El Índice Departamental de Competitividad – IDC es una importante herramienta que mide de manera objetiva la gestión de los mandatarios regionales y da luces a los gobiernos entrantes en torno a los factores clave para la generación de oportunidades de desarrollo para sus ciudadanos. En la más reciente edición del IDC – 2023 el ranking le otorga a Bogotá D.C. la primera posición (de 33 posibles) con una puntuación de 8,47 (de 10), mientras que el departamento del Meta presenta una caída de dos posiciones frente al ránking de 2022, ubicándose en el puesto 17 con una puntuación de 4,60.
Los pilares en los que el Meta pierde competitividad en el último año son; Entorno para los negocios cae siete posiciones, Sofisticación y diversificación del aparato productivo cae cinco posiciones, Educación básica y media pierde cuatro posiciones, Salud pierde dos posiciones y Tamaño del mercado pierde una posición. En los pilares en los que gana competitividad en el último año son; Mercado laboral gana siete posiciones, Instituciones gana cinco posiciones, Innovación gana tres posiciones y en Infraestructura y Educación Superior gana una posición.

El mediocre resultado obtenido por el Departamento del Meta en el ránking nacional es injustificable y preocupante si se tiene en cuenta que el Meta es uno de los departamentos más ricos del país y con mayor potencial de crecimiento de América Latina gracias a sus ventajas comparativas (potencial turístico, producción de petróleo y gas, frontera agrícola, ubicación geoestratégica; nodo logístico, producción de energía solar, etc.).
Si analizamos el desempeño del Departamento frente al IDC en el periodo 2020-2023 se evidencia que las regalías petroleras no han generado un impacto positivo en términos de competitividad, el Departamento se estanca en la misma posición en el ránking (puesto 17) y su puntuación desciende de 4,62 en 2020 a 4,60 en 2023. Lo paradójico del tema es que el departamento del Meta es el mayor receptor de regalías minero energéticas del país; en el periodo 2019 – 2022 ha recibido por este concepto más de 2,36 billones de pesos y espera recibir en el bienio 2023-2024 otros 2,66 billones de pesos gracias a su contribución superior al 50% de la producción petrolera del país.
En la siguiente matriz se presentan los componentes en los que el departamento del Meta ha presentado mayor variación en los indicadores de competitividad en los últimos cuatro años, es decir, el periodo 2020-2023 (entre paréntesis se incluye la variación del indicador en el periodo de análisis y lo que se espera es que todos los indicadores tengan una variación positiva y alcancen los 10 puntos que es el mejor desempeño posible):

Tabla 1. Componentes en los que el Meta presenta los mayores avances y retrocesos en el IDC periodo 2020-2023. 
Tabla 2. Componentes en los que el Meta presenta los mayores avances y retrocesos en el IDC periodo 2020-2023.
Como se puede observar el Departamento del Meta logró un avance significativo en los últimos cuatro años en dos componentes; 1. Infraestructura vial, lo que explica el descenso en los costos de transporte de mercancías a aduanas, y 2. Mercado laboral gracias a la inversión en infraestructura vial, el repunte de la actividad petrolera, el desarrollo de nuevos proyectos de vivienda y la reactivación económica postpandemia, lo que generó nuevos puestos de trabajo especialmente para mano de obra no calificada.
Asimismo, el Departamento del Meta tiene importantes retos en materia de salud, educación, seguridad, TIC, CTeI y desarrollo empresarial, sectores en los que las regalías no han generado un impacto positivo, por el contrario, se evidencia un deterioro no sólo en términos de competitividad sino también en calidad de vida de los metenses. Es importante resaltar que el Plan de Desarrollo Departamental «Hagamos Grande al Meta» se formuló con una proyección de ingresos de regalías petroleras de 1,47 billones de pesos para el periodo 2020-2023, proyección muy por debajo de los ingresos reales que ha recibido el Departamento y que asciende para dicho periodo a 3,16 billones de pesos, es decir los ingresos por concepto de regalías se duplicaron gracias a los precios internacionales del barril de petróleo y a la reciente reforma a la ley de regalías. Es importante resaltar que los recursos por concepto de regalías son recursos diferentes a las transferencias de la Nación y los recursos propios que para el Departamento del Meta asciende a los 967 mil millones de pesos para la vigencia 2023.
A pesar de que en el Plan de Desarrollo Departamental se menciona 200 veces la palabra competitividad y que se dispone de recursos más que suficientes para superar con creces las metas propuestas en dicho Plan, lo cierto es que su ejecución a la fecha no ha generado un mayor impacto en el Índice de Competitividad, entre otros factores, por fallas en la estructuración de la metas del Plan de Desarrollo para el cuatrienio 2020-2023.
Un ejemplo, de los muchos que podríamos mencionar, son las metas propuestas en el Sector 35. Programa 1. Productividad y competitividad de las empresas del Departamento del Meta las cuales deben ser cumplidas por la Secretaría de Competitividad y Desarrollo Económico. En este Programa se definieron cinco metas; formulación de una política pública, elaboración de un documento de lineamientos técnicos, elaboración de un documento normativo, actualización de cuatro documentos de seguimiento y finalmente, beneficiar a 500 personas con herramientas de financiación. Lógicamente estas metas poco o nada le aportan a la mejora de la productividad y competitividad de las empresas del departamento, excepto la de apoyar a los 500 empresarios o emprendedores.
Paradójicamente el presupuesto asignado para la elaboración de documentos es de $755 millones, mientras que el apoyo a emprendedores y empresarios se reduce a $390 millones lo que implica una asignación de 780 mil pesos a cada emprendedor o empresario, esto asumiendo que dichos recursos se le entregaran a cada unidad productiva. Por lo tanto, por más que se esfuercen desde esta Secretaría para aportar a la competitividad del sector productivo, su aporte no irá más allá de elaborar documentos que seguramente reposarán en los anaqueles del archivo departamental.
Otro ejemplo de la deficiente priorización y asignación de recursos se da en el componente turístico, donde se establecieron metas relacionadas con la formulación de planes y proyectos, elaboración de estudios, caracterizaciones, entre otras actividades documentales, con una inversión superior a los siete mil millones de pesos, recursos que generan un bajo impacto en el sector productivo.
Los metenses tenemos un importante reto en los próximos años y es definir de manera inteligente y consensuada en que se deben invertir los recursos de regalías petroleras de tal forma que generen un impacto real en la productividad y competitividad del Departamento, así como en la mejora en los principales indicadores de calidad de vida de los ciudadanos. No hay que olvidar las recientes declaraciones de la Ministra de Minas y Energía en las que asegura que el país cuenta con reservas petroleras para los próximos siete años y no se contempla el otorgamiento de nuevas licencias de exploración, por lo que el Departamento del Meta dejará de recibir estos valiosos recursos en un futuro no muy lejano, por lo que no podemos perder la oportunidad de generar capacidades locales que nos permita competir de la mejor manera con otras regiones del país y del mundo.