollo e Innovación – I+D+i de la academia al sector productivo y una participación más activa de las universidades en la gobernanza del Departamento que garantice la incorporación de sus egresados al mercado laboral, la generación de riqueza y una mejor calidad de vida para los ciudadanos.