¿Por qué los villavicenses desaprueban la gestión de Alexander Baquero? 10 factores que explican el descontento ciudadano


Luego de dos años de gobierno de Alexander Baquero, Villavicencio atraviesa un clima de inconformidad ciudadana que se expresa en diversos hechos de movilización social y un proceso en marcha de revocatoria del mandato, algo inédito en la historia política contemporánea del departamento del Meta y su municipio capital. Aunque el Alcalde manifiesta que su mala imagen es el resultado de una campaña de desprestigio liderada por las bodegas de la oposición, los mamertos o incluso, que la mala percepción sólo existe en las redes sociales, lo cierto es que diversos instrumentos nacionales de evaluación de la gestión territorial analizados en el post; ¿Qué dicen los indicadores de la gestión de Alexander Baquero como alcalde de Villavicencio?, le dan la razón a las mayorías inconformes.

El pasado mes de octubre la firma Cifras y Conceptos publicó los resultados del Panel de Opinión que evaluó la percepción de los líderes de opinión frente a la gestión de los alcaldes de 14 capitales del país, incluida Villavicencio. El alcalde Alexander Baquero se ubicó en el sexto puesto con una calificación de 49/100, lo que indica una opinión dividida de la élite informada de la ciudad. En cuanto a opinión ciudadana, a la fecha no se cuenta con información fiable que permita medir la percepción de los villavicenses frente a la gestión del gobierno local. Sin embargo, los importantes avances de la Inteligencia Artificial nos permiten realizar un análisis cualitativo actualizado a partir de una muestra de cerca de mil publicaciones aleatorias en X/Twitter, Facebook, Instagram y portales de noticias locales.

El resultado, que lógicamente no tiene la misma rigurosidad estadística del Panel de Opinión, arroja un Índice Global de Percepción Ciudadana (IPC) de 34/100. Lo anterior, refleja una percepción ciudadana predominantemente negativa, influida por la crisis del agua, la tensión política y debilidades estructurales del gobierno local. En términos de reputación, los tres temas que representan el núcleo de percepción negativa hacia la actual Administración, son; 1. El acueducto como símbolo de la deuda histórica más visible; es el punto donde se condensa la frustración ciudadana, 2. La situación fiscal explica muchos retrasos, pero también erosiona la confianza, pues la ciudadanía interpreta el argumento de falta de recursos como justificación recurrente, y 3. Los rankings nacionales consolidan una percepción de estancamiento estructural, y su publicación suele ser el momento de mayor conversación digital sobre la gestión.

Tema principalPeso aprox.Sentimiento dominante
Infraestructura (acueducto, obras inconclusas y vías)34%Negativo
Seguridad y orden16%Negativo
Turismo y embellecimiento14%Mixto
Rankings de desempeño (ICC, ICM, IDF)10%Negativo
Concesiones / servicios10%Negativo
Gestión financiera y fiscal8%Negativo
Participación / comunicación5%Mixto
Otros (educación, cultura, víctimas, etc.)3%Mixto

Más allá del debate político partidista, los resultados del Panel de Opinión o el análisis cualitativo que nos brinda la Inteligencia Artificial, la evidencia disponible nos permite identificar diversos factores que, en su conjunto, nos ayudan a explicar la percepción negativa de los villavicenses frente al desempeño de la Administración municipal:

  1. Un gobierno que llega tarde a los problemas. La gestión de Baquero se ha caracterizado por ser reactiva frente a las crisis. La falta de liderazgo visible en la solución de problemas, la carencia de iniciativa propia y la respuesta tardía a las necesidades urgentes de las comunidades han consolidado la percepción de que el gobierno sólo actúa cuando el problema ya estalló o cuando la presión mediática y ciudadana se vuelve insostenible. Un gobierno local que no previene, que no tiene la capacidad de anticiparse a los problemas, sino que solo apaga incendios, difícilmente puede generar cambios estructurales.
  2. Comunicación institucional débil y desarticulada. Aunque el municipio destina recursos ingentes para pauta publicitaria en prácticamente la totalidad de medios locales, varias dependencias de la Administración permanecen invisibles ante la opinión pública. No existe una estrategia clara de comunicación de resultados, ni informes periódicos, ni pedagogía sobre metas, indicadores y avances por sector. Sin información de valor los medios pierden la batalla del relato y por lo tanto, la Administración renuncia a explicar qué está haciendo, cómo y con qué resultados.
  3. Clientelismo y baja meritocracia en el gabinete. La conformación del equipo de gobierno ha estado marcada por cuotas burocráticas y pago de favores más que por criterios técnicos o experiencia probada en la gestión pública. La consecuencia es un gabinete fragmentado, con dependencias sin rumbo y la lealtad en cargos claves corresponde a las casas políticas y no a la actual Administración. Cuando la prioridad es sostener acuerdos políticos y no conformar equipos competentes, la capacidad de diseño, ejecución y seguimiento de políticas públicas se debilita. Por lo tanto, es imprescindible un equilibrio razonable entre lo político y lo técnico.
  4. Una agenda centrada en cálculos electorales. En lugar de concentrar el capital político de la Alcaldía y sus entidades descentralizadas en la solución de los problemas de ciudad, buena parte de los esfuerzos se ha orientado a posicionar su candidato al Congreso de la República. Esa mezcla de gobierno y campaña ha desdibujado la agenda pública y ha convertido la gestión en plataforma electoral, antes que en una herramienta para mejorar la calidad de vida de los villavicenses.
  5. Falta de continuidad responsable en la infraestructura. Los principales proyectos de infraestructura heredados de la Administración anterior, aun con deficiencias de planeación, no han recibido un tratamiento técnico que permita corregir, ajustar y ejecutar. La ausencia de voluntad política para sacar adelante dichas obras genera una percepción negativa en los ciudadanos por el riesgo de convertirse en elefantes blancos, con la inminente pérdida de recursos de los contribuyentes. Un gobierno serio y comprometido con la ciudad no se limita a cuestionar lo heredado; corrige y entrega resultados.
  6. Distanciamiento del Gobierno nacional y pérdida de oportunidades. La relación distante con el Gobierno Nacional ha tenido efectos negativos en la capacidad de la ciudad para acceder a programas, proyectos y recursos estratégicos. Un municipio capital que no logra articularse con los ministerios y entidades del orden central se autoimpone un techo a sus posibilidades de financiación y de ejecución de proyectos de alto impacto.
  7. Incapacidad para gestionar recursos externos clave. Sumado a la incapacidad de atraer recursos del orden nacional, la Administración local no evidencia gestión de recursos de otras fuentes de financiación como; son banca multilateral, alianzas público-privadas, cooperación internacional, etc. Ni el Alcalde, ni su gabinete han demostrado capacidad de gestión. Por el contrario, proyectos emblemáticos como el Hospital para la Paz, la nueva fuente de captación de agua potable para la ciudad o el aeropuerto internacional, incluido en el Plan Nacional de Desarrollo, terminan desvaneciéndose o siendo reubicados en otros municipios por falta de diligencia y eficiencia administrativa. La ciudad pierde oportunidades históricas de avanzar en proyectos clave para su desarrollo.
  8. Parálisis de los proyectos estratégicos del propio Plan de Desarrollo. La Administración completó el 50% de su periodo de gobierno, sin que ninguno de los grandes proyectos estratégicos del actual Plan de Desarrollo haya iniciado ejecución material. Aunque la Alcaldía reporta una ejecución global cercana al 72% y recursos comprometidos por cerca de dos billones de pesos, no hay claridad sobre el avance concreto de los 27 proyectos prioritarios. La brecha entre cifras agregadas de ejecución y realidades visibles en los territorios es cada vez más evidente para los ciudadanos.
  9. Alianzas políticas que no se traducen en resultados. El principal aliado político del Alcalde es la Gobernadora del Meta. Sin embargo, esta alianza no ha logrado traducirse en proyectos compartidos de gran impacto ni en un liderazgo coordinado para enfrentar los problemas locales. La falta de experiencia y de iniciativa a nivel departamental, sumado a la debilidad de la Administración Municipal ha derivado en una dupla de gobierno que no gestiona, no lidera y no resuelve. Es, en términos prácticos, una alianza improductiva para los villavicenses.
  10. Carencia de control político-administrativo. Ante la inexistencia de un control efectivo de la gestión local por parte del Concejo Municipal (cooptado por acuerdos políticos que inhiben su función constitucional), medios de comunicación subordinados a la pauta oficial y un Alcalde que no asume con humildad su responsabilidad frente a la mala gestión de la ciudad y la errática priorización del gasto público, emerge en los villavicenses un sentimiento de que la Administración, y la institucionalidad en su conjunto, actúan de espalda a los intereses de los ciudadanos. Como resultado, emerge una ciudadanía empoderada en defensa de su ciudad.

Finalmente, esta situación pone en evidencia que Villavicencio necesita un gobierno capaz de anticiparse a los problemas, de construir equipos técnicos sólidos, de dialogar con todos los niveles de gobierno y de rendir cuentas de manera transparente. La experiencia de estos dos primeros años de administración de Alexander Baquero deja la sensación de una oportunidad desaprovechada y el proceso de revocatoria del mandato revela que buena parte de la ciudadanía no solo está inconforme, sino que reclama, con razón, un estándar mucho más alto de gestión pública, lo que sin lugar a dudas marca un nuevo hito en la historia política de Villavicencio y el Departamento del Meta.

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