Educación y competitividad: el Meta ante el desafío de diversificar su formación superior


En los últimos años, el debate sobre el desarrollo regional ha girado con fuerza en torno al papel de la educación superior en la competitividad, la productividad y la generación de empleo. En el departamento del Meta, los datos recientes del DANE evidencian que la tasa de informalidad laboral en Villavicencio se ha mantenido prácticamente constante en el periodo pospandemia, al pasar del 52% en 2021 al 51,5% en 2025. En el sector rural, sin embargo, la informalidad laboral puede alcanzar niveles cercanos al 85 %.

A pesar de ello, la tasa de desempleo ha mostrado una disminución significativa; del 11,5% al 6,6% en el mismo periodo, lo que representa una reducción del 43 % (o -5,9 puntos porcentuales). Este comportamiento, más que reflejar una mejora estructural del mercado laboral, evidencia que muchas personas que enfrentan dificultades para acceder al empleo formal desisten de la búsqueda activa de trabajo y migran hacia la informalidad.

Una expansión universitaria que no basta

Aunque el crecimiento en la matrícula universitaria en el Meta es alentador, los logros alcanzados aún no son suficientes. Según datos del Ministerio de Educación Nacional, la matrícula en educación superior en el Meta pasó de 33.765 estudiantes en 2016 a 36.581 en 2024, lo que refleja un incremento del 8,34 % en ocho años. Sin embargo, al desagregar por niveles de formación, se observa un panorama desigual: la cobertura técnica y tecnológica ha decrecido cerca del 25 %, situándose muy por debajo de la media nacional y de departamentos con mayores niveles de competitividad. Estas regiones no solo cuentan con una oferta más amplia de programas técnicos y tecnológicos, sino también con posgrados más diversificados y vinculados a la innovación regional.

(Lea también: Qué dicen los indicadores del DANE sobre la evolución del mercado laboral en Villavicencio?).

Educación superior por nivel – SNIES 2024

DepartamentoIDC 2025UniversitariaTécnica y TecnológicaPosgrado
Bogotá D.C.153 %35 %12 %
Santander459 %31 %10 %
Caldas766 %23 %10 %
Boyacá1074 %21 %5 %
Meta1681 %15 %4 %
Promedio Nacional64 %28 %8 %

Educación y competitividad: dos caras de una misma moneda

El Índice Departamental de Competitividad (IDC 2025) ubica al Meta en la posición 16 (de 33 posibles), mientras que Bogotá D.C. ocupa el primer lugar, Santander el cuarto, Caldas el séptimo y Boyacá el décimo. Estas posiciones reflejan la capacidad diferencial para articular educación, innovación y productividad. En el Meta, el crecimiento educativo aún no se traduce en una reducción sustancial de la informalidad laboral. Para cerrar esta brecha, la formación técnica y tecnológica debe convertirse en un eje estratégico del desarrollo regional, alineado con los sectores productivos de mayor potencial: agroindustria, energía, logística y turismo.

La necesidad de una educación con pertinencia territorial

Ampliar la oferta en programas técnicos, tecnológicos y de posgrado en áreas como energías renovables, gestión ambiental, agroindustria digital, tecnologías de la información, hotelería y turismo sostenible, así como logística inteligente, es esencial para construir un modelo educativo conectado con la realidad del territorio. La evidencia muestra que las regiones con mayor cobertura técnica y tecnológica presentan menores niveles de informalidad y mayor empleabilidad juvenil. En el caso del Meta, fortalecer el vínculo entre formación, empresa y territorio permitirá transformar la expansión educativa en empleo de calidad y productividad sostenible.

(Lea también: Desempeño de Villavicencio según el Índice de Competitividad de Ciudades – ICC 2025).

Los indicadores del mercado laboral en Villavicencio revelan, por tanto, una necesidad urgente: fortalecer el capital humano local como camino estratégico para generar empleo de calidad.

Turismo educativo: una oportunidad emergente

El turismo educativo se perfila como una oportunidad complementaria de gran proyección para el Meta. Gracias a su ubicación estratégica, biodiversidad y cercanía con Bogotá (principal centro de consumo y negocios del país), el Departamento tiene las condiciones para posicionarse como un destino educativo nacional e internacional. Programas de formación ligados a la naturaleza, la ecología, el turismo o el emprendimiento innovador podrían atraer matrícula, inversión y empleo, dinamizando sectores complementarios como vivienda, transporte, alimentación, vestuario y servicios. Así mismo, un mayor flujo de estudiantes foraneos representa una mejora significativa en la economía de las familias de acogida.

Caldas: un modelo inspirador

El departamento de Caldas ofrece un ejemplo claro de cómo la educación puede convertirse en motor económico. En 2024 contaba con 31.900 estudiantes universitarios, 11.200 técnicos y tecnológicos y 4.900 de posgrado. En contraste, el Meta registraba 29.700 universitarios, 5.300 técnicos y tecnológicos y 1.500 en posgrado. Aunque ambos territorios tienen volúmenes similares en matrícula universitaria, Caldas duplica al Meta en formación técnica y tecnológica y lo triplica en posgrados, lo que explica su mejor posicionamiento competitivo y su condición de destino académico nacional e internacional. El 30 % de los estudiantes de la Universidad de Caldas provienen de fuera del departamento, generando un impacto positivo en la economía local a través del consumo en vivienda, alimentación, transporte y servicios, lo que refuerza la importancia del turismo educativo como industria emergente.

(Lea también: Villavicencio continúa rezagada en términos de desarrollo integral, revela el Índice de Ciudades Modernas 2025).

El reto para el Meta

El Meta tiene ante sí una oportunidad histórica: construir un auténtico ecosistema de conocimiento, donde la investigación aplicada, la innovación empresarial y la formación para el trabajo se integren en función de las necesidades del territorio. Simultáneamente, puede avanzar hacia su posicionamiento como destino de turismo educativo, especialmente a lo largo del eje Villavicencio–Restrepo–Acacías–Granada. Lograrlo requiere un compromiso compartido entre instituciones educativas, sector público, gremios, empresas, ONGs y cooperación internacional. Consolidar un Cluster de Educación Superior del Meta podría ser el primer paso para transformar la región en un polo de desarrollo impulsado por el talento local, la educación técnica y la competitividad.

(Lea también: Villavicencio en riesgo financiero, revela el Índice de Desempeño Fiscal – IDF 2025 del DNP).

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