¿Qué esperamos del Gobierno y del Congreso luego de las multitudinarias marchas iniciadas el 21N?

El mensaje de los ciudadanos ha sido contundente, se requieren reformas estructurales que generen un cambio de rumbo en la política económica y social del país. Aunque en su mayoría son problemas heredados, el actual gobierno no ha logrado convencer a los ciudadanos de tener la capacidad y sobre todo el interés de dar solución a las mayores preocupaciones de los colombianos. El Congreso de la República, quien co-administra el país a través de la aprobación del presupuesto nacional, la aprobación del marco fiscal, así como las normas que regulan el funcionamiento del Estado, se ha hecho el de la vista gorda frente a las exigencias de los ciudadanos.

La pérdida de credibilidad del gobierno nacional reflejado en el alto nivel de desaprobación de su gestión que ya supera el 70% y la incapacidad del Presidente de conectarse con los ciudadanos, ha conducido a millones de colombianos a volcarse a las calles exigiendo soluciones inmediatas. Por esta razón, el presidente Duque debe tomar de manera urgente una serie de medidas que envíen un parte de tranquilidad a los ciudadanos y que de paso, permita recobrar la legitimidad de su gobierno.

Algunas de las medidas que considero debería contemplar el Presidente Duque y el Congreso de la República para recobrar la calma de los ciudadanos pasa por los siguientes puntos:

1. Relevo del actual comandante del Ejército, dado el retroceso en la seguridad del país, el incremento en la violación de los DDHH, la desaparición forzada de líderes sociales y desmovilizados de las FARC, la muerte de los ocho menores en las selvas del Caquetá y los recientes hechos de corrupción en la institución. Así mismo, el relevo del comandante de la Policía Nacional por los desmanes del ESMAD en las marchas pacíficas de los últimos días.

2. Relevo de los Ministros de Hacienda y de Trabajo dada su impopularidad e incapacidad de brindar una solución al problema del alto desempleo en el país. Por lo anterior, se deben nombrar como ministros a dos expertos en temas de desarrollo económico y social y generación de empleo.

3. El objetivo central de la Ley de Crecimiento Económico sea la eliminación progresiva de los más de 250 beneficios tributarios a empresas y dueños del capital, como una medida de capitalismo responsable que permita un recaudo de $10 billones en el primer año y que podrían destinarse a financiar los siguientes rubros:

  • Cumplir los compromisos adquiridos con el movimiento estudiantil y que se relaciona con la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación.
  • Ejecutar un plan de choque para la generación de 100 mil nuevos puestos de trabajo. Al colocar el dinero en el bolsillo de los ciudadanos, que no cuentan con capacidad de consumo, se reactiva la economía generando un círculo virtuoso de crecimiento económico.
  • Fortalecer financieramente el Fondo Emprender e iNNpulsa Colombia para la financiación de emprendimientos, especialmente de jóvenes, madres cabeza de hogar y desmovilizados.
  • Destinar los recursos necesarios para el cuidado de páramos y ríos y la reforestación del territorio, así como la financiación de proyectos de energías renovables.
  • Destinar los recursos necesarios para salvar los hospitales públicos y privados en quiebra, así como para atender a la población que se encuentra a la espera de cirugías y demás tratamientos médicos.
  • Mejorar la reconversión tecnológica de juzgados, Fiscalía, Procuraduría, etc., así como la descongestión del aparato judicial.
  • Financiar el desarrollo agroindustrial y turístico del país.
  • Fortalecer la capacidad investigativa de las entidades del Estado como Policía, Ejército, Procuraduría, Fiscalía, Personería y Defensoría del Pueblo.
  • Acelerar la implementación de los acuerdos de paz con las FARC, especialmente en lo que respecta a la desconcentración de la propiedad de la tierra y la sustitución de cultivos ilícitos a través de proyectos productivos.

4. Retomar los puntos de la consulta anticorrupción y hacer los ajustes normativos que permitan la selección por concurso de méritos del Fiscal General de la Nación, Procurador General de la Nación, Contralor General de la República, así como a sus pares en los departamentos y municipios del país.

5. Prohibir el fracking y la explotación minera en páramos, afluentes hídricos y resguardos indígenas.

6. Derogar el Decreto 2111 de 2019 que crea el holding financiero estatal «Grupo Financiero Bicentenario» y que abre las puertas a la privatización de empresas que son rentables para el Estado, previa aprobación del Congreso de la República.

7. El Ministerio de Trabajo realice un riguroso control a las empresas que violan los derechos laborales de los colombianos y que evaden el pago de las contribuciones al Sistema General de Seguridad Social integral.

8. Eliminar el uso de proyectiles de impacto cinético y revisar los protocolos de actuación del ESMAD. El uso de gases lacrimógenos debe ser la última medida persuasiva y no la primera como ocurre en la actualidad.

9. Retomar los diálogos de paz con las guerrillas del ELN que permita una salida negociada al conflicto armado, que permita el desarrollo agroindustrial y turístico del país.

Finalmente, en el mediano plazo se debe pensar en una reestructuración del Estado bajo un modelo federado, pasando de 32 departamentos a no más de 12 estados subregionales, un congreso unicameral que incluya la eliminación de 260 congresistas, el establecimiento de una norma que limite la brecha salarial y pensional de los servidores públicos (la asignación más alta no debe superar 15 veces la asignación más baja en las entidades del Estado) y por último, implementar un modelo de sustitución de importaciones de acuerdo a las ventajas comparativas y competitivas del país.

¿Qué otras acciones considera podría implementar el Gobierno Nacional para hacer de Colombia un país más equitativo e incluyente?

El Departamento del Meta pierde competitividad y se incrementa la inseguridad, el desempleo y la pobreza extrema

Transcurrido el 80% del periodo de gobierno de Marcela Amaya como Gobernadora del Meta y con una ejecución presupuestal que supera los cuatro billones de pesos, los ciudadanos nos preguntamos cuál ha sido el impacto de la gestión de la actual administración en el mejoramiento de la calidad de vida de los metenses. Para ello, consideramos cuatro importantes indicadores; seguridad, competitividad, pobreza y empleo, los cuales nos permiten una evaluación del desempeño de la Gobernadora y su gabinete.

De acuerdo al Índice Departamental de Competitividad el Departamento del Meta ha perdido dos posiciones en dicho ranking durante el gobierno de Marcela Amaya al pasar de la 11ª posición en el año 2015 a la 13ª posición en el año 2018. La pérdida de competitividad del Departamento se explica principalmente por el deterioro de la calidad y cobertura en la prestación de los servicios de salud y de educación, la escasa sofisticación del aparato productivo y la reducción del tamaño del mercado. La desaceleración de la economía local ha generado que cientos de micro, pequeños y medianos empresarios se hayan visto obligados a cerrar sus establecimientos de comercio por la pérdida de poder adquisitivo de los metenses. Sin embargo, el Departamento se destaca por un importante avance en el pilar de infraestructura.

Esa clase media fragil que empezaba a consolidarse en el Departamento gracias al boom petrolero se ve fuertemente afecta por la falta de una política pública que permita palear la contracción de la economía local, generando un incremento en el índice de pobreza del 15% en los últimos tres años. El Meta pasó de tener cerca de 218.000 personas pobres en 2015 a más de 250.000 en 2018. En pobreza extrema se presenta un crecimiento del 30% en el mismo periodo, es decir, el Departamento pasó de tener alrededor de 58.000 personas en extrema pobreza en 2015 a más de 76.000 en 2018. Por lo tanto, en el periodo del actual gobierno más de 51.000 metenses han caido en la trampa de pobreza. Paradójicamente, Colombia y el resto del mundo presenta una reducción progresiva en los índices de pobreza.

En lo que respecta a la generación de empleo, principal fuente de ingreso de los hogares, el Departamento del Meta ocupó el primer lugar a nivel nacional en crecimiento de población desempleada en el periodo 2016 – 2017 y actualmente se encuentra entre los tres departamentos con mayor tasa de desempleo del país. La tasa de desocupación pasó del 10,2% en 2015 al 12,2% en 2017 y el último dato del DANE señala que el desempleo sigue creciendo en la capital del Departamento al ubicarse en 13% en enero de 2019. Es decir, en el Departamento del Meta actualmente más de 62.000 personas se encuentran en búsqueda de una oportunidad laboral que les permita satisfacer sus necesidades básicas.

En el tema de seguridad el Departamento también presenta un alarmante incremento de actos delictivos como hurto a personas, hurto a residencias, lesiones personales, delitos sexuales, abigeato, amenazas, entre otros hechos que evidencian la incapacidad de las fuerzas militares y de policía de garantizar la seguridad de los metenses. No obstante, como resultado del proceso de paz con las FARC-EP se ha presentado un leve descenso en la tasas de homicidios y de actos terroristas en el Departamento.

A partir de este desalentador panorama surgen diversas inquietudes: 1) El objetivo del Plan de Desarrollo «Meta tierra de oportunidades» era realmente generar oportunidades para los ciudadanos o simplemente poner el presupuesto público al servicio de los grandes contratistas del Departamento, 2) Teniendo en cuenta los pésimos resultados que se evidencian desde el primer año de gobierno de Marcela Amaya, porqué no se hicieron los ajustes que permitieran mejorar el impacto económico y social del gasto público?, 3) Cuál ha sido el papel de la Asamblea del Meta como órgano de control político y coadministrador del Departamento?, 4) Qué acciones han emprendido los senadores y representantes a la cámara por el Meta para evitar los nefastos resultados de la actual administración? y finalmente, 5) Nos enfrentamos a una clase política ambiciosa, mezquina e indolente o sencillamente nuestros líderes carecen de la capacidad de resolver los principales problemas de los ciudadanos?.

Es importante que quede claro la necesidad de un balance entre la inversión en infraestructura física y la inversión social. La generación de empleo, el desarrollo del capital humano, la mejora de la calidad y cobertura en la prestación de los servicios de salud y la consolidación de un aparato productivo capaz de competir en los mercados internacionales deben ser la prioridad para el próximo gobierno. Los ciudadanos debemos ser conscientes que la calidad de nuestros gobernantes es el producto de las buenas o malas decisiones que tomemos a la hora de ejercer nuestro derecho al voto.

El departamento del Meta no se puede dar el lujo de seguir perdiendo la oportunidad de lograr posicionarse como un pólo de desarrollo tecnológico, turístico, agroindustrial y de negocios a partir de la optimización de la inversion de los excedentes de capital que generan las rentas petroleras. Estos recursos, con los que no contaremos en un par de años, son indispensables para construir una tierra de progreso y desarrollo para todos.

El Meta, un Departamento rico con gente pobre

El departamento del Meta es el mayor productor de petróleo del país; cuenta con importantes reservas de gas natural; dispone de más de un millón de hectáreas para la agricultura; abundantes recursos hídricos y biodiversidad representada en más de siete mil especies de fauna y flora que lo proyectan como un destino turístico de talla mundial; un alto porcentaje de la población en edad de trabajar; mano de obra calificada gracias a la presencia de una veintena de universidades y centros de formación técnica y tecnológica; ubicación geoestratégica que le permite acceder a un mercado de más de ocho millones de consumidores a tan solo 90 km y ser el centro de comercio más importante de la Orinoquia; un alto potencial eólico y solar para proveer de energías renovables al país; clima de dos estaciones y abundantes precipitaciones que permiten la producción agrícola durante los 12 meses del año; entre otros factores que la convierten en una de las regiones con mayores ventajas comparativas de América Latina.

A pesar de este panorama que nos llevaría a pensar que la población cuenta con las mejores condiciones de vida, la realidad es que en el Departamento del Meta habitan más de 230 mil personas en la pobreza y otras 60 mil en la pobreza extrema; con altos índices de desnutrición y mortalidad infantil por falta de acceso a alimentos y por enfermedades prevenibles; altas tasas de desempleo, informalidad y precariedad laboral; inseguridad, problemas de movilidad y escasa infraestructura en los centros urbanos; educación de baja calidad, escasa cobertura rural y barreras de acceso a la educación superior; déficit de vivienda urbana y rural; un alto índice de pobreza multidimensional rural superior al 75% en más de la mitad de los municipios; entre otros graves problemas que hace que mucho ciudadanos lleven una vida de miseria y desesperanza en medio de la riqueza de la región.

Aunque existen diversos factores que han generado dicha situación, como el conflicto armado y el abandono del Estado, también es cierto que ha existido una pésima gestión del desarrollo desde el ámbito local en los últimos años. De acuerdo al Atlas de Complejidad Económica de la Universidad de Harvard, el Departamento del Meta presenta una de las estructuras productivas con menor nivel de complejidad del país, lo que no permite avances significativos en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, toda vez que la economía no genera la riqueza y empleos necesarios para absorber la mano de obra disponible.

Datlas Meta

Es inexplicable que en una región de vocación agrícola y pecuaria, una agencia de las Naciones Unidas como es el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas – PMA tenga que hacer presencia distribuyendo alimentos a la población de escasos recursos económicos y a las comunidades indígenas como medida para mitigar el hambre. Esta situación que personalmente me parece vergonzosa, debe llevarnos a reflexionar frente a la forma en que se gestiona el desarrollo económico y social del Departamento. Considero que el Meta no debería ser un receptor de ayuda humanitaria, sino por el contrario ser donante de la misma, por ejemplo a través de alianzas con agencias de cooperación internacional y entidades sin ánimo de lucro que permita la producción, embalaje, transformación y distribución de alimentos, especialmente a regiones como Chocó y Guajira y países pobres como Haití, Etiopía, Somalia, Sierra Leona, Congo, etc., lo que salvaría millones de vidas de niños que mueren de hambre cada año y de paso se generaría empleo en nuestro Departamento.

El Departamento del Meta por desgracia ha contado con una clase dirigente mezquina, avara y desinteresada por la solución de los problemas de los ciudadanos. Afirmación que la historia política del Departamento en los últimos años demuestra; desde un empresario que incursionó en la política y resultó involucrado en hechos de corrupción; pasando por un experimentado contratista elegido para repartir contratos en la época de mayor bonanza petrolera, lo que resultó como poner el lobo a cuidar las ovejas; hasta un exsecuestrado desinformado, desactualizado y descontextualizado, elegido por la compasión de los votantes, que poco o nada le aportó al Departamento y que finalmente hereda el poder para tapar sus desaciertos, continuar ostentando el poder tras bambalinas y disponer de los recursos públicos para apalancar las próximas elecciones. (Lea también: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para evitar la corrupción en Colombia?)

En lo que respecta a congresistas y senadores el panorama no es diferente, son los mismos personajes que se rotan los diferentes puestos de gobierno y representación movidos únicamente por satisfacer su codicia, tarea que se facilita puesto que la delgada línea que separa el presupuesto público del bolsillo de los políticos ha desaparecido. La clase política del Meta se ha convertido en un parásito enquistado en las instituciones, gozando de impunidad ya que como cualquier mafia organizada, se vale de toda clase de artimañas para evadir el cerco de la justicia y lograr perpetuarse en el poder.

La corrupción, el mal manejo de los recursos públicos, la complicidad, benevolencia y permisividad de los votantes hace que el ciclo de pobreza y subdesarrollo parezca no tener fin. Por lo tanto, está en manos de los ciudadanos exigir resultados reales a partir del aprovechamiento del potencial de la región, de tal forma que se traduzca en más y mejores ingresos para los hogares del Meta. (Lea también: A propósito del informe de los primeros 100 días de gobierno del Alcalde de Villavicencio).